Joss Stone y su Total World Tour en Arena Monticello: música para pasar un buen rato

Joss Stone y su Total World Tour en Arena Monticello: música para pasar un buen rato
7 de diciembre 2018.

Por Manuela Beltrán.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

Joss Stone entra descalza al escenario como llegando de la playa. La semana pasada nada más, estaba cantando en la isla caribeña de Santa Lucía. Las pantallas gigantes a los costados del escenario dejan ver la gran sonrisa en su rostro bronceado. Lleva puesto aros uno de luna y el otro de sol. La acompañan sus colegas músicos en teclados, batería, bajo y guitarra y dos coristas femeninas llenas de soul. El micrófono de la protagonista inglesa estaba decorado con un delicado pañuelo floreado en su mástil. La banda se conoce bien y saben seguir las improvisaciones de la cantante y sus travesuras musicales.

La primera canción “Choking Kind”, engancha a todo el público devoto que reconoce la canción de su primer disco The Soul Sessions del año 2003, cuando la artista debutaba a los 16 años con la misma enardecida voz que la de hoy. Al finalizar la canción, entre medio de la enorme ovación de pie sale un fanático del público en primera fila y se acerca a la cantante para obsequiarle una bandera chilena. “Están un poco adelantados, ¿no?”, dice Joss mientras despliega la bandera al revés. El público la corrige y la hace girar mal una y dos veces, hasta que queda bien y con humor posa con el emblema para los fotógrafos. Aquel gesto cómico y alegre daría el tono juguetón para todo el resto del concierto. Antes de empezar la segunda canción “Newborn”, la cantante se refiere al espíritu de su gira Total World Tour, que busca “acercar buenas energías a las personas y sólo pasar un buen rato” según dice. Esta ambiciosa gira que ya lleva más de dos años tiene el propósito de llevar un concierto a cada país de este planeta.

En el escenario a Joss Stone se le ilumina el rostro cantando y juguetea con el público haciéndolos cantar y bromeando sobre su timidez que a duras penas la sigue para vocalizar. La gente finalmente se anima y responde con entusiasmo en la canción “Big Old Game”. La cantante busca llegar a la fibra y lo logra cuando introduce las ondas reggae de su canción “Love Me”, y sigue interactuando: “Soy feminista así que los hombres deben saber que me tienen que amar primero, no una sino dos veces, antes de tomarme” explicando cómo se debía cantar el coro de la canción. Durante el solo de órgano Joss Stone vibra un ambiente de playa transportando a todo el Arena Monticello en su viaje musical.

La canción termina y de atrás del escenario aparece una buena nube de humo seco que la hace toser. Pide agua y engancha con la canción sobre la Marihuana “Sensimilla”. Con esas salidas espontáneas entre risa y realidad, comienza a contar la historia de su perro viejo que trató de un tumor cerebral con Cannabis. “En dos meses no tenía nada, así que todos los que me digan que la cannabis no es buena, they can fuck off!” Y lo dice elevando la nota bien alto maldiciendo con humor cantor. La siguiente canción también tuvo un enganche improvisado y divertido cuando una mujer de las primeras filas levanta un sobre e insiste en que lo reciba. “Estoy un poco ocupada” bromea, pero igual lo recibe y se da cuenta que es un parte de matrimonio. “I love weddings!”. Sigue la broma diciendo que intentará asistir, pero finalmente le termina dedicando la siguiente canción romántica “The Look Of Love”, un clásico del jazz compuesto por Burt Bacharach.

Joss sigue introduciendo sus canciones con historias personales, a este punto su voz tiene a todo el mundo enganchado y lo que hable, aunque no tenga mucho sentido comentar su relación con un chico que no la escuchaba, pero que era hermoso, es divertido. Confiesa que la canción “Landlord” fue la única forma de comunicarse con él y todo resuena en el Arena Monticello, sobre todo el grito y vozarrón soul que despliega al final de la canción en una catarsis de desamor. La siguiente canción también se la dedicó a la gente que ya no está y lo que ella quiere para ellos. “Wildflowers” es una balada casi country más lenta que canta sobre la libertad. Al terminar la canción y dejando ver lo orgullosamente inglesa que es, le traen una taza de té. “Amo dos cosas en la vida el té y la música” dice, “Todo lo que hago y he hecho es por la música y estamos aquí reunidos sólo por la música, es algo especial ¿no?”. La canción “Music”, que en la versión de estudio es en colaboración con Lauryn Hill, es un homenaje a esa vibración humana y una conexión cotidiana con fuerzas de la naturaleza. La canción es interpretada con la garganta tibia, hasta llegar a un enorme crescendo al final.

Rápidamente introduce “Harry’s Symphony” contando como su hermano le pidió combinar todas sus canciones favoritas del reggae en una sola. En ella Joss y sus coristas se transforman en un trío de cantoras que juegan con sus tonos de voz, en un coro reggea, pasando de un pedazo de tema en otro. Luego en “Don’t Start Lying to Me Now”, Joss también canta dialogando con los punteos de guitarra de su colega musical. Y en el siguiente tema Stone insiste con la introducción de sus canciones: “No sé lo que está pasando en Chile, pero a cada país donde vamos a nadie le gusta el presidente que tiene”. Algunas personas abuchearon cuando ella preguntó si a alguien le gustaba el presidente actual, pero no pudo seguir con su relato porque el baterista empezó a tocar fuerte para interrumpirla, para que ya se pusiera a cantar. Ella sintiéndose censurada, fue corriendo a pararse en el podio de la batería y cedió a cantar con mucha energía “For God’s Sake”, cuya letra dice “denle más poder al pueblo”. Una canción con contenido político, como las buenas de la tradición reggea, que tienen buenas intenciones para el desarrollo de la humanidad, pero que interpretada en la sala de conciertos de un enorme casino, no encajaba mucho. “Creen que nos escucharon” dice al final de la canción, todavía firme a su crítica social.

Siguió “Super Duper Love”, donde todos se levantan de sus sillas, el público se sabe de memoria esta canción. Ella les pasa el micrófono y aprovecha para jugar obligando a la gente a cantar con más ganas, mostrando como ella sola sin micrófono sonaba más fuerte que todo el mundo. Al final de la canción, el público queda prendido, cantando fuerte y pidiendo canciones. Joss responde: “Esa es una buena canción” y comienza a cantar “Spoiled” a capella. Las coristas las siguen, pero la canción no está en el repertorio de la banda, así que no duró mucho porque Joss no recordaba la letra. Un episodio de mucha espontaneidad, ya que luego ante el pedido de otra canción “The Love We Had Stays On My Mind”, Joss dice que justo la han estado practicando y decide tocarla, pero tampoco se sabe la letra, entonces un chico del staff le acerca un celular y ella muy naturalmente atraviesa el escenario para tomarlo y vuelve al centro del escenario. “Bienvenidos al ensayo” dice y así, cual millenial sin prejuicios, con celular en mano, cantó para su público “sólo para pasar un buen rato” como ella repite.

A esas alturas mucho de lo que Joss Stone expresa no se sabe bien si es parte de una canción o de una improvisación. En medio de “Tell Me About It” cada integrante del grupo se individualizó con virtuosos solos, donde el tecladista tocaba arriba de sus instrumentos, hasta con el pie. Stone se despide diciendo “peace and love people”. La ovación del público para que volviera se vio acompañada de luces de celular por todo el recinto. Joss Stone volvió cantando “ya nadie fuma” extrañando los encendedores. En la última canción “Right To Be Wrong” en un momento en el que hubo una pausa en la canción, una chica del público cantó tratando de imitarla, mal, pero de corazón. A lo que Joss soltó una risotada. La música continuó y hasta el último momento la cantante mantuvo una conexión con el público, en el que lanzó un ramo de girasoles hacia distintos puntos de la sala. Se fue cantando insistiendo en la letra de que todos tienen derecho a equivocarse, a cantar desafinado, a ser libres, apuntando a aquellas personas con las interactuó directamente en el público, sólo para esparcir buena energía, como lo hizo con sus girasoles y sus floreadas y multicolores cuerdas vocales.

Setlist:
Choking Kind
Newborn
Big Old Game
Love Me
Sensimilla
Look Of Love
Landlord
Wildflowers
Music
Harry’s Symphony
Don’t Start Lying to Me Now
For God’s Sake
Super Duper Love
Spoiled (Parte a Capella)
The Love We Had Stays On My Mind
Tell Me About It

Encore:
Right To Be Wrong

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Joss Stone y su Total World Tour en Arena Monticello: música para pasar un buen rato 7 de diciembre 2018. Por Manuela Beltrán. Fotografías por Francisco Aguilar A. Joss Stone entra descalza al escenario como llegando de la playa. La semana pasada nada más, estaba cantando en la isla caribeña de Santa Lucía. Las pantallas gigantes a los costados del escenario dejan ver la gran sonrisa en su rostro bronceado. Lleva puesto aros uno de luna y el otro de sol. La acompañan sus colegas músicos en teclados, batería, bajo y guitarra y dos coristas femeninas llenas de soul. El micrófono de la protagonista inglesa estaba decorado con un delicado pañuelo floreado en su mástil. La banda se conoce bien y saben seguir las improvisaciones de la cantante y sus travesuras musicales. La primera canción "Choking Kind", engancha a todo el público devoto que reconoce la canción de su primer disco The Soul Sessions del año 2003, cuando la artista debutaba a los 16 años con la misma enardecida voz que la de hoy. Al finalizar la canción, entre medio de la enorme ovación de pie sale un fanático del público en primera fila y se acerca a la cantante para obsequiarle una bandera chilena. “Están un poco adelantados, ¿no?”, dice Joss mientras despliega la bandera al revés. El público la corrige y la hace girar mal una y dos veces, hasta que queda bien y con humor posa con el emblema para los fotógrafos. Aquel gesto cómico y alegre daría el tono juguetón para todo el resto del concierto. Antes de empezar la segunda canción "Newborn", la cantante se refiere al espíritu de su gira Total World Tour, que busca “acercar buenas energías a las personas y sólo pasar un buen rato” según dice. Esta ambiciosa gira que ya lleva más de dos años tiene el propósito de llevar un concierto a cada país de este planeta. En el escenario a Joss Stone se le ilumina el rostro cantando y juguetea con el público haciéndolos cantar y bromeando sobre su timidez que a duras penas la sigue para vocalizar. La gente finalmente se anima y responde con entusiasmo en la canción "Big Old Game". La cantante busca llegar a la fibra y lo logra cuando introduce las ondas reggae de su canción "Love Me", y sigue interactuando: “Soy feminista así que los hombres deben saber que me tienen que amar primero, no una sino dos veces, antes de tomarme” explicando cómo se debía cantar el coro de la canción. Durante el solo de órgano Joss Stone vibra un ambiente de playa transportando a todo el Arena Monticello en su viaje musical. La canción termina y de atrás del escenario aparece una buena nube de humo seco que la hace toser. Pide agua y engancha con la canción sobre la Marihuana "Sensimilla". Con esas salidas espontáneas entre risa y realidad, comienza a contar la historia de su perro viejo que trató de un tumor cerebral con Cannabis. “En dos meses…

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