Incognito en Chile: Smooth Soul para la fanaticada

Incognito en Chile: Smooth Soul para la fanaticada
Teatro Cariola, 14 de abril 2018.

Por Nicolás Morán.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

Desde 1981 que Jean-Paul ‘Bluey’ Maunick viene con su proyecto personal, que combina sonidos de R&B, jazz y soul, y anoche se presentó con toda su banda para deslumbrar y hacer gozar a la gente que estaba presente en el Teatro Cariola, expectante ante el regreso de una de las bandas de acid jazz más prolíficas de Inglaterra, con más de 15 discos de estudio e incontables singles que la rompieron en las listas de música especializada.

En un concierto que hizo un repaso no menor por sus éxitos y canciones más memorables, tuvimos la oportundidad de estar ante un capo de la guitarra, que sabe componer canciones con alma y corazón, en pos de una lírica que trata sobre temas que abarcan desde el amor, el desamor y el fluir de la vida, hasta el relajo de un mañana soleada o la amistad. Siendo esa mezcla de lírica y música que resulta tan rica al oído, el resultado de que tengamos un montón de instrumentos que se juntan para crear una armonía memorable.

Y con todo esto en mente, a las 21:20 horas empezó lo que sería un espectáculo que, si bien gozaba de sobriedad, también lograba maravillar por la energía que transmitía. Esa misma energía que lograron hacernos llegar el 2015 cuando se presentaron por última vez, pero esa vez, en el Teatro Nescafé de las Artes, un templado día de octubre.

Con el estruendo de los asistentes, comenzaron tocando “Expresso Madureira”, y el jazz hizo lo suyo. Con una interpretación instrumental virtuosa, dieron el pie de inicio a un show que hizo vibrar a los fanáticos, sobre todo cuando se sumaron los coristas, quienes, con unas voces de otro planeta, hicieron estallar el teatro tocando “Talking Loud”.

Quizás una de las cosas más emblemáticas son las historias y anécdotas que cuenta Maunik, logrando de esa manera conectar con un público que, aunque no tiene como idioma principal el inglés, consigue seguir el hilo de una conversación que puede incluir a Santana y, luego convertirse en un consejo de conquista. Es de hecho, este buen humor de las cosas que le dan cierto plus a la presentación de anoche, puesto que ese derroche de ingenio y simpatía derrite hasta el corazón más frío. Además, que cabe mencionar la poca disposición del público a quedarse sentados cuando hay un ritmo funky sonando, y que motivados por la banda, cedieron al impulso de levantarse y bailar al son de la orquesta.

El recital continuó con temas como “1975”, del año 2010 y “Good Love” de 1995, en los cuales la gente, sin recato alguno, coreó con todas sus fuerzas. Porque si algo notaron, es la potencia y las ganas que le ponen sus fans latinoamericanos. Luego de haber estado en Brasil y Argentina, su siguiente paso fue Chile, y Maunik mencionó que le alegraba saber que luego de tanto tiempo, el amor seguía intacto. Es por eso, que temas clásicos se mezclaron con “As”, un cover de Ray Charles, y algunos de sus discos más nuevos, aunque no podemos negar que se extrañó la presencia marcada de In Search of better days, su álbum más reciente. Es en esta amalgama de experiencia e innovación, debemos mencionar que Incognito goza de buena salud musical, y aunque podamos considerar que es una banda muy de nicho, no deja de ser interesante que tenga tanto público ansioso de verlos tocar.

Ya llegando al final, cerraron con los temas más esperados de la noche: “I Hear Your Name” y “Always There”, el broche de oro para una velada que juntó lo mejor de lo antiguo y lo nuevo de este ambicioso proyecto que se viene sosteniendo desde hace casi 40 años, con la misma dedicación y soul que los ha caracterizado por tanto tiempo, y que dejó a los seguidores más que satisfechos.

Setlist:
Expresso Madureira
Talking Loud
1975
Labour of Love
N.O.T
Good Love
Still a Friend Of Mine
Brazilian Love Affair
Supersonic Lord Sumo
Step Aside
As
Don’t You Worry ‘bout a Thing
I Hear Your Name
Always There

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Incognito en Chile: Smooth Soul para la fanaticada Teatro Cariola, 14 de abril 2018. Por Nicolás Morán. Fotografías por Francisco Aguilar A. Desde 1981 que Jean-Paul 'Bluey' Maunick viene con su proyecto personal, que combina sonidos de R&B, jazz y soul, y anoche se presentó con toda su banda para deslumbrar y hacer gozar a la gente que estaba presente en el Teatro Cariola, expectante ante el regreso de una de las bandas de acid jazz más prolíficas de Inglaterra, con más de 15 discos de estudio e incontables singles que la rompieron en las listas de música especializada. En un concierto que hizo un repaso no menor por sus éxitos y canciones más memorables, tuvimos la oportundidad de estar ante un capo de la guitarra, que sabe componer canciones con alma y corazón, en pos de una lírica que trata sobre temas que abarcan desde el amor, el desamor y el fluir de la vida, hasta el relajo de un mañana soleada o la amistad. Siendo esa mezcla de lírica y música que resulta tan rica al oído, el resultado de que tengamos un montón de instrumentos que se juntan para crear una armonía memorable. Y con todo esto en mente, a las 21:20 horas empezó lo que sería un espectáculo que, si bien gozaba de sobriedad, también lograba maravillar por la energía que transmitía. Esa misma energía que lograron hacernos llegar el 2015 cuando se presentaron por última vez, pero esa vez, en el Teatro Nescafé de las Artes, un templado día de octubre. Con el estruendo de los asistentes, comenzaron tocando “Expresso Madureira”, y el jazz hizo lo suyo. Con una interpretación instrumental virtuosa, dieron el pie de inicio a un show que hizo vibrar a los fanáticos, sobre todo cuando se sumaron los coristas, quienes, con unas voces de otro planeta, hicieron estallar el teatro tocando “Talking Loud”. Quizás una de las cosas más emblemáticas son las historias y anécdotas que cuenta Maunik, logrando de esa manera conectar con un público que, aunque no tiene como idioma principal el inglés, consigue seguir el hilo de una conversación que puede incluir a Santana y, luego convertirse en un consejo de conquista. Es de hecho, este buen humor de las cosas que le dan cierto plus a la presentación de anoche, puesto que ese derroche de ingenio y simpatía derrite hasta el corazón más frío. Además, que cabe mencionar la poca disposición del público a quedarse sentados cuando hay un ritmo funky sonando, y que motivados por la banda, cedieron al impulso de levantarse y bailar al son de la orquesta. El recital continuó con temas como “1975”, del año 2010 y “Good Love” de 1995, en los cuales la gente, sin recato alguno, coreó con todas sus fuerzas. Porque si algo notaron, es la potencia y las ganas que le ponen sus fans latinoamericanos. Luego de haber estado en Brasil y Argentina, su siguiente paso fue Chile, y Maunik mencionó que le alegraba saber que luego de…

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Nicolás Morán

Profesor y Fan de los osos panda

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