Conversamos con Pancho Molina: “En el hip-hop hay un poco más de atrevimiento en las letras, que para mí siempre es importante en el concepto de una banda”

Por Francisco Aguilar A.
Pauta por Sebastián Allende.

Francisco Molina, baterista de los discos más icónicos de Los Tres, está de regreso, y esta vez incursiona en el hip hop. Se trata de Jodelase, grupo encabezado por el rapero José Díaz.

De regreso en Concepción, tras radicarse doce años en ciudades como Boston y Nueva York, donde estudió en la Berklee College of Music y trabajó con numerosos músicos de jazz, Pancho Molina se reconecta con músicos locales en este nuevo proyecto. Pudimos conversar con Francisco de su etapa en Estados Unidos, su presente y lo que se viene. Todo esto, en la entrevista que les dejamos a continuación:

Pancho, muchas gracias por conversar con nosotros. Estuviste más de diez años en EE.UU y mucha gente desconoce tu paso por el país del norte. Cuéntanos tu experiencia estudiando en el Berklee College of Music.

Efectivamente, estuve 13 años y medio en Estados Unidos. Estuve en Boston, en el Berklee College of Music haciendo un programa en el que me hice yo mismo el currículum, que se llama Professional Music. Fue grosa esa experiencia, conocí a mucha de la nueva generación que anda dando vueltas por el mundo, fui parte de eso. Mucho rock, jazz, una grata experiencia que me revitalizó en la manera de acercarme a la música, la forma en que se produce una banda desde el punto de vista del negocio y la composición. Fue todo muy interesante y las conexiones que quedaron ahí las atesoro completamente.

Durante ese proceso, lanzaste varios discos como solista, entre ellos Open for Business (2011) y La Continuación del Sonido (2012). ¿Qué buscaste expresar con cada uno de esos trabajos?

Fueron 4 discos. El primero fue Open for Business que fue el primero en que yo realmente compuse y creé toda la música, desde el bajo a los saxos, fue también la primera sesión que hice con músicos de primera línea en Nueva York, con gente que conocí en ese tiempo. Ahí sinteticé todo lo que había aprendido y los contactos que tenía: Ben Streete en el bajo, George Garzone en el saxo, puros músicos de jazz duro y con alta trayectoria, entonces fue muy grato hacer ese disco con la gente que yo tenía a mano. La continuación del sonido fue la respuesta a ese disco, ya que me vine a Chile como un mes, compuse rápidamente en Santiago, concentré solo músicos nacionales y quedó bastante bueno. Quería ver cómo era componer y trabajar con chilenos después de tanto tiempo. Luego vino Oración, con Joe Lovano y otros músicos que conocí. Hay un sonido distinto, otra evolución. Ahora recién puse en Spotify el último disco que grabé en Estados Unidos, que es El derecho a vivir en paz con David Liebman en el saxo, Francesco Marcocci en bajo, puros jazzistas netos americanos, Leo Genoves en piano y hay unas composiciones mías combinadas con las de otros músicos. Todos esos discos fueron en mi pasada por Estados Unidos, en términos de aprender a escribir música y ver cómo sentía yo la música jazz y me abrió las puertas para continuar acá en Chile con la impronta hip-hop que, de cierta forma, está relacionado con la gente que conocí allá.

¿Qué fue lo que te llevó a desmarcarte, en cierto sentido, de la experiencia de vida que fue estar en una banda de rock como Los Tres y abrazar un género, que siempre has amado, como lo es el jazz?

Con el jazz no hay ningún misterio. Viene de Concepción, fue una ciudad muy melómana en la época de los ochenta. Gran repertorio de los vecinos y de la gente que había en Conce era jazz, como también mucho de los Beatles, los Rolling Stones y el blues. Bastante blusera la ciudad en esa época. Para mí nunca fue una diferencia sustancial entre los estilos, tenía la misma vida y energía que el rock and roll, de hecho son casi lo mismo. Entre escuchar el primer disco de los Rolling Stones y un disco de Gene Krupa, para mí es la misma energía. Nunca tuve un problema en mis gustos sobre ese estilo de música. Cuando ya tenía como 15 años, empecé a tocar con bandas de rock y siempre me preguntaban por qué me gustaba el jazz y más el problema lo tenían ellos, no yo. No había una diferencia.

Te has formado un nombre en base a tu instrumento, la batería. ¿Qué fue lo que te llevó a amar los tambores?

Esa cuestión que tiene el baterista, que aprieta toda la banda, que hace a la gente bailar, la música de alguna forma se cuelga del baterista y eso me impresionó mucho. Siempre, cuando tuve la suerte de ver bandas en vivo en Concepción cuando vivía con mis padres, las fiestas, los casamientos, los años nuevos, todo era con orquesta. Eso me llamó poderosamente la atención, la experiencia de ver un baterista. Ya cuando tuve la edad de ir a ver recitales de rock, Los Jaivas fue lo máximo, la aparición de Gabriel Parra vestido de diablo fue el acabose. Esa cuestión mística, ese rol medio silencioso que tienen los bateristas, con ese sonido poderoso, en que el bajo y la guitarra se cuelgan del instrumento que lleva el tiempo de la canción, eso me agarró, definitivamente.

¿Cuáles son los artistas que te han influenciado en tu sonido?

Uh… Por lejos The Beatles y los Rolling Stones, con todo lo que significa el aporte de cada baterista, de Ringo y Charlie Watts. Mucho jazz, Art Blakey y los Jazz Messengers, fueron fundacionales para todo lo que fue el sonido. En la misma época escuchaba a todos estos músicos, entonces mucho de los temas que salían de Los Tres venían con un beat con esa mezcla, con el beat etéreo del jazz. Las dos cosas caminaban muy parejas conmigo. De ahí viene ese sonido. Más grande, Stewart Copeland de The Police, John Bonham de Led Zeppelin, ellos siempre estan ahí.

Siguiendo con tus gustos musicales ¿Qué es lo que estás escuchando en estos momentos?

Kendrick Lamar absolutamente. Anderson Paak me gusta mucho, algo de Tame Impala, me gusta cómo escriben su música. Bastante clásico, siempre es bueno, harto Claudio Arrau, Beethoven, son mágicos. Lo que me voló la cabeza últimamente fue Kendrick Lamar, toda su discografía, encuentro que es brillante. La producción de sus discos, el sonido de los beats. Con Lamar se marcó un break de cómo se hacía la música de Dr. Dre en los noventa, donde el beat era bien heavy, a una cuestión mucho más flexible, que no sigue parámetros muy establecidos, eso es poderoso, me encanta.

Cambiando de tema ¿Cómo ves el estado de la música nacional en este momento? ¿Algún artista que te llame la atención?

Me gusta lo que está pasando en el hip-hop. Creo que hay un poco más de atrevimiento en las letras, que para mí siempre es importante en el concepto de banda. El hip-hop está diciendo mucho más que la onda popular, sin desmerecer a artistas como Mon Laferte, que son populares absolutamente, que nunca van a pasar, como “Tu falta de querer”, son cosas que siempre llegan. Creo que en temas sociales, en lo que está pasando en un país, hay una estampa muy fuerte en el movimiento hip-hop de ahora. Me llama mucho la atención lo que hace Jonas Sanche, me gusta lo que habla él, de hecho vamos a estar tocando en Santiago el 14 de noviembre. Gepe siempre está ahí también, bonitas canciones. Creo que está bastante vital el movimiento en Chile, pero los hip-hoperos tienen el atrevimiento a investigar en las sonoridades y en los beats, con una propuesta un poco más aventurada.

Hablemos ahora de tu nuevo proyecto, Jodelase, el que en primera instancia es el alias de José Díaz y de a poco se fueron sumando distintos músicos al proyecto. Cuéntame cómo nace tu participación ahí.

Preguntando. Cuando llegué a Concepción hace exactamente 3 años, pregunté si había un hiphopero con buena letra y todos me dijeron el mismo nombre: José Díaz. Una noche en un bar se me acerca alguien y me dice: “sé que andas preguntando por mí”, y ese era Jodelase. Conversamos, le pedí que me pasara sus letras y enganché con lo que el tipo decía y cómo lo hacía. Bien directo, elegante y con ritmo. Después lo empecé a ver en vivo y noté que tenía un groove no muy parecido al común de los hiphoperos en Chile. Me pidió después que produjera su trabajo, luego tuvieron un problema con su baterista y decidí comenzar con ellos. Ya llevo un año y medio con ellos trabajando y tocamos este EP No como otros que está en Spotify. Estoy re contento con eso, ha sido una grata experiencia en la parte creativa; fue rico encontrarse con estos músicos y más encima en Conce, donde se generaron muchas cosas para mí y poder poner en marcha mi creatividad con la de ellos ha sido una experiencia super cool, muy feliz con esto.

El 1 de septiembre pasado te presentaste con Jodelase en Concepción ¿Cómo fue esa experiencia de volver a tocar en tu ciudad?

Interesante. Estoy expectante ahora de lo que va a pasar en Santiago. El negocio de la música ha cambiado harto. La manera en que uno tiene que coordinarse para tocar en vivo y mover la gente, es completamente distinto a como era antes, que era más de boca en boca, donde iban tus amigos y los amigos de ellos, ahora hay muchas más posibilidades y todo eso me apasiona, cómo se maneja eso de mover gente, además con mi trayectoria con Los Tres se involucra otro tipo de público. Ha estado interesante tomarle el pulso a eso y en Concepción, que está siempre viviente la escena musical rockera, ha tenido súper buena acogida, muy agradecido del respeto y del cariño. La gente me dice “puta que buena onda que estas acá, tocando con la gente de Conce”, siento que se está armando ese circuito. Expectante ahora también de ir a Santiago, ya que me pongo como un principiante, empezando de nuevo, tocando en bares, con música nueva, letras nuevas, todo una propuesta distinta. Me entusiasma y me da mucha energía para empezar de cero.

Para finalizar, ¿podrías contarnos cuáles son los próximos proyectos en la vida musical de Pancho Molina?

Atacar, atacar y atacar, sin tregua (risas). Vamos a ir al bar El Clan el 14 de noviembre, tocamos con Jonas Sanche y otro hiphopero, Gronex. Va a ser la primera tocata en Santiago. Lo más probable es que saquemos otro video del EP No como otros, por ahí ya por marzo, estamos conversando algo ya de eso. En enero vamos a hacer la presentación oficial, en los primeros quince días, en la Sala Master y alguna que otra tocata que va a salir en enero y marzo. Empezar a generar movimiento en las redes sociales, vamos a estar ocupados con ese tema, desde acá de Conce.

Jodelase se presenta este 14 de noviembre en Bar El Clan, junto a Jonas Sanche y Gronex. Entradas a $3000 en modalidad preventa y $4000 general. Disponibles online a través de Eventrid.cl

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Por Francisco Aguilar A. Pauta por Sebastián Allende. Francisco Molina, baterista de los discos más icónicos de Los Tres, está de regreso, y esta vez incursiona en el hip hop. Se trata de Jodelase, grupo encabezado por el rapero José Díaz. De regreso en Concepción, tras radicarse doce años en ciudades como Boston y Nueva York, donde estudió en la Berklee College of Music y trabajó con numerosos músicos de jazz, Pancho Molina se reconecta con músicos locales en este nuevo proyecto. Pudimos conversar con Francisco de su etapa en Estados Unidos, su presente y lo que se viene. Todo esto, en la entrevista que les dejamos a continuación: Pancho, muchas gracias por conversar con nosotros. Estuviste más de diez años en EE.UU y mucha gente desconoce tu paso por el país del norte. Cuéntanos tu experiencia estudiando en el Berklee College of Music. Efectivamente, estuve 13 años y medio en Estados Unidos. Estuve en Boston, en el Berklee College of Music haciendo un programa en el que me hice yo mismo el currículum, que se llama Professional Music. Fue grosa esa experiencia, conocí a mucha de la nueva generación que anda dando vueltas por el mundo, fui parte de eso. Mucho rock, jazz, una grata experiencia que me revitalizó en la manera de acercarme a la música, la forma en que se produce una banda desde el punto de vista del negocio y la composición. Fue todo muy interesante y las conexiones que quedaron ahí las atesoro completamente. Durante ese proceso, lanzaste varios discos como solista, entre ellos Open for Business (2011) y La Continuación del Sonido (2012). ¿Qué buscaste expresar con cada uno de esos trabajos? Fueron 4 discos. El primero fue Open for Business que fue el primero en que yo realmente compuse y creé toda la música, desde el bajo a los saxos, fue también la primera sesión que hice con músicos de primera línea en Nueva York, con gente que conocí en ese tiempo. Ahí sinteticé todo lo que había aprendido y los contactos que tenía: Ben Streete en el bajo, George Garzone en el saxo, puros músicos de jazz duro y con alta trayectoria, entonces fue muy grato hacer ese disco con la gente que yo tenía a mano. La continuación del sonido fue la respuesta a ese disco, ya que me vine a Chile como un mes, compuse rápidamente en Santiago, concentré solo músicos nacionales y quedó bastante bueno. Quería ver cómo era componer y trabajar con chilenos después de tanto tiempo. Luego vino Oración, con Joe Lovano y otros músicos que conocí. Hay un sonido distinto, otra evolución. Ahora recién puse en Spotify el último disco que grabé en Estados Unidos, que es El derecho a vivir en paz con David Liebman en el saxo, Francesco Marcocci en bajo, puros jazzistas netos americanos, Leo Genoves en piano y hay unas composiciones mías combinadas con las de otros músicos. Todos esos discos fueron en mi pasada por Estados Unidos, en términos de aprender…

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Francisco Aguilar

Melómano, cinéfilo, futbolero y soñador.

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