Javiera Mena en el Teatro Caupolicán: Luces, color y pop

Javiera Mena en el Teatro Caupolicán: Luces, color y pop
29 de septiembre 2018.

Por Amaranta Cartes.
Fotografías por Javier Martínez

La noche de ayer, en el Teatro Caupolicán, Javiera Mena se consolidó como reina y señora del electro pop chileno. Quienes estuvimos ahí, podemos decir que no hay hoy en Chile un show que se equipare al que dio esta mujer de 35 años, cantante, compositora, productora y dueña de nuestros corazones. El lanzamiento de su último disco, Espejo (2018), reunió a cerca de 3.000 personas y las hizo bailar y cantar durante una hora y cuarenta minutos.

Mientras afuera llovía, dentro del teatro semi lleno, sonaban canciones tan variadas como “Get Free” de Major Lazer y “Sorry” de Tracy Chapman. Los fanáticos de Javiera son una mezcla de gente que deja ver la transversalidad de su música: pelos de colores, algunos adolescentes y otros no tanto, parejas del mismo sexo, papás con sus niñitas, hombres grandotes y grupos de amigas, todos esperando a la artista y, desde la platea alta, un cartel de globos dorados marcaba la presencia de los “Menamorados”, el fan club oficial.

El inicio fue tan puntual que convirtió al Caupolicán en una computadora, con la precisión y tecnología que debe caracterizar a un show de música electromágica en nuestra era. A las 20 horas en punto se apagaron las luces de la máquina, se escuchó una voz a capela y apareció Marineros, anticipando un sonido impecable y con un juego de luces exclusivo para ellas. El duo femenino fue muy bien recibido por el público, coreando canciones como “Espero”. y “Secretos”. “Somos Marineros y venimos en son de paz y amor”, fueron sus declaraciones, mientras el teatro se seguía llenando. Tocaron media hora y la gente les pidió otra. No salieron de nuevo, pero quedó claro que el público sería la energía para dar vida a este artefacto.

En la media hora restante, la gente conversa y especula acerca de la canción con la que abrirá Mena. Cantan las canciones de Madonna y Emmanuel que suenan por los parlantes. Por mientras, distintas personas se paseaban entre el público repartiendo pulseras luminosas y globos blancos con un instructivo para levantarlos todos al mismo tiempo llegado el momento. Una máquina que funcionaba a la perfección.

Un minuto antes de las 9 se apagaron las luces nuevamente. El espectáculo comenzó con una luz roja enceguecedora y una vibración de bajo que daba la sensación de estar volando por el espacio en una nave o de estar en el centro de un volcán en nuestra cordillera, ambos temas recurrentes en las canciones de Javiera Mena. Esto se repitió tres veces, cada vez con mayor intensidad, atravesando los cuerpos presentes en el recinto ahora repleto. Entre aplausos salió la banda al escenario compuesta por 6 músicos, seguidos de Javiera, una figura con un sobrero rojo de ala anchísima, lentes oscuros y un traje de dos piezas también rojo, brillante. Abrió con “Cerca”, con la que generó un ambiente a tono con el disco, más introspectivo y enfocado en la idea de la autenticidad de cada uno y de las relaciones.

La primera parte del concierto estuvo marcada principalmente por canciones del disco Espejo, mezcladas con algunas del disco anterior, Otra Era (2014). Todo esto acompañado de imágenes muy poderosas provenientes de la pantalla gigante ubicada detrás de la banda. El primer momento de euforia lo trajo “Dentro de ti”, el primer single que se conoció del disco nuevo y el que los fanáticos ya conocen de sobra. Para no bajar la intensidad del momento, el setlist dio paso a “Sincronía Pegaso” e “Intuición”, segundo single del disco. La música era acompañada por imágenes de estatuas que se desintegran, rayos láser y las percusiones de Maite, una de las estrellas de la banda, que con los bongó complementa a la perfección el beat electrónico de la música.

Luego de una versión resumida de la antigua “Primera Estrella”, la euforia dio paso a un momento más íntimo del show con “Cuando no la esperas”, una romántica canción del disco Espejo, en que Javiera abrió su intimidad con la imagen de ella misma besando un vidrio en la pantalla y nuevamente demostrando que ya no es la adolescente de Esquemas Juveniles y que tiene una voz poderosa que controla mucho mejor que en sus años de juventud.

Con la canción “Otra Era”, vino el primer cambio de vestuario y aparecieron los clásicos lentes que identificaban su disco anterior. “Pasado, presente y futuro están aquí”, dijo, y dio a entender que era hora de los clásicos. Acto seguido, interpretó el querido cover de “Yo no te pido la luna”, momento en que pidió que todos prendieran sus celulares y el cosmos se hizo presente en el Caupolicán con miles de estrellas y voces que cantaban la canción de Daniela Romo. Aquí destacaron sus dos coristas, vestidas de brillante plateado.

Una de las sorpresas de la noche fue un cover que antes no habíamos escuchado. Parada en la pasarela que la acercaba al público, Javiera presentó la canción diciendo que la sociedad está cambiando y que esta canción había contribuido mucho a ese cambio. Cantó Mujer contra Mujer, de Mecano, sin imágenes, dejando que la canción hablara por si sola de su defensa de la diversidad sexual.

Como era de esperarse, su primer invitado, Gepe, la acompañó en “Sol de Invierno”. Lo presentó como su “amigo del alma” y Gepe se despidió con un “Javiera Mena, contigo siempre” y un amistoso “piquito” entre ambos que desató la locura en el público. El concierto terminó oficialmente con “Al siguiente nivel”, pero inmediatamente empezaron los cantos de “otra, otra”.

Y sabíamos que faltaba un invitado más. Benito Cerati interpretó “Cámara lenta” como si fuera suya. Y es probablemente porque se ha declarado fanático de Javiera y por haber escuchado su música junto a su padre, Gustavo.

Javiera, ahora vestida con una llamativa blusa amarilla, se acercó al sintetizador y al micrófono. “Empezó la fiesta”, dijo, como que no quiere la cosa y comenzaron a sonar las notas que nos daban pistas de que “Espada” era lo que venía. Siguió con “Luz de piedra de luna” y el Caupolicán se convirtió en discoteca. El público saltó, bailó y cantó y globos gigantes marcaron el final del concierto con “Espejo”. “Mírense a sí mismos en él y acuérdense de mi”, fue su frase de despedida para cerrar un show que se hizo corto y que dejó al público parado aplaudiendo. Javiera y su banda se quedaron en el escenario y nadie se movió. Se despedían de la gente, saludando a la galería, yendo de un lado del escenario al otro como si no quisieran dejarlo. Fue como si nos dijeran adiós a cada uno personalmente. Una artista cercana que, a pesar de hacer pop electrónico, logra ser muy chilena en sus letras y temáticas, que es trasversal, abierta a lo nuevo y que no dejó indiferente a nadie la noche del 29 de septiembre.

Setlist:
Cerca
Alma
Dentro de ti
Sincronía pegaso
Intuición
Los olores de tu alma
Escalera
Primera estrella
Cuando no la esperas
Otra era
Todas aquí
Yo no te pido la luna (Daniela Romo cover)
Como siempre soñé
Noche
Mujer contra mujer (Mecano cover)
Sol de invierno (con Gepe)
Al siguiente nivel

Encore:
Cámara lenta (con Benito Cerati)
Espada
Luz de piedra de luna
Espejo

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Javiera Mena en el Teatro Caupolicán: Luces, color y pop 29 de septiembre 2018. Por Amaranta Cartes. Fotografías por Javier Martínez La noche de ayer, en el Teatro Caupolicán, Javiera Mena se consolidó como reina y señora del electro pop chileno. Quienes estuvimos ahí, podemos decir que no hay hoy en Chile un show que se equipare al que dio esta mujer de 35 años, cantante, compositora, productora y dueña de nuestros corazones. El lanzamiento de su último disco, Espejo (2018), reunió a cerca de 3.000 personas y las hizo bailar y cantar durante una hora y cuarenta minutos. Mientras afuera llovía, dentro del teatro semi lleno, sonaban canciones tan variadas como “Get Free” de Major Lazer y “Sorry” de Tracy Chapman. Los fanáticos de Javiera son una mezcla de gente que deja ver la transversalidad de su música: pelos de colores, algunos adolescentes y otros no tanto, parejas del mismo sexo, papás con sus niñitas, hombres grandotes y grupos de amigas, todos esperando a la artista y, desde la platea alta, un cartel de globos dorados marcaba la presencia de los “Menamorados”, el fan club oficial. El inicio fue tan puntual que convirtió al Caupolicán en una computadora, con la precisión y tecnología que debe caracterizar a un show de música electromágica en nuestra era. A las 20 horas en punto se apagaron las luces de la máquina, se escuchó una voz a capela y apareció Marineros, anticipando un sonido impecable y con un juego de luces exclusivo para ellas. El duo femenino fue muy bien recibido por el público, coreando canciones como "Espero". y "Secretos". “Somos Marineros y venimos en son de paz y amor”, fueron sus declaraciones, mientras el teatro se seguía llenando. Tocaron media hora y la gente les pidió otra. No salieron de nuevo, pero quedó claro que el público sería la energía para dar vida a este artefacto. En la media hora restante, la gente conversa y especula acerca de la canción con la que abrirá Mena. Cantan las canciones de Madonna y Emmanuel que suenan por los parlantes. Por mientras, distintas personas se paseaban entre el público repartiendo pulseras luminosas y globos blancos con un instructivo para levantarlos todos al mismo tiempo llegado el momento. Una máquina que funcionaba a la perfección. Un minuto antes de las 9 se apagaron las luces nuevamente. El espectáculo comenzó con una luz roja enceguecedora y una vibración de bajo que daba la sensación de estar volando por el espacio en una nave o de estar en el centro de un volcán en nuestra cordillera, ambos temas recurrentes en las canciones de Javiera Mena. Esto se repitió tres veces, cada vez con mayor intensidad, atravesando los cuerpos presentes en el recinto ahora repleto. Entre aplausos salió la banda al escenario compuesta por 6 músicos, seguidos de Javiera, una figura con un sobrero rojo de ala anchísima, lentes oscuros y un traje de dos piezas también rojo, brillante. Abrió con "Cerca", con la que generó un ambiente a…

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