José James en Club Amanda: Después de la tormenta, siempre sale el Soul

José James en Club Amanda: Después de la tormenta, siempre sale el Soul
18 de mayo 2017.

Por Nicolás Morán.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

En Santiago todo puede suceder, y por lo mismo, cualquier día es bueno para gozar de la música. Aunque este jueves estuvo lluvioso, con tormenta eléctrica, sumado a la muerte de uno de los grandes del Grunge, y como remate, un largo viaje para llegar a Club Amanda, eso no desanimó a nadie. Estuvimos esperando cerca de una hora y cuarto para poder disfrutar del estadounidense José James, quién nos deleitó con un concierto lleno de magia y buenas vibras. En pocas palabras, un espectáculo de primera categoría que viene a cerrar la gira de su nuevo disco “Love in time of Madness” por Latinoamérica, precisamente en nuestro país.

Las luces se encendieron y empezó un solo de batería, interpretado por el virtuoso Richard Spaven, dando el puntapié inicial al show, que se iba a extender por cerca de una hora y media. Luego de eso, hizo su entrada José James, con una estética muy similar a Bruno Mars, y quién, con su talento logró conmover hasta remecer los cimientos de la gente que presenció el espectáculo.

No deja de ser interesante cómo mezcla el Soul, el Hip-hop y el Jazz de manera magistral, logrando que el público sienta la música fluir por las venas. Con una cercanía que hizo que incluso bajara del escenario y empezara a saludar a la gente mientras cantaba, hasta subir sobre una silla para interpretar un tema en el cual recordó como homenaje al recientemente fallecido Chris Cornell, haciendo que los asistentes vitorearan por la iniciativa, ya que, de algún modo, sigue vivo en cada músico y en cada concierto.

Sus temas son de muy fácil asimilación, porque son agradables al oído y porque logran hacerte mover la cabeza al sonido vertiginoso de una mezcla bien hecha, que puede tener elementos típicos del Soul, como unos toques de tornamesa Hip-hop que te golpean la mente. Es la modernidad conviviendo con lo clásico, dando como resultado, un tipo de música que no puedes dejar de tener en tu playlist.

Luego hizo un dúo con una de las voces femeninas más bellas que he escuchado, la de la talentosa Talia Billig, quien logró erizarme la piel, mostrando que el jazz no ha muerto y que, si hay algo en el mundo que nos puede conmover, es la pasión al interpretar una canción.

La noche avanzó entre beats, proezas vocales y virtuosismo en toda la jornada. Desde Spaven luciéndose en la batería en todas las canciones, hasta el mismo James comiéndose al público, que lo miraba extasiado.

En un Amanda lleno, el artista se movió a sus anchas por el espacio e hizo lo que quiso. Su desplante sobre el escenario fue, inevitablemente, un punto que encantó, porque la seguridad y la comodidad que transmitía, hacían que, si no te sabías los temas, de todos modos pudieras disfrutar de su trabajo.

Temas como “Trouble”, “There For Me” o su dueto con Billig, cantando “To be with you”, hicieron de la velada un deleite, desde principio a fin. Incluso, viendo en retrospectiva, el tiempo se nos pasó volando y ni cuenta nos dimos cuando la medianoche se acercó hasta mordernos.

Para cerrar, mostró su lado más funk, haciendo temblar el club. Sus canciones llenas de energía, permitieron que derrochara talento e hiciera bailar al público a su antojo, logrando colocar ese instante como el punto cúlmine de la noche.

Luego en el encore, vino el Soul. Salió con guitarra en mano, además de que hizo gala, nuevamente de la habilidad de “samplear” su voz. Para concluir, finalmente hizo un duo con Talia, donde interpretaron uno de sus temas más conocidos, “Come to my door”. El círculo se cerró, las luces se apagaron y un polifacético artista se bajó entre aplausos.

Para mí, la velada estuvo perfecta, y aunque se demoró en salir, la espera valió la pena. Calidad y cantidad, combinadas de manera sublime. Esperamos que José James vuelva pronto y que Cornell esté gozando de todos los conciertos en su honor.

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José James en Club Amanda: Después de la tormenta, siempre sale el Soul 18 de mayo 2017. Por Nicolás Morán. Fotografías por Francisco Aguilar A. En Santiago todo puede suceder, y por lo mismo, cualquier día es bueno para gozar de la música. Aunque este jueves estuvo lluvioso, con tormenta eléctrica, sumado a la muerte de uno de los grandes del Grunge, y como remate, un largo viaje para llegar a Club Amanda, eso no desanimó a nadie. Estuvimos esperando cerca de una hora y cuarto para poder disfrutar del estadounidense José James, quién nos deleitó con un concierto lleno de magia y buenas vibras. En pocas palabras, un espectáculo de primera categoría que viene a cerrar la gira de su nuevo disco “Love in time of Madness” por Latinoamérica, precisamente en nuestro país. Las luces se encendieron y empezó un solo de batería, interpretado por el virtuoso Richard Spaven, dando el puntapié inicial al show, que se iba a extender por cerca de una hora y media. Luego de eso, hizo su entrada José James, con una estética muy similar a Bruno Mars, y quién, con su talento logró conmover hasta remecer los cimientos de la gente que presenció el espectáculo. No deja de ser interesante cómo mezcla el Soul, el Hip-hop y el Jazz de manera magistral, logrando que el público sienta la música fluir por las venas. Con una cercanía que hizo que incluso bajara del escenario y empezara a saludar a la gente mientras cantaba, hasta subir sobre una silla para interpretar un tema en el cual recordó como homenaje al recientemente fallecido Chris Cornell, haciendo que los asistentes vitorearan por la iniciativa, ya que, de algún modo, sigue vivo en cada músico y en cada concierto. Sus temas son de muy fácil asimilación, porque son agradables al oído y porque logran hacerte mover la cabeza al sonido vertiginoso de una mezcla bien hecha, que puede tener elementos típicos del Soul, como unos toques de tornamesa Hip-hop que te golpean la mente. Es la modernidad conviviendo con lo clásico, dando como resultado, un tipo de música que no puedes dejar de tener en tu playlist. Luego hizo un dúo con una de las voces femeninas más bellas que he escuchado, la de la talentosa Talia Billig, quien logró erizarme la piel, mostrando que el jazz no ha muerto y que, si hay algo en el mundo que nos puede conmover, es la pasión al interpretar una canción. La noche avanzó entre beats, proezas vocales y virtuosismo en toda la jornada. Desde Spaven luciéndose en la batería en todas las canciones, hasta el mismo James comiéndose al público, que lo miraba extasiado. En un Amanda lleno, el artista se movió a sus anchas por el espacio e hizo lo que quiso. Su desplante sobre el escenario fue, inevitablemente, un punto que encantó, porque la seguridad y la comodidad que transmitía, hacían que, si no te sabías los temas, de todos modos pudieras disfrutar de su trabajo. Temas…

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Nicolás Morán

Profesor y Fan de los osos panda

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