Por Sebastián Allende.

Más de 120 artistas serán los que dirán presente los próximos 29, 30 y 31 de marzo, en lo que se transforma en la grilla más numerosa del festival Lollapalooza Chile, el cual celebrará su octava edición durante este 2019 en nuestro país y para lo cual tiene preparados diversos ritmos musicales para cubrir todos los gustos de los asistentes, algo que ha sido un sello y la tónica de este ecléctico festival y que este año nos trae el regreso de una verdadera leyenda de la música contemporánea como lo es Lenny Kravitz.

Un lejano 9 de marzo de 2005 en el Estadio Nacional fue la fecha elegida para el debut de este cantante, compositor y actor en nuestras tierras, quien un 26 de mayo del año 1964 daría a la luz en esa gran meca musical de EE.UU. que es New York. La gran manzana marcaría poco a poco su carácter musical y así es que desde pequeño daría muestras de sus dotes y gustos por la melodía.

Tempranamente, a los tres años de edad, Kravitz jugaría con que las ollas y sartenes de su casa eran su batería, instrumento que posteriormente comenzó a tocar a los cinco años de edad y al que se le uniría la que sería su gran compañera de andanzas, la guitarra eléctrica, arma musical de la que se dice que actualmente posee más de trescientas. Ya en su adolescencia aprendería en forma autodidacta a tocar el piano y también, le sumaría a su coctel instrumental el dominio de las melodías con el bajo.

Ya instalado en Los Ángeles e inspirado por Prince comienza su primera experiencia musical bajo el seudónimo de Romeo Blue, pero lamentablemente no logra conseguir un contrato discográfico, situación que lo lleva a retornar a su natal New York en donde abraza inspiración en músicos más cercanos al rock and roll de los años 70 como Led Zeppelin, Queen, Kiss, entre otros, para relanzar su carrera artística bajo su nombre, Lenny Kravitz.

Let Love Rule, sería el nombre escogido para el debut de Kravitz, disco que marcaría la bienvenida al mundo del funk rock, hard rock y sobre todo del soul psicodélico tan característico de este cantante.

Tras alcanzar un éxito moderado con su primer LP y ya anclados en la década de los noventa, serían estos los años de consolidación de Kravitz gracias a una cuota de grandes discos y buenas canciones. Mama Said, lanzado durante el 1991, se convertiría en el primer gran éxito de Lenny vendiendo más de 3 millones de copias alrededor del orbe, contando grandes sencillos como “Always On The Run” canción que cuenta con la colaboración de Slash de Guns N´Roses (dato freak: este virtuoso guitarrista durante la secundaria había sido compañero de colegio de Kravitz, pero no fue hasta la entrega de los premios American Music Awards donde retomarían el contacto y decidirían juntarse a crear música). Otra de las grandes canciones de este LP y en donde el soul psicodélico de Lenny marcaría presencia y pauta sería con “It Ain’t Over Til It’s Over”.

La música de los años 70 sería una influencia muy ligada a la carrera de Kravitz y alcanza su momento culmine con la edición de ese gran disco del año 93 en que se ha transformado Are You Gonna Go My Way. Una verdadera celebración sonora y de culto que lo catapultó a la fama a nivel mundial en cierta medida gracias a la canción que da nombre a este disco y a otra de las características de este artista, la creación de grandes baladas como lo son “Believe” y “Heaven Help”.

Tras múltiples giras, presentaciones de televisión y una gran exposición mediática, Kravitz se tomaría dos años para dar pie al esperado sucesor de Are You Gonna Go My Way, entregándonos con Circus de 1995, un disco que de entrada nos muestra a un Lenny más oscuro cantándole a la muerte del estilo de vida de las súper estrellas del rock con “Rock and Roll Is Dead” y a otras temáticas menos iluminadas en temas como “Circus” y “The Resurrection”.

El quinto disco de este artista titulado 5, nos volvería a traer a un Lenny Kravitz más locuaz, incursionando en esta oportunidad, en el uso de sintetizadores y bucles de cinta para lograr un sonido más moderno y acorde a los nuevos tiempos, demostrando así, un color bastante más alejado de la oscuridad que se presenciaba en su disco anterior. El soul, el funk y las baladas ayudarían “a reinventar”, en cierta manera a este artista, convirtiéndolo incluso en un símbolo sexual. Además, este LP le dio sus dos primeros premios Grammy en la categoría de mejor interpretación vocal de rock masculina gracias a los sendos hits “Fly Away” y “American Woman”.

Ya instalado en la primera década del siglo XXI, los álbumes Lenny (2001), Baptism (2004) y It Is Time for a Love Revolution (2008) nos seguirían demostrando la vigencia de este artista que cosecharía hits tras hits y múltiples premios que ayudarían a demostrar el nivel compositor de un músico maduro que se daría incluso el lujo de tocar para distintos artistas de la talla de Mick Jagger y Madonna, entre otros.

La última tripleta disquera de Lenny Kravitz se daría durante este decenio con la publicación de los LP´s: Black and White America (2011), Strut (2014) y Raise Vibration (2018), álbumes que vienen a sellar y a confirmar la madurez y calidad de este gran compositor, dueño de un sonido característico y con banderas propias que hacen bailar, que emocionan y que tocan la fibra más íntima de los millares de fans que posee este particular músico.

Los más de 30 años de carrera de Lenny Kravitz se darán cita en el Parque O’Higgins durante la primera jornada del festival Lollapalooza Chile 2019 el próximo 29 de marzo. Una oportunidad más que perfecta para gozar con cada una de las canciones de este gran artista que logran cruzar distintos estilos y que por seguro serán las que marcaran la pauta de la noche con su mezcla de rock, funk, baladas, blues y sobre todo, mucho soul.

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