Kasabian en Teatro Caupolicán: Comprimiendo el tiempo

Kasabian en Teatro Caupolicán: Comprimiendo el tiempo
25 de septiembre 2018.

Por Francisca Neira.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

La de de anoche fue una jornada nutrida de conciertos en Santiago. Sin siquiera llegar a la mitad de la semana hubo música en vivo para todos los gustos en distintos recintos que se han erigido como plazas ideales para la presentación de un sinfín de artistas nacionales e internacionales y que, para placer de muchos, nos acerca un poquito más a las canciones que forman parte de las bandas sonoras de nuestras vidas.

En el teatro Caupolicán las canciones envasadas de The Clash, Ramones y The Misfits nos anuncian una noche cargada de energía y de actitud, promesa que vemos cumplida con creces cerca de una hora y media más tarde. De pronto un silencio, la oscuridad y suenan a todo volumen los openings de las casas cinematográficas más importantes a nivel mundial para dar paso a un estallido de saltos y brazos en alto apenas suenan los primeros acordes de “Il Ray (The King)”. Es Kasabian, el cuarteto británico, quien sale a escena entre el fervor de sus seguidores que esperaron varios meses desde la postergación de su concierto, planificado originalmente para mayo de este año, para poder disfrutar del ansiado show en solitario que la banda le debía al país.

El frío de las luces violetas se alternaba con el cálido de las coloradas justo antes de introducir un sutil homenaje a Ennio Morricone o, tal vez, a la película de 1966 “El bueno, el malo y el feo”, en medio de “Underdog”, impregnando por unos segundos de sicodelia el recinto del centro de la ciudad. Los seis músicos sobre el escenario derrochan energía y las intervenciones de Sergio Pizzorno, guitarrista y uno de los líderes indiscutidos de la banda, se encargan de estrechar la relación con el público que corea cada, salta y baila cada tema, dejando claro que Kasabian es una banda que sabe hacer hits y pasar de un ritmo a otro sin mayores dificultades.

Aunque es fácil reconocer el sonido característico y tan particular del cuarteto, la herencia brit pop de la agrupación se evidencia en el dejo melancólico de “Wasted”; el sonido acústico, que suena acompañado de las luces de los celulares de la audiencia, de “British Legend”, canción en la que se filtra la escuela del “padrino” de Kasabian, Noel Gallagher; el sonido metálico del sintetizador que abre “Switchblade” y en las melodías de la súper reconocida “Bless This Acid House”. Y, claro, si el sonido británico tiene una raíz fuertísima que se cuela en el trabajo de todos los oriundos de esas tierras incluso cuando no es la intención que aquello suceda.

Como era de esperar, el punto más alto de la noche vino con “Clubfoot” que hizo parecer el Caupolicán una pequeña maquinita en la que solo éramos engranajes que se movían uno al lado del otro, mientras que el momento realmente épico de la noche estuvo marcado por una grandilocuente versión de “Stevie” que realmente erizaba los pelos. Tras una noventera “L.S.F.”, la banda alzó los instrumentos sobre sus cabezas y cerraron un concierto que aún nos dejaba con gusto a poco, pero el “oh oh oh” del coro repetido una y otra vez por el público se mezclaba empalagoso con el aire que salía de los amplificadores, clamando por seguir con la fiesta. Y así fue.

Tres canciones más se sucedieron antes del cierre definitivo de la jornada en el spot de San Diego. Una noche que pasó volando, en la que el tiempo se comprimió al máximo ante el sonido impecable de una banda que nos entregó una performance de primer nivel y que, de paso, en su sonido que rescata la esencia de los discos pero que se distancia de ellos entregando una versión mucho más energizada y llamativa de cada tema, nos recordó por qué nos gusta tanto asistir a escuchar música, como dicen los españoles, “en directo”.

Setlist:
Il Ray (The King)
Underdog (incluye Ectasy of Gold)
Days Are Forgotten
E-Zeh
Psycho
Wasted
Clubfoot
Re-wired
British Legion
Switchblade
Empire
Bless This Acid House
Stevie
L.S.F. (Lost Souls Forever)

Encore:
Comeback Kid
Vlad
Fire

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Kasabian en Teatro Caupolicán: Comprimiendo el tiempo 25 de septiembre 2018. Por Francisca Neira. Fotografías por Francisco Aguilar A. La de de anoche fue una jornada nutrida de conciertos en Santiago. Sin siquiera llegar a la mitad de la semana hubo música en vivo para todos los gustos en distintos recintos que se han erigido como plazas ideales para la presentación de un sinfín de artistas nacionales e internacionales y que, para placer de muchos, nos acerca un poquito más a las canciones que forman parte de las bandas sonoras de nuestras vidas. En el teatro Caupolicán las canciones envasadas de The Clash, Ramones y The Misfits nos anuncian una noche cargada de energía y de actitud, promesa que vemos cumplida con creces cerca de una hora y media más tarde. De pronto un silencio, la oscuridad y suenan a todo volumen los openings de las casas cinematográficas más importantes a nivel mundial para dar paso a un estallido de saltos y brazos en alto apenas suenan los primeros acordes de “Il Ray (The King)”. Es Kasabian, el cuarteto británico, quien sale a escena entre el fervor de sus seguidores que esperaron varios meses desde la postergación de su concierto, planificado originalmente para mayo de este año, para poder disfrutar del ansiado show en solitario que la banda le debía al país. El frío de las luces violetas se alternaba con el cálido de las coloradas justo antes de introducir un sutil homenaje a Ennio Morricone o, tal vez, a la película de 1966 “El bueno, el malo y el feo”, en medio de “Underdog”, impregnando por unos segundos de sicodelia el recinto del centro de la ciudad. Los seis músicos sobre el escenario derrochan energía y las intervenciones de Sergio Pizzorno, guitarrista y uno de los líderes indiscutidos de la banda, se encargan de estrechar la relación con el público que corea cada, salta y baila cada tema, dejando claro que Kasabian es una banda que sabe hacer hits y pasar de un ritmo a otro sin mayores dificultades. Aunque es fácil reconocer el sonido característico y tan particular del cuarteto, la herencia brit pop de la agrupación se evidencia en el dejo melancólico de “Wasted”; el sonido acústico, que suena acompañado de las luces de los celulares de la audiencia, de “British Legend”, canción en la que se filtra la escuela del “padrino” de Kasabian, Noel Gallagher; el sonido metálico del sintetizador que abre “Switchblade” y en las melodías de la súper reconocida “Bless This Acid House”. Y, claro, si el sonido británico tiene una raíz fuertísima que se cuela en el trabajo de todos los oriundos de esas tierras incluso cuando no es la intención que aquello suceda. Como era de esperar, el punto más alto de la noche vino con “Clubfoot” que hizo parecer el Caupolicán una pequeña maquinita en la que solo éramos engranajes que se movían uno al lado del otro, mientras que el momento realmente épico de la noche estuvo marcado por una…

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