Alice In Chains y su regreso en Santiago Gets Louder Meets Solid Rock: Retroceder nunca, rendirse jamas

Por Sebastián Allende.

El segundo plato fuerte del Santiago Gets Louder Meets Solid Rock es una de esas bandas que no necesitan mucha presentación. Alice In Chains, ese cuarteto dueño de un sonido característico que ha sido imitado, pero jamás igualado, por una gran camada de bandas post grunge que inundaron la escena de Estados Unidos en la mitad de los años noventa, llega al escenario principal de este gran evento con novedades bajo el brazo.

Formados en 1987 por el carismático Layne Staley en la voz, Jerry Cantrell en la guitarra, Mike Star en el bajo y el incombustible Sean Kinney en la batería se transformarían en uno de los puntales del sonido de Seattle gracias a grandes trabajos discográficos. El comienzo de esta historia sería con Facelift, del año 1990, placa con la que conoceríamos a través de canciones como “Man in the Box”, “We Die Young” y “Love Hate Love”, las expresiones de angustia, malhumor, dolor y depresión tan características en las líricas de Staley y que serían parte de la marca registrada de Alice In Chains.

Para marzo del año 1992, AIC nos entregaría el primer EP acústico de su carrera titulado SAP, publicación que sería el bálsamo preciso para lo que se vendría posteriormente durante ese año. El 29 de septiembre se lanzaría Dirt, para muchos el mejor disco de la banda que reunía un sonido más pulido en diferencia al debut y, además, desnudaba a Layne y a Jerry Cantrell como grandes letristas, abarcando temáticas que van desde la depresión, el consumo de drogas y la muerte hasta la emoción desbordaba que se hacía presente en canciones como “Rooster”“Them Bones”“Would?”, temas que actualmente se han convertido en verdaderos clásicos para todos los amantes de los sonidos noventeros.

Tras el éxito mediático de Dirt, la banda gozaba de otro status, en gran medida gracias al cambio del panorama musical del mundo durante esos años, en el que las camisas de franela, las guitarras estridentes y los cantos desesperados eran sinónimo de números azules para las discográficas. Es así que, aprovechando el boom, Alice vuelve al formato acústico junto a la publicación de su segundo EP titulado Jar of Flies (1994), placa que se transformaría en uno de los mayores éxitos de la banda gracias a verdaderos hits como “No Excuses” y “I Stay Away”. Además, es aquí en donde lanzan una de las más bellas composiciones del grupo, “Nutshell”, una canción que reúne todo lo que esperamos en un tema de AIC. Un gran solo de Jerry Cantrell bajo una gran base melódica establecida por Mike Inez y Sean Kinney y una grandiosa interpretación de Staley que traspasa todas las barreras al hacernos sentir de manera muy profunda la letra de esta canción que nos habla de la soledad, del dolor de enfrentar los problemas en esa condición y de la proximidad a la muerte.

Fue para 1995 que el cuarteto de Seattle nos volvería a sorprender con nuevo material. El disco homónimo, que también fue conocido como Tripod (por el perro de la portada) fue publicado el 7 de noviembre y en él nuevamente nos inundan de canciones sobre la soledad, la tristeza y, por sobre todo, la depresión, tópicos afines a los tiempos en que vive la banda y en donde la capacidad letrística de Staley sería superior, escribiendo casi la totalidad del álbum a pesar de encontrarse en pésimas condiciones de salud debido a sus constantes abusos de drogas que ya habían mermado su vida, lo que influyó en las casi nulas presentaciones en vivo de la banda para promocionar esta placa.

Lamentablemente el destino le tendría preparada una mala jugada a este conjunto, que tras el lanzamiento de ese excelente registro en vivo que fue el MTV Unplugged en el 96, poco y nada se conoció de ella durante finales de ese decenio y comienzos de los años 2000. Como una crónica de una muerte anunciada, tras años de abusos de drogas y encontrándose aquejado por una fuerte depresión fue encontrado muerto un 5 de abril del 2002 quien fuera el vocalista y letrista de la banda, Layne Staley, dando por cerrado cualquier tipo de reencuentro con su agrupación de origen.

Un concierto en favor de las víctimas del tsunami sucedido a finales del año 2004 en el este del Océano Índico fue la excusa perfecta para volver a reunir sobre un escenario a los tres sobrevivientes de Alice In Chains, quienes junto a distintos vocalistas interpretaron varias canciones, dejando abierta la llama de un futuro regreso de esta icónica agrupación, algo que posteriormente se llevaría a cabo, en el 2006, en un programa de televisión dedicado a la banda Heart en donde AIC nos demostraría junto a un desconocido para muchos, William DuVall, cantante y guitarrista de Comes with the Fall, algunos de los mejores éxitos de los homenajeados.

Los medios comenzaron a especular sobre una posible vuelta del cuarteto, reforzado ya con DuVall en el rol de frontman y fue así como para septiembre del 2009 el mundo se sorprendería gratamente con la edición del nuevo material de Alice In Chains firmado como Black Gives Way to Blue. Un disco que seguía la senda de lo lanzado anteriormente por esta agrupación, pero que abría nuevos flancos gracias a los frescos aportes del ajeno vocalista y que también demostraría que esta máquina de crear grandes canciones se encontraba más vigente que nunca.

Demostrando que la vuelta no era solo una casualidad y tras giras alrededor del mundo, el quinto álbum de la banda (o segundo de la nueva encarnación) llegaría en mayo del 2013. The Devil Put Dinosaurs Here es un disco que logra remontarte a lo mejor de los años noventa, a ese sonido tan sucio, pero a la vez prolijo que perfectamente resume la guitarra de Jerry Cantrell y el juego de voces dobles que tan bien realiza AIC.

Tras cinco años de silencio este 2018 vuelven con todo. Rainer Fog es el título de nuevo de los muchachos de Seattle en donde logran entregar un disco que respeta la tradición “Aliciana” y que viene a reforzar la senda forjada para el futuro de la agrupación.

La tercera visita de Alice In Chains a nuestro país se vivirá el próximo 2 de noviembre en el Movistar Arena en lo que será parte de uno de los puntales del Festival Santiago Gets Louder Meets Solid Rock. Aún estás a tiempo de ser parte de este gran evento, consiguiendo las entradas a través de Punto Ticket y de los puntos de venta en Tiendas Hites, Audiomusica y Cinemark habilitados en todo Chile.

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Por Sebastián Allende. El segundo plato fuerte del Santiago Gets Louder Meets Solid Rock es una de esas bandas que no necesitan mucha presentación. Alice In Chains, ese cuarteto dueño de un sonido característico que ha sido imitado, pero jamás igualado, por una gran camada de bandas post grunge que inundaron la escena de Estados Unidos en la mitad de los años noventa, llega al escenario principal de este gran evento con novedades bajo el brazo. Formados en 1987 por el carismático Layne Staley en la voz, Jerry Cantrell en la guitarra, Mike Star en el bajo y el incombustible Sean Kinney en la batería se transformarían en uno de los puntales del sonido de Seattle gracias a grandes trabajos discográficos. El comienzo de esta historia sería con Facelift, del año 1990, placa con la que conoceríamos a través de canciones como “Man in the Box”, “We Die Young” y “Love Hate Love”, las expresiones de angustia, malhumor, dolor y depresión tan características en las líricas de Staley y que serían parte de la marca registrada de Alice In Chains. https://www.youtube.com/watch?v=6JA25BIxgtk https://www.youtube.com/watch?v=TAqZb52sgpU Para marzo del año 1992, AIC nos entregaría el primer EP acústico de su carrera titulado SAP, publicación que sería el bálsamo preciso para lo que se vendría posteriormente durante ese año. El 29 de septiembre se lanzaría Dirt, para muchos el mejor disco de la banda que reunía un sonido más pulido en diferencia al debut y, además, desnudaba a Layne y a Jerry Cantrell como grandes letristas, abarcando temáticas que van desde la depresión, el consumo de drogas y la muerte hasta la emoción desbordaba que se hacía presente en canciones como “Rooster”, “Them Bones” y “Would?”, temas que actualmente se han convertido en verdaderos clásicos para todos los amantes de los sonidos noventeros. https://www.youtube.com/watch?v=uAE6Il6OTcs https://www.youtube.com/watch?v=Nco_kh8xJDs https://www.youtube.com/watch?v=zTuD8k3JvxQ Tras el éxito mediático de Dirt, la banda gozaba de otro status, en gran medida gracias al cambio del panorama musical del mundo durante esos años, en el que las camisas de franela, las guitarras estridentes y los cantos desesperados eran sinónimo de números azules para las discográficas. Es así que, aprovechando el boom, Alice vuelve al formato acústico junto a la publicación de su segundo EP titulado Jar of Flies (1994), placa que se transformaría en uno de los mayores éxitos de la banda gracias a verdaderos hits como “No Excuses” y “I Stay Away”. Además, es aquí en donde lanzan una de las más bellas composiciones del grupo, “Nutshell”, una canción que reúne todo lo que esperamos en un tema de AIC. Un gran solo de Jerry Cantrell bajo una gran base melódica establecida por Mike Inez y Sean Kinney y una grandiosa interpretación de Staley que traspasa todas las barreras al hacernos sentir de manera muy profunda la letra de esta canción que nos habla de la soledad, del dolor de enfrentar los problemas en esa condición y de la proximidad a la muerte. https://www.youtube.com/watch?v=9EKi2E9dVY8 https://www.youtube.com/watch?v=r80HF68KM8g Fue para 1995 que el cuarteto de Seattle nos volvería a sorprender con nuevo material. El disco homónimo, que también fue conocido…

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Sebastián Allende

Periodista a ratos, Papá a miles, Cruzado y ClashCityRocker por millones.

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