Conversamos con Chinoy: “La gente está suavizada y siente que todo pasa porque es política y no arte”

Por Sebastián Allende.
Pauta por Bernardita Ponce.

El próximo 14 de julio es la fecha elegida por Mauricio Castillo Moya, más conocido como Chinoy, para concluir en el Teatro San Joaquín de Santiago su gira de despedida del país que lo ha llevado a recorrer varias ciudades chilenas.

El cantante porteño dará su último concierto en Santiago en el marco de su gira “Despedido”, lo que promete ser una gran cita con una escenografía decorada por sus propias pinturas recopiladas en una obra llamada “Guitarras Mutantes”.

Para conocer sus impresiones sobre este show, la gira y un poco más sobre su historia conversamos con Chinoy en la siguiente entrevista:

Chinoy, muchas gracias por conversar con nosotros en Parlante.cl, es un agrado compartir esta entrevista contigo. Primero, nos gustaría saber, ¿qué es lo que te motivó a ser músico? ¿Cómo definirías tu música?

No me motivó algo como ser músico, pero de bien chico tenía claro el tema de la música con las cantatas musicales con los primos, como que tenía una cualidad muda. Como que por ahí fue la cosa, como un adivinar en todo momento. Tenía como un celo con la música, sabía, por algún motivo, que podía hacerlo algo mejor.

Tus comienzos fueron bien punk, cuéntanos sobre eso.

Como a los 14 o 15 años empezamos los ensayos con una banda que se llamaba Los Perros Tontos. Empezamos los ensayos con Carlitos Borques dándole vida, posteriormente, a Don Nadie con quienes tocamos con los Fiskales, Loquero, Los Revoltosos, varias bandas, siempre bien vinculado al mundo punk desde chico. Esos años fueron de trabajo por San Antonio, Santiago e, incluso, fuimos a tocar a Los Andes. Grabamos un demo que se llama Don Nadie, eso fue una muy buena aventura y de ahí no hice música hasta los 24, 25 años.

Después te fuiste a estudiar a Valparaíso.

Me fui a estudiar a Valparaíso pero me devolví inmediatamente, no me duró mucho la visita a Valparaíso, me devolví y me dedique al estudio autodidacta. Me volví un gran lector, una mosca de biblioteca.

¿Esa misma experiencia de vida te llevó a un camino más solitario en lo que es la música?

Yo no lo tenía muy claro, estaba como más dedicado a la poesía, a escribir y leer sobre todo. Después, cuando tuve la necesidad de irme a Valparaíso a trabajar, no con la música, sino con cualquier cosa, llegué con algunas canciones al puerto y sentí la necesidad de estar y aparecer. Tenía un tipo de facilidad para escribir y pintar, me había cultivado en eso, tuve la confianza y me lancé, que es lo más importante: 100% la confianza.

¿Y cómo definirías tu música?

La definiría como una rareza, es una mezcla de la fuerza que te da la improvisación con un instrumento tan a secas como la guitarra. Es un estilo medio mío, como una mezcla de muchas cosas; empezaron a salir las cosas como se hiciesen, yo no busqué imitar, pero igual uno se fija en ciertas cosas.

Si bien tú me dices que no existen ganas de imitar a cierto artista, ¿existe algún referente o artista que digas “qué ganas o me gusta lo que hace él”?

Muchos, por nombrarte a Silvio (Rodríguez), Sabina, Serrat, cantautores como Álvaro Henriquez, Víctor Jara. Pero yo igual, de primera, lo que escuchaba era un disco de Sabina que me encontré en un casete que me pegó mucho, como a los 18 y 19 años y que lo escuchábamos harto con un amigo en una de esas tantas idas a tomar un vino debajo de un puente, el disco Física y Química y nos dimos cuenta que las letras eran de vital importancia. Con el tiempo te das cuenta que la canción ha sido una mezcla de cantautores que vienen de otros tiempos: el ejemplo de Bob Dylan con Woody Guthrie y así más atrás. La cantautoría y todo eso viene del medioevo. Ayer estaba escuchando a Camilo Sesto en la ropa americana y me daba cuenta lo siniestro que tienen sus letras, notas fatalistas y medias fantasmagóricas.

Chinoy, ¿Cómo crees que durante estos años ha evolucionado tu música?

Estamos siempre en eso, buscando frescura en uno mismo. Esto de tocar y de tocar está siempre en mi propuesta bastante desaliñada. Siempre he hecho lo que quiero, estoy en eso, en sacar nuevos temas y en sacar mis otras pasiones, pintar harto, escribir harto. Hay lenguajes para mí que son terapias absolutas, no necesito leerme un libro para desenvolver un diálogo entre la pintura y el efecto de esto. Hay algo que se mueve, el pensamiento no es fijo.

¿Tienes alguna relación cercana con algún músico chileno o extranjero? ¿Qué nos podrías contar de ello?

Tengo buena relación con buenos artistas acá, comenzando con mi hermano, el Kaskivano, con la Evelyn Cornejo, con el Ángelo Escobar, son mis amigos desde que empezamos con esta pega. Son los cabros con los que me he juntado, desde que partimos, desde el principio. Tengo varios amigos poetas y pintores, soy amigo de Mauro Giaconi en México. En la primera etapa en mi carrera estuve ligado con Manuel García, conozco al grupo de gente que salió al mismo tiempo, como la Camila Moreno, el Nano Stern, pero con quien más me junto son con los que te nombré del comienzo, mi círculo bien cercano.

En tus años de vida musical, uno suele imaginarse que el camino no fue fácil. ¿Cómo podrías resumir los hitos más importantes de tu carrera hasta el momento? Y ¿Qué ha sido lo más complicado?

Los hitos, fue como la aparición, ya que en poco tiempo me hice conocido, en menos de un año. Con anterioridad podría hablar del proceso musical y, bueno, vienen con la condensación de experiencias a solas, periféricas, como aprendizaje de uno mismo, lo que terminó siendo que la aparición fue un reflejo de uno mismo. Otro hito es haber llegado a Valparaíso, hacerme muchas amistades y después vino la época de las movilizaciones, viajes a Europa, Argentina. Los diez años de trabajo es sobrevivir al circuito chileno sin ver muchos cambios.

Y en ese sentido ¿Cómo vez la escena musical chilena?

La veo liviana, no pesa mucho a alternativas. Como que todo está separado en sus nichos y su disfraz “americanino”. Están los metal, los raperos, los punkies y todo más o menos alejado de lo que podría tener una mística cultural fuerte. Acá nosotros escuchamos más del 80% o 90% de la música que vienen de afuera y es claro que la gente no va a escuchar a los artistas de acá, nos terminamos transformando en una aldea. La mayoría de la gente no conoce al Chinoy ni al Manuel García, pero si conoce al Daddy Yankkie. Estamos bien estancados en cuanto a realidad de que la gente sienta hacia sus artistas, ya que la gente está suavizada y siente que todo pasa porque es política y no arte.

El próximo sábado 14 de julio realizarás el último show de tu gira de despedida de Chile con la que has recorrido ciudades como Iquique, Arica, Valdivia, Puerto Montt, Ancud y Castro ¿Cómo resumirías esos shows?

Fue una gira bastante larga, fueron dos meses y medio y fueron muchas muchas vueltas. Todas las tocatas contaron con mucho apoyo. Son conciertos acústicos a solas, mezclados con lectura de poesía, hice también conversatorios, aproveché de ir a escuelas. Hice de todo en esta gira, más que solo repetirme en las noches.

Este año comenzarás la grabación de un nuevo disco y el lugar elegido es Alemania. ¿Por qué elegiste ese país?

Fuí invitado por Rodrigo González, quien es integrante de la banda alemana Die Ärzte, que es una de las más famosas de Alemania y aquí no se tiene idea de que exista este tipo, quien es como un Jorge González allá, llenó 3 estadios cuando lo fui a ver, tiene un estudio y me ofreció grabar. Últimamente estuvo masterizando el disco del Bloque Depresivo, yo tenía un viaje para allá, así que aproveché de ir al grano y grabar y tocar harto. Posteriormente me iré a radicar a Argentina.

Dentro del marco de la gira “Despedido” te presentarás el próximo 14 de julio en el Teatro San Joaquín, ¿qué tienes planeado para ese día?

Es un poco una condensación de todo lo que he ido aprendiendo durante todo este tiempo que llevo de carrera, todo el proceso de girar y tocar. Estoy trabajando hacerlo un poco más a la memoria, no a la lectura. Un recital lleno de las canciones con las que ido girando en todos estos 10 años. Esperemos que sea una buena despedida.

Bueno Chinoy, agradeciéndote el tiempo para conversar con nosotros. Para finalizar ¿Cuáles son tus planes para el segundo semestre del año 2018?

Ir a Alemania, hacer la gira por esos lados, terminar mi disco. Después radicarme en Argentina, tengo propuestas para grabar en Córdoba. Ahora voy a terminar un libro que estoy haciendo, voy a hacer un trabajo paralelo con el disco. Quiero que el disco sea disco y libro al mismo tiempo. Mi disco va a ser a mi propia onda, autogestionado, pero espero que salga un lindo trabajo.

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Por Sebastián Allende. Pauta por Bernardita Ponce. El próximo 14 de julio es la fecha elegida por Mauricio Castillo Moya, más conocido como Chinoy, para concluir en el Teatro San Joaquín de Santiago su gira de despedida del país que lo ha llevado a recorrer varias ciudades chilenas. El cantante porteño dará su último concierto en Santiago en el marco de su gira “Despedido”, lo que promete ser una gran cita con una escenografía decorada por sus propias pinturas recopiladas en una obra llamada “Guitarras Mutantes”. Para conocer sus impresiones sobre este show, la gira y un poco más sobre su historia conversamos con Chinoy en la siguiente entrevista: Chinoy, muchas gracias por conversar con nosotros en Parlante.cl, es un agrado compartir esta entrevista contigo. Primero, nos gustaría saber, ¿qué es lo que te motivó a ser músico? ¿Cómo definirías tu música? No me motivó algo como ser músico, pero de bien chico tenía claro el tema de la música con las cantatas musicales con los primos, como que tenía una cualidad muda. Como que por ahí fue la cosa, como un adivinar en todo momento. Tenía como un celo con la música, sabía, por algún motivo, que podía hacerlo algo mejor. Tus comienzos fueron bien punk, cuéntanos sobre eso. Como a los 14 o 15 años empezamos los ensayos con una banda que se llamaba Los Perros Tontos. Empezamos los ensayos con Carlitos Borques dándole vida, posteriormente, a Don Nadie con quienes tocamos con los Fiskales, Loquero, Los Revoltosos, varias bandas, siempre bien vinculado al mundo punk desde chico. Esos años fueron de trabajo por San Antonio, Santiago e, incluso, fuimos a tocar a Los Andes. Grabamos un demo que se llama Don Nadie, eso fue una muy buena aventura y de ahí no hice música hasta los 24, 25 años. Después te fuiste a estudiar a Valparaíso. Me fui a estudiar a Valparaíso pero me devolví inmediatamente, no me duró mucho la visita a Valparaíso, me devolví y me dedique al estudio autodidacta. Me volví un gran lector, una mosca de biblioteca. ¿Esa misma experiencia de vida te llevó a un camino más solitario en lo que es la música? Yo no lo tenía muy claro, estaba como más dedicado a la poesía, a escribir y leer sobre todo. Después, cuando tuve la necesidad de irme a Valparaíso a trabajar, no con la música, sino con cualquier cosa, llegué con algunas canciones al puerto y sentí la necesidad de estar y aparecer. Tenía un tipo de facilidad para escribir y pintar, me había cultivado en eso, tuve la confianza y me lancé, que es lo más importante: 100% la confianza. ¿Y cómo definirías tu música? La definiría como una rareza, es una mezcla de la fuerza que te da la improvisación con un instrumento tan a secas como la guitarra. Es un estilo medio mío, como una mezcla de muchas cosas; empezaron a salir las cosas como se hiciesen, yo no busqué imitar, pero igual uno se fija…

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Sebastián Allende

Periodista a ratos, Papá a miles, Cruzado y ClashCityRocker por millones.

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