Kevin Johansen en Club Chocolate: una fiesta que recién comienza

Kevin Johansen en Club Chocolate: una fiesta que recién comienza
7 de diciembre 2018.

Por Constanza Paredes.
Fotografías por Eric Parra.

Con motivo de la sexta versión del Festival internacional de innovación social (fiiS) el artista argentino por nacionalidad, pero estadounidense de nacimiento, volvió a nuestro país para presentar un show de celebración por “10 años de fin de fiesta”, que como es tradición, siempre es por estas fechas y por los países con los que más ha tenido cercanía a lo largo de su carrera.

La noche comenzó con la innovadora propuesta de El David Aguilar, quien últimamente ha sonado bastante y pareció ser una buena decisión como telonero, ya que con su canción “Desordenada” comenzó a ordenar, paradójicamente, el lugar que lentamente iba agrupando a los fanáticos de Johansen. El sonido del mexicano es una especie de mezcla de indie, bolero, sintetizadores, cumbia, con toques de evidente influencia de lo que se está haciendo desde hace un tiempo en la música latina, como por ejemplo de Drexler o Lafourcade, con quienes también ha hecho colaboraciones. Con su soledad escénica cautivó lentamente al público con los sonidos de sus ritmos a contra tiempo en su guitarra y su gusto por silbar entre tanto en tanto, además del agudo contenido social de sus letras que ejercieron concentración en su presentación.

Con algo de retraso Kevin Johansen se posicionó al centro del escenario junto con The nada, la banda que lo acompaña hace poco menos de dos décadas y con quienes parece compartir más allá del escenario, mostrando desde el primer instante complicidad y diversión entre ellos mismos. Desde el acorde inicial la pluralidad de instrumentos se hizo presente, jugando con las guitarras, charangos, flauta traversa y bongos, por nombrar algunos. La primera canción fue “Amor finito”, una tonada tierna que le permitió comenzar con mucho carisma y cercanía al público, jugando con los coqueteos que le llegaban a través de los gritos de las fanáticas que le gritaban “mijito rico”, a los que respondió que estaban confundidos, confundidas y confundides pero que les agradecía su confusión.

Una de las cosas que se pueden recalcar de la noche con sabor a chocolate es que Kevin Johansen siempre ha sido un gran anfitrión, su cercanía y complicidad con los asistentes dejó en claro que su formato de show era perfecto para el recinto pues permitió la intimidad necesaria para agradecer cada instante del show.

A lo largo del concierto paseó por su repertorio, tocó las clásicas y aquellas que solo los más adeptos a su historia musical conocen. De igual forma, todos los presentes, en su mayoría, eran grandes fanáticos, ya que corearon y bailaron cada una de las canciones. Se movió entre los ritmos más gringos y country, bromeando incluso con el look que decidió usar para la noche: camisa de leñador, jeans y botas de cuero negra. Su estilo diverso y los ritmos muy diferentes entre cada canción permitieron que durante la noche las parejas presentes bailaran con mucha onda pero que también pololearan y coquetearan con las canciones más romanticonas como por ejemplo con la gran clásica “Anoche soñé contigo”. Una de las más aplaudidas fue el bello cover que le hizo a David Bowie de su canción “Modern love”, una canción que convirtió en un lento bailable que todos corearon con una sonrisa en su rostro, mostrando que su pluralidad musical solo es parte de sus grandes dotes musicales. Uno de los fuertes de la noche fueron sus canciones en inglés con parte de la letra en español, evidenciando que no puede dejar de lado sus orígenes.

La jornada nocturna en el Club chocolate estuvo llena de alegría, energía y sorpresas. Una de ellas fue cuando en “Cumbiera intelectual” dejó subir a sus cumbieros del púbico para acompañarlo a bailar, jugando con cada una y uno que otro hombre que se atrevió a subir al escenario para “bacilar” la canción junto con él; bailó hasta abajo como dijeron los presentes y besó y saludó a cada uno de sus acompañantes momentáneos. Otro momento divertido fue cuando le llevaron una cerveza y el público comenzó a pedir que fuera al seco, cosa que él cumplió al pie de la letra y que todos aplaudieron y celebraron. Dentro del show invitó al escenario a Silvana Moreno, quien también estará en las jornadas de fiiS; cantaron “Es como el día”, una linda y suave canción que le dio un toque diferente a la última parte de su espectáculo.

Lo vivido anoche en Club chocolate fue una linda oportunidad de reír, bailar, cantar y jugar, con una calidad musical por parte de Kevin Johansen que todos los presentes agradecimos y que incluso supo sobreponerse a los problemas de sonidos que ocurrieron durante el show. Lo de ayer fue un panorama perfecto para las cálidas noches de diciembre y un momento especial para finalizar la semana y comenzar la fiesta.

Setlist:
Amor finito
Es como el día
Baja a la tierra
No voy a ser yo
Ni idea
Tiene algo
Modern love
Vecino
Che donald´s
El círculo
Jardín del desdén
Oh what a waist
Desde que te perdí
Daisy
Cumbiera intelectual
Sos tan fashion
No digas quizás
Anoche
La procesión
El incomprendido
Anoche soñé contigo
En mmi cabeza
Sur
Guacamole
Fin de fiesta

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Kevin Johansen en Club Chocolate: una fiesta que recién comienza 7 de diciembre 2018. Por Constanza Paredes. Fotografías por Eric Parra. Con motivo de la sexta versión del Festival internacional de innovación social (fiiS) el artista argentino por nacionalidad, pero estadounidense de nacimiento, volvió a nuestro país para presentar un show de celebración por “10 años de fin de fiesta”, que como es tradición, siempre es por estas fechas y por los países con los que más ha tenido cercanía a lo largo de su carrera. La noche comenzó con la innovadora propuesta de El David Aguilar, quien últimamente ha sonado bastante y pareció ser una buena decisión como telonero, ya que con su canción “Desordenada” comenzó a ordenar, paradójicamente, el lugar que lentamente iba agrupando a los fanáticos de Johansen. El sonido del mexicano es una especie de mezcla de indie, bolero, sintetizadores, cumbia, con toques de evidente influencia de lo que se está haciendo desde hace un tiempo en la música latina, como por ejemplo de Drexler o Lafourcade, con quienes también ha hecho colaboraciones. Con su soledad escénica cautivó lentamente al público con los sonidos de sus ritmos a contra tiempo en su guitarra y su gusto por silbar entre tanto en tanto, además del agudo contenido social de sus letras que ejercieron concentración en su presentación. Con algo de retraso Kevin Johansen se posicionó al centro del escenario junto con The nada, la banda que lo acompaña hace poco menos de dos décadas y con quienes parece compartir más allá del escenario, mostrando desde el primer instante complicidad y diversión entre ellos mismos. Desde el acorde inicial la pluralidad de instrumentos se hizo presente, jugando con las guitarras, charangos, flauta traversa y bongos, por nombrar algunos. La primera canción fue “Amor finito”, una tonada tierna que le permitió comenzar con mucho carisma y cercanía al público, jugando con los coqueteos que le llegaban a través de los gritos de las fanáticas que le gritaban “mijito rico”, a los que respondió que estaban confundidos, confundidas y confundides pero que les agradecía su confusión. Una de las cosas que se pueden recalcar de la noche con sabor a chocolate es que Kevin Johansen siempre ha sido un gran anfitrión, su cercanía y complicidad con los asistentes dejó en claro que su formato de show era perfecto para el recinto pues permitió la intimidad necesaria para agradecer cada instante del show. A lo largo del concierto paseó por su repertorio, tocó las clásicas y aquellas que solo los más adeptos a su historia musical conocen. De igual forma, todos los presentes, en su mayoría, eran grandes fanáticos, ya que corearon y bailaron cada una de las canciones. Se movió entre los ritmos más gringos y country, bromeando incluso con el look que decidió usar para la noche: camisa de leñador, jeans y botas de cuero negra. Su estilo diverso y los ritmos muy diferentes entre cada canción permitieron que durante la noche las parejas presentes bailaran con mucha onda…

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