Marky Ramone vuelve a Chile: Siempre es un placer revisitar a los clásicos del punk

Por Jorge Fernández.

Marky Ramone se acerca nuevamente a nuestro país. Pocos meses han pasado desde su última visita, presentación que se realizó en el bullado Santiago Rock City en 2017. Aquel día, sus baquetas se activaron y las voces del público opacaban a los de su agrupación. Y es que las canciones eran sandía calada tras décadas de éxito con su mítica banda de punk rock, The Ramones.

Es mucho lo que se habla de la figura del neoyorquino Marc Steven Bell, quien al momento de reemplazar al tremendo Tommy Ramone en 1978 adoptó el seudónimo con el que lo conocemos hasta el día de hoy. Que llegó cuando la fama ya estaba instalada, que su excesivo alcoholismo provocó grandes desavenencias en la banda, que se apropió de algo que no le pertenece y que ahora se llena los bolsillos con una historia creada por miembros fundadores que yacen sepultados bajo tierra.

Nada de eso sirve. Dos periodos de gloria con The Ramones lo secundan. Innumerables giras y un reconocimiento a nivel mundial que se mantiene vigente. Y es que a nadie le puede desagradar escuchar el sonido de la batería en las manos de este pelilargo con chaqueta de cuero y pantalones vaqueros rotos. Rememorar lo clásico es un juego de tradición y si quien lo hace, es parte de la esencia misma, bienvenida sea la buena música de tres acordes y sonido distorsionado.

El recorrido por el setlist que muestra en sus presentaciones junto a su banda de soporte argentina, hace mella de todo el cargadero de grandes canciones que hizo de estos precursores del punk ser quienes son a nivel mundial. De esta forma, también nos encontraremos con éxitos de la agrupación en esos primeros tres discos en que Marky aún no era integrante: Ramones (1976), Leave Home y Rocket to Russia (ambos de 1977).

El primero de ellos de nombre homónimo a la banda fue el que los llevó a las alturas, no de los rankings, pero sí del fanatismo y, principalmente, de la influencia hacia otras bandas. Del disco se pueden extraer temas como “Beat On the Brat”, “Judy is a Punk”, “I Wanna Be Your Boyfriend” y la sinigual “Blitzkrieg Pop”.

Leave Home y Rocket to Russia, por su parte, siguieron generando ruido con canciones pegajosas, simples y gritables. De este potente 1977 nacieron títulos como “Commando”, “Gimme Gimme Shock Treatment”, “Sheena is a Punk Rocker” y “Do You Wanna Dance?”.

Se habla de los cuatro primeros discos de Ramones como los íconos potentes y la base para todo el sonido punk. El último de estos fue Road to Ruin (1978) donde Marky ya formaba parte de la banda en su primer paso por ella. “She Is the One” y la ultra conocida “I Wanna Be Sedated” son parte de este disco.

La década de los ochenta también fue muy fructífera para los neoyorquinos. Ya con la fama desbordada, siguieron cosechando éxitos tanto con Marky como sin él, pues entre el 83 y el 87 estuvo fuera de la banda. La razón principal era su problema con el alcohol lo cual incluso ocasionó cancelar un show en una ocasión en que el baterista no apareció. De este periodo es posible destacar otra paleta de sonidos refrescantes y más delineados en algunos momentos y duros de vieja escuela en otros. Dentro de los primeros destacan canciones más tenues como “Baby, I Love You” del disco End of the Century (1980) o “Pet Sematary” de Brain Drain en 1989.

En la otra vereda nos encontramos con canciones también trascendentales como “The KKK Took My Baby Away” escrita directamente por Joey Ramone a Johnny Ramone por líos de faldas y “Psycho Teraphy” del disco Subterranean Jungle (1983).

El ocaso de Ramones se produjo en la década de los 90. Específicamente en 1996. Para ese entonces tres nuevos discos habían surgido. Eran los últimos estoques para una muerte que se avistaba pero que nadie quería reconocer. Sin embargo, aún quedaban algunos temas que continúan sonando en nuestras cabezas, entre ellos cabe destacar el cover de Credence “Have you Ever Seen the Rain” que Marky acostumbra incluir en sus presentaciones y su último clásico creado, “Poison Heart”, del disco Mondo Bizarro (1992).

Es cierto. En esta vida ya no contamos con ninguno de los miembros fundadores de The Ramones. A los decesos de Joey, Dee Dee y Johnny en un periodo de tres años (2001-2003) se sumó el de Tommy en 2014. No obstante, su música aún resplandece y la podemos escuchar bajo la batuta de uno de sus miembros activos por mucho tiempo y en importantes épocas de la agrupación. Es siempre un lujo ver a una estrella de la talla de Marky Ramone y así, seguramente lo harán notar los fanáticos que el próximo 15 de marzo repletarán Blondie, en pleno corazón envenenado de Santiago.

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Por Jorge Fernández. Marky Ramone se acerca nuevamente a nuestro país. Pocos meses han pasado desde su última visita, presentación que se realizó en el bullado Santiago Rock City en 2017. Aquel día, sus baquetas se activaron y las voces del público opacaban a los de su agrupación. Y es que las canciones eran sandía calada tras décadas de éxito con su mítica banda de punk rock, The Ramones. Es mucho lo que se habla de la figura del neoyorquino Marc Steven Bell, quien al momento de reemplazar al tremendo Tommy Ramone en 1978 adoptó el seudónimo con el que lo conocemos hasta el día de hoy. Que llegó cuando la fama ya estaba instalada, que su excesivo alcoholismo provocó grandes desavenencias en la banda, que se apropió de algo que no le pertenece y que ahora se llena los bolsillos con una historia creada por miembros fundadores que yacen sepultados bajo tierra. Nada de eso sirve. Dos periodos de gloria con The Ramones lo secundan. Innumerables giras y un reconocimiento a nivel mundial que se mantiene vigente. Y es que a nadie le puede desagradar escuchar el sonido de la batería en las manos de este pelilargo con chaqueta de cuero y pantalones vaqueros rotos. Rememorar lo clásico es un juego de tradición y si quien lo hace, es parte de la esencia misma, bienvenida sea la buena música de tres acordes y sonido distorsionado. El recorrido por el setlist que muestra en sus presentaciones junto a su banda de soporte argentina, hace mella de todo el cargadero de grandes canciones que hizo de estos precursores del punk ser quienes son a nivel mundial. De esta forma, también nos encontraremos con éxitos de la agrupación en esos primeros tres discos en que Marky aún no era integrante: Ramones (1976), Leave Home y Rocket to Russia (ambos de 1977). El primero de ellos de nombre homónimo a la banda fue el que los llevó a las alturas, no de los rankings, pero sí del fanatismo y, principalmente, de la influencia hacia otras bandas. Del disco se pueden extraer temas como “Beat On the Brat”, “Judy is a Punk”, “I Wanna Be Your Boyfriend” y la sinigual “Blitzkrieg Pop”. https://www.youtube.com/watch?v=d9EhPunI6xg https://www.youtube.com/watch?v=jotnGCDI_hc https://www.youtube.com/watch?v=TYh1lRR1m6Y Leave Home y Rocket to Russia, por su parte, siguieron generando ruido con canciones pegajosas, simples y gritables. De este potente 1977 nacieron títulos como “Commando”, “Gimme Gimme Shock Treatment”, “Sheena is a Punk Rocker” y “Do You Wanna Dance?”. https://www.youtube.com/watch?v=bx0rwtVDi1I https://www.youtube.com/watch?v=yCW7Aw8ugOI https://www.youtube.com/watch?v=nXc9C2JrqVI Se habla de los cuatro primeros discos de Ramones como los íconos potentes y la base para todo el sonido punk. El último de estos fue Road to Ruin (1978) donde Marky ya formaba parte de la banda en su primer paso por ella. “She Is the One” y la ultra conocida “I Wanna Be Sedated” son parte de este disco. https://www.youtube.com/watch?v=qxxolnjHnTQ https://www.youtube.com/watch?v=ZLlLtSG7xe4 La década de los ochenta también fue muy fructífera para los neoyorquinos. Ya con la fama desbordada, siguieron cosechando éxitos tanto con Marky…

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