Juantxo Skalari en Teatro Cariola: Con la emoción a flor de piel

Juantxo Skalari en Teatro Cariola: Con la emoción a flor de piel
8 de abril 2018.

Por Francisca Neira.
Fotografías por Rocío Briones.

No quedan dudas de que los eventos masivos dirigidos a lo que podríamos considerar un público “punk” sufren de un descrédito agobiante no solo en el mundo de la producción y la prensa, sino también entre los mismos seguidores del estilo. Numerosas suspensiones de shows, no devolución del dinero de las entradas y falta de seguridad son algunas de las razones que han llevado a la escena a esta situación que, por cierto, parece estar a punto de revertirse.

La mejor prueba de lo anterior es que anoche, a escasos metros uno de otro, se realizaron dos conciertos por mucho tiempo esperados: D.R.I. se presentó en el Teatro Caupolicán casi al mismo tiempo que Juantxo Skalari subía al escenario del Teatro Cariola. La energía que se respiró en este último lugar resulta casi indescriptible. El baile, las sonrisas y la devoción fueron la tónica predominante durante este reencuentro entre los chilenos y la figura pamplonesa.

Pero todo comenzó un par de horas antes, pasadas las siete de la tarde, cuando los nacionales de Kaña Eterna abrieron los fuegos de la jornada con una dosis de ska punk que invitó a ingresar al recinto de San Diego a quienes se encontraban ya desde hace un rato apostados en la calle, junto a las rejas de la entrada. El rock and roll intenso y veloz de los siete músicos sonaron fuerte y consciente sobre el escenario, siendo uno de los momentos más aplaudidos la interpretación de “Calibre 81”, dedicada a los muertos del incendio en la cárcel de San Miguel, en 2010.

El entusiasmo quedó instalado en el teatro y marcó el recibimiento que tuvieron los músicos de Rojo Vivo, banda emblemática del rock chileno que cuenta con veinte años de trayectoria musical y que se caracteriza por cultivar lo que ellos mismos llaman skacore, ritmo que sostiene las ácidas críticas culturales y sociales que hablan de la desigualdad, la injusticia y los problemas cotidianos de la gente. Tras algunas dificultades técnicas, los comandados por los vocalistas Camilo y Bady hicieron retumbar el Cariola con su influencia del ska mexicano, el hardcore y los resabios de hip hop que cobran vida en muchos de sus temas.

Tras esta intensa presentación, y ya un poco desfasados de acuerdo al cronograma inicial, subieron al escenario los míticos Psicosis Ska, banda peruana formada en el ’85 y liderada por el súper carismático Pedro Béjar, quienes se presentaron ante una audiencia que, a esas alturas, ya repletaba el lugar. Las poses y muecas de Béjar fueron acompañadas por el show de un “saltimbanqui” que a ratos aparecía en escena disfrazado de obrero, de sacerdote o de torero, según lo ameritase la canción de turno, alentando al público a saltar y cantar al ritmo de un ska punk limpio, rápido, alegre, de pocas notas y mucha energía. La interacción entre peruanos y chilenos fluyó sin trabas e incluso surgió la idea de cambiar el nombre de la canción con la que cerraron su show, “Torero Asesino” por “Rodeo Asesino”.

Toda esta antesala, agradecida por los asistentes a cada término de presentación, no fue más que el inicio de una noche que prometía ser inolvidable. A las 21.50 horas, todos los músicos de la Skalari Rude Band se encontraban posicionados sobre el tablado y al sonar los primeros acordes de “Sarrera VIII” la figura de Juantxo Skalari apareció desde tras bambalinas para que, desde el balcón del palco, se vieran cientos de cabezas saltando frenéticamente al ritmo de la música.

Una tras otra comenzaron a sucederse casi sin pausa “A Buen Ritmo”, “Contigo Estaré Bien” y “Revuelta”, aunque, la verdad, la hora y media que duró el show de los españoles la tónica de no descansar entre tema y tema se mantuvo casi intacta. La temperatura dentro del recinto se disparó y las letras en español y euskera sonaron al unísono en las voces desgarradas de todos los presentes, opacando a ratos la voz del propio invitado estelar.

El ska punk de los pamploneses suena rápido, contestatario, ruidoso a ratos, bailable a otros; los bronces y el acordeón le imprimen una identidad ibérica difícil de pasar por alto y en ciertos momentos más pareciera ser una banda de aliento de un equipo de fútbol que una banda de rock. Es que los sentimientos y las pasiones se mezclan al escuchar las canciones de Skalariak, ex banda de Skalari, con las de su fase como solista, provocando algo muy parecido a una euforia que tenía a gran parte de los asistentes sin polera y sin parar de bailar.

Los sonidos más jamaiquinos de “Emakume Askea… Lur Askea” y “Fuego Negro” dieron la posibilidad a Juantxo de compartir el micrófono con una voz femenina que impuso un toque un tanto (solo un tanto) más suave a una noche fuerte, poderosa. Pareciera que “Vodka Revolución”, “Skalari Rude Klub” y “Jaia” fueron los puntos más altos de la noche, aunque es difícil decirlo con certeza porque cada uno de los 24 temas que sonaron dejaron la vara más alta que el anterior.

“Despídeme”, en todo caso, merece una mención aparte. El coro de voces hizo un esfuerzo y subió el volumen de su canturreo que acompañó de principio a fin a la voz líder del español. Las caras felices del público contrastaba a ratos con la de Skalari, que sonríe poco, pero lindo. Ni hablar del mosh que a cada canción parecía aumentar de tamaño y velocidad.

En resumidas cuentas, la escena punk en Chile se resiste a morir y demostró anoche capacidad de convocatoria y de “buen comportamiento”. Skalari y su banda, por su parte, pusieron a disposición del público una música alegre, consciente, amigable y energética, creando una atmósfera que no siempre se ve en un concierto de rock. Una atmósfera que nos dejó a todos con las emociones a flor de piel.

Setlist:
Sarrera VIII
Puedo Olvidar
A Buen Ritmo
Contigo Estaré Bien
Revuelta
Emakume Askea… Lur Askea
Fuego Negro
La Mákina
Phoenix City
Hooligan
Sarrera VII
Nuevo Octubre
Partisana
Vodka Revolución
Skalari Rude Klub
Despídeme
Somos un Peligro
En Silencio
Winnipeg Navega
Puto Alcohol
Jaia
José República
Solo Vivir
Rudi Not Dead

>>> REVISA NUESTRA RESEÑA FOTOGRÁFICA DE KAÑA ETERNA, ROJO VIVO y PISCOSIS SKA <<<

>>> REVISA NUESTRA RESEÑA FOTOGRÁFICA DE JUANTXO SKALARI & LA RUDE BAND <<<

Juantxo Skalari en Teatro Cariola: Con la emoción a flor de piel 8 de abril 2018. Por Francisca Neira. Fotografías por Rocío Briones. No quedan dudas de que los eventos masivos dirigidos a lo que podríamos considerar un público “punk” sufren de un descrédito agobiante no solo en el mundo de la producción y la prensa, sino también entre los mismos seguidores del estilo. Numerosas suspensiones de shows, no devolución del dinero de las entradas y falta de seguridad son algunas de las razones que han llevado a la escena a esta situación que, por cierto, parece estar a punto de revertirse. La mejor prueba de lo anterior es que anoche, a escasos metros uno de otro, se realizaron dos conciertos por mucho tiempo esperados: D.R.I. se presentó en el Teatro Caupolicán casi al mismo tiempo que Juantxo Skalari subía al escenario del Teatro Cariola. La energía que se respiró en este último lugar resulta casi indescriptible. El baile, las sonrisas y la devoción fueron la tónica predominante durante este reencuentro entre los chilenos y la figura pamplonesa. Pero todo comenzó un par de horas antes, pasadas las siete de la tarde, cuando los nacionales de Kaña Eterna abrieron los fuegos de la jornada con una dosis de ska punk que invitó a ingresar al recinto de San Diego a quienes se encontraban ya desde hace un rato apostados en la calle, junto a las rejas de la entrada. El rock and roll intenso y veloz de los siete músicos sonaron fuerte y consciente sobre el escenario, siendo uno de los momentos más aplaudidos la interpretación de “Calibre 81”, dedicada a los muertos del incendio en la cárcel de San Miguel, en 2010. El entusiasmo quedó instalado en el teatro y marcó el recibimiento que tuvieron los músicos de Rojo Vivo, banda emblemática del rock chileno que cuenta con veinte años de trayectoria musical y que se caracteriza por cultivar lo que ellos mismos llaman skacore, ritmo que sostiene las ácidas críticas culturales y sociales que hablan de la desigualdad, la injusticia y los problemas cotidianos de la gente. Tras algunas dificultades técnicas, los comandados por los vocalistas Camilo y Bady hicieron retumbar el Cariola con su influencia del ska mexicano, el hardcore y los resabios de hip hop que cobran vida en muchos de sus temas. Tras esta intensa presentación, y ya un poco desfasados de acuerdo al cronograma inicial, subieron al escenario los míticos Psicosis Ska, banda peruana formada en el ’85 y liderada por el súper carismático Pedro Béjar, quienes se presentaron ante una audiencia que, a esas alturas, ya repletaba el lugar. Las poses y muecas de Béjar fueron acompañadas por el show de un “saltimbanqui” que a ratos aparecía en escena disfrazado de obrero, de sacerdote o de torero, según lo ameritase la canción de turno, alentando al público a saltar y cantar al ritmo de un ska punk limpio, rápido, alegre, de pocas notas y mucha energía. La interacción entre peruanos y chilenos fluyó…

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