Los Espíritus en Teatro Cariola: Una noche para escuchar desde adentro

Los Espíritus en Teatro Cariola: Una noche para escuchar desde adentro
14 de abril 2018.

Por Johanna Dagnino.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

Los Espíritus se hicieron presente este fin de semana de este lado de la cordillera. Esta banda argentina nace en el seno de la escena independiente y, desde el 2010, han ganado reconocimiento de forma constante debido a la fusión que los caracteriza, pues mezclan el rock con aires de blues, folk y psicodelia. La banda está conformada por Maxi Prietto (guitarras y voz), Santi Morales (guitarra acústica y voz), Miguel Mactas (guitarra eléctrica y sintetizador), Martin Ferbat (bajo), Pipe Correa (batería) y Fer Barrey (percusión). Este sexteto regresó a nuestro país tras su paso en noviembre del 2017, en el cual confirmaron que se asientan en los oídos nacionales y que, además, tienen algo que decir en la escena de lo que actualmente conocemos como “rock latino”.

La noche comenzó lenta. Eran las 23 horas y recién las puertas del Teatro Cariola abrían para un público que conoce de sobra al artista invitado de la noche. Pasadas las 23:30 las luces al interior se apagan y comienza a sonar de fondo una serie de canciones que animaban al público que aumentaba conforma pasaba la hora.

A eso de la media noche aparece Ikanusi, un trío femenino que tenía como misión darle el vamos a una noche que no se trató de cronómetros ni de relojes carcelarios: todo fluía con un tiempo propio. Así, comenzó la jornada de la mano de las teloneras, agrupación que supo ganarse a un ansioso público que las acompaño con saltos y palmas en su propuesta musical que recupera el folklore latinoamericano y que transita en distintas sonoridades y estilos.

El reloj marcaba ya las 00:55 cuando aparecen, al fin, Los Espíritus. El público seguía creciendo, como si supiesen de antemano que la hora acordada era un fantasma. Lo mismo reflejaban aquellos asistentes que con mantas esperaban sentados en la cancha del teatro y quienes, con el primer acorde, saltaron instantáneamente para escuchar “La mirada” como el gran inicio de la noche.

Es un público distinto, un público dispuesto a abrir sus alas y dejarse llevar por la propuesta de esta banda trasandina: un público que escucha y le hace caso a su espíritu. Así, lo dejan ver con cada tema. Cantan con los brazos en el aire, bailan al son respetando los espacios ajenos porque, al fin y al cabo, es un solo espacio, un solo tiempo el que comparten.

“La crecida”, “Mapa vacío”, “Las sirenas” son los temas que continúan y que son entonados por los presentes como si en verdad escucharan desde el interior, como si la banda les hablara al alma y fuera el alma la que se funde con las canciones. Los brazos se empuñan en el aire para acompañar las frases y las cabezas se mueven en un suave vaivén acompañando cada melodía.

Cuando suenan “Jugo” y “Perdida en el fuego” las voces se oyen aún más claras. Son las 1:30 de la mañana y el público sigue sumándose para darle vida a la noche. Aparece “Ruso Blanco” y la gratitud se hace presente con la intensidad de los “Mares” para darle espacio a “Los Desamparados”. Los Espíritus son una banda que sabe llegar a su público, se conocen mutuamente y eso se refleja a lo largo de la jornada.

En una noche en la que nada se siguió al pie de la letra, los trasandinos se convierten en un respiro entre tantas agendas rígidas que nos obliga a llevar el ritmo capitalino. A través de temas que plasman su visión de la vida en los dos discos de estudios que llevan a cuestas, esta banda definitivamente tiene buenos frutos sembrados de este lado de la cordillera. La “Luna llena” los acompaña y le permite a los asistentes compartir las mismas consignas y decir “Vamos a la luna”.

Sea como sea, sin importar los tiempos y el lugar, Los espíritus se dan el tiempo de hacer una pausa y regresar para empaparnos con “Huracanes” en estas “Noches de verano” que se niegan a terminar. Finalmente, Los Espíritus termina por ser como “La rueda que mueve al mundo”, lo que nos permite girar en medio de una noche otoñal que tuvo más de estival, de respiro y de viaje, pese a todo y contra todo.

Setlist:
La Mirada
La Crecida
Las Sirenas
Mapa Vacío
Jugo
Perdida en el Fuego
Ruso Blanco
Mares
Los Desamparados
Jesús Rima con Cruz
El Gato
Luna Llena
Las Armas las Carga el Diablo
Perro Viejo
Vamos a la luna

Encore:
Huracanes
Negro Chico
Noches de Verano
La Rueda que mueve al Mundo

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Los Espíritus en Teatro Cariola: Una noche para escuchar desde adentro 14 de abril 2018. Por Johanna Dagnino. Fotografías por Francisco Aguilar A. Los Espíritus se hicieron presente este fin de semana de este lado de la cordillera. Esta banda argentina nace en el seno de la escena independiente y, desde el 2010, han ganado reconocimiento de forma constante debido a la fusión que los caracteriza, pues mezclan el rock con aires de blues, folk y psicodelia. La banda está conformada por Maxi Prietto (guitarras y voz), Santi Morales (guitarra acústica y voz), Miguel Mactas (guitarra eléctrica y sintetizador), Martin Ferbat (bajo), Pipe Correa (batería) y Fer Barrey (percusión). Este sexteto regresó a nuestro país tras su paso en noviembre del 2017, en el cual confirmaron que se asientan en los oídos nacionales y que, además, tienen algo que decir en la escena de lo que actualmente conocemos como “rock latino”. La noche comenzó lenta. Eran las 23 horas y recién las puertas del Teatro Cariola abrían para un público que conoce de sobra al artista invitado de la noche. Pasadas las 23:30 las luces al interior se apagan y comienza a sonar de fondo una serie de canciones que animaban al público que aumentaba conforma pasaba la hora. A eso de la media noche aparece Ikanusi, un trío femenino que tenía como misión darle el vamos a una noche que no se trató de cronómetros ni de relojes carcelarios: todo fluía con un tiempo propio. Así, comenzó la jornada de la mano de las teloneras, agrupación que supo ganarse a un ansioso público que las acompaño con saltos y palmas en su propuesta musical que recupera el folklore latinoamericano y que transita en distintas sonoridades y estilos. El reloj marcaba ya las 00:55 cuando aparecen, al fin, Los Espíritus. El público seguía creciendo, como si supiesen de antemano que la hora acordada era un fantasma. Lo mismo reflejaban aquellos asistentes que con mantas esperaban sentados en la cancha del teatro y quienes, con el primer acorde, saltaron instantáneamente para escuchar “La mirada” como el gran inicio de la noche. Es un público distinto, un público dispuesto a abrir sus alas y dejarse llevar por la propuesta de esta banda trasandina: un público que escucha y le hace caso a su espíritu. Así, lo dejan ver con cada tema. Cantan con los brazos en el aire, bailan al son respetando los espacios ajenos porque, al fin y al cabo, es un solo espacio, un solo tiempo el que comparten. “La crecida”, “Mapa vacío”, “Las sirenas” son los temas que continúan y que son entonados por los presentes como si en verdad escucharan desde el interior, como si la banda les hablara al alma y fuera el alma la que se funde con las canciones. Los brazos se empuñan en el aire para acompañar las frases y las cabezas se mueven en un suave vaivén acompañando cada melodía. Cuando suenan “Jugo” y “Perdida en el fuego” las voces se oyen aún…

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1 comentarios

  1. que lastima que desde aqui Francia no tengamos acceso a esta musica en grabaciones y en videos !!

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