Las Pastillas del Abuelo en Coliseo Santiago: El culto al barrio

Las Pastillas del Abuelo en Coliseo Santiago: El culto al barrio
9 de marzo 2018.

Por Sebastián Allende.
Fotografías por Agustín León.

Este viernes 9 en el Coliseo Santiago la noche prometía convertirse en una verdadera fiesta bajo los ritmos del rock callejero de Las Pastillas del Abuelo. La banda transandina llegaba a nuestro país para presentar lo mejor de su discografía, la que han dejado plasmada en su último CD y DVD titulado Vivo de Pastillas: Locura y Realidad.

Pasadas las 21:00 horas y con un recinto de calle Nataniel Cox que poco a poco comenzaba a aumentar en su aforo, suben a escena la banda en pleno: Alejandro Mondelo en teclado y coros, Diego Bozzalla junto a Fernando Vecchio en las guitarras, Joel Barbeito en el saxo, Juan Comas a cargo de la batería, Santiago Bogisich en el bajo y el maestro de ceremonias: Juan Germán “Pity” Fernández.

“Inercia”, fue la canción escogida por la agrupación para dar inicio a este reencuentro que vivimos en el Coliseo. Los cánticos y el baile comenzaban a tomarse el lugar para cuando la guitarra comenzaba los primeros acordes de “Tantas escaleras”. Pity cantaba a todo pulmón junto a sus fans, quienes ya se encontraban convertidos desde el inicio del concierto en una gran barra brava. “Esto es una fiesta”, nos recitaría al aire el vocalista de Las Pastillas, para así dar pie a la celebración con “Absolutismos”, “¿Qué vicios tengo?” y “Cerveza”.

Las Pastillas del Abuelo rescatan toda la tradición del rock argentino de los años noventa, entregándonos un sonido que se caracteriza por llevar los colores de la calle al rock, sumándole los ritmos de la murga, el ska y el blues, entre otros. Sigue la noche, corre la cerveza, el sudor y los cánticos que se repiten una y otra vez, todos cantan, todos gozan, todos sienten la música que viene desde las hermanas tierras argentinas y que nos viene a demostrar, una vez más, que la música no tiene fronteras ni color.

Suena “Amar y Envejecer”, un verdadero himno de los bonaerenses que dice: “Me escapé, del mundo yéndome al norte, pero otro mundo esperaba allá”. Todos aplauden, las banderas flamean y con un gran solo de saxofón de Joel Barbeito, la música nos deleita de toda la tradición del rock del otro lado de la cordillera. Todo es una celebración en un show de Las Pastillas. La banda y, especialmente Pity Fernández, nos transmite que la noche se ha hecho para disfrutar, para pasarlo bien, y tal como nos contó en el comienzo del show, para vivir en fiesta.

Con más de 9 discos editados, Las Pastillas del Abuelo nos demuestran que poseen una batería de canciones potentes en donde le rinden culto al barrio, a la calle y por qué no decirlo, a la vida misma. Este viernes fue una calurosa noche capitalina en donde la cerveza, esa fiel compañera, se transformó en el elixir perfecto para acompañar esta velada, en la que le cantamos a la amistad y la vida y, además, disfrutamos de la calidad sonora de este sexteto que derrochó más de 20 canciones sobre escena, quienes con mucha sencillez y sobre todo, con toda la pachorra y la personalidad que el barrio te entrega y te da y que hoy, más que nunca, se siente muy fuerte y presente.

Setlist:
Inercia
Tantas escaleras
Absolutismos
¿Qué vicios tengo?
Cerveza
Amar y Envejecer
Duda
Rompecabezas de amor
Dónde esconder
Leer y escribir
¿Me juego el corazón?
Postura
Locura y realidad
Osiris
El Enano
La creatividad
Chacarera III
Ojos de Dragón
Viejo karma
Otra vuelta de tuerca

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Las Pastillas del Abuelo en Coliseo Santiago: El culto al barrio 9 de marzo 2018. Por Sebastián Allende. Fotografías por Agustín León. Este viernes 9 en el Coliseo Santiago la noche prometía convertirse en una verdadera fiesta bajo los ritmos del rock callejero de Las Pastillas del Abuelo. La banda transandina llegaba a nuestro país para presentar lo mejor de su discografía, la que han dejado plasmada en su último CD y DVD titulado Vivo de Pastillas: Locura y Realidad. Pasadas las 21:00 horas y con un recinto de calle Nataniel Cox que poco a poco comenzaba a aumentar en su aforo, suben a escena la banda en pleno: Alejandro Mondelo en teclado y coros, Diego Bozzalla junto a Fernando Vecchio en las guitarras, Joel Barbeito en el saxo, Juan Comas a cargo de la batería, Santiago Bogisich en el bajo y el maestro de ceremonias: Juan Germán “Pity” Fernández. “Inercia”, fue la canción escogida por la agrupación para dar inicio a este reencuentro que vivimos en el Coliseo. Los cánticos y el baile comenzaban a tomarse el lugar para cuando la guitarra comenzaba los primeros acordes de “Tantas escaleras”. Pity cantaba a todo pulmón junto a sus fans, quienes ya se encontraban convertidos desde el inicio del concierto en una gran barra brava. “Esto es una fiesta”, nos recitaría al aire el vocalista de Las Pastillas, para así dar pie a la celebración con “Absolutismos”, “¿Qué vicios tengo?” y “Cerveza”. Las Pastillas del Abuelo rescatan toda la tradición del rock argentino de los años noventa, entregándonos un sonido que se caracteriza por llevar los colores de la calle al rock, sumándole los ritmos de la murga, el ska y el blues, entre otros. Sigue la noche, corre la cerveza, el sudor y los cánticos que se repiten una y otra vez, todos cantan, todos gozan, todos sienten la música que viene desde las hermanas tierras argentinas y que nos viene a demostrar, una vez más, que la música no tiene fronteras ni color. Suena “Amar y Envejecer”, un verdadero himno de los bonaerenses que dice: “Me escapé, del mundo yéndome al norte, pero otro mundo esperaba allá”. Todos aplauden, las banderas flamean y con un gran solo de saxofón de Joel Barbeito, la música nos deleita de toda la tradición del rock del otro lado de la cordillera. Todo es una celebración en un show de Las Pastillas. La banda y, especialmente Pity Fernández, nos transmite que la noche se ha hecho para disfrutar, para pasarlo bien, y tal como nos contó en el comienzo del show, para vivir en fiesta. Con más de 9 discos editados, Las Pastillas del Abuelo nos demuestran que poseen una batería de canciones potentes en donde le rinden culto al barrio, a la calle y por qué no decirlo, a la vida misma. Este viernes fue una calurosa noche capitalina en donde la cerveza, esa fiel compañera, se transformó en el elixir perfecto para acompañar esta velada, en la que le cantamos a…

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Sebastián Allende

Periodista a ratos, Papá a miles, Cruzado y ClashCityRocker por millones.

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