Pablo Milanés e Inti Illimani en el Teatro Teletón: El sabor de nuestras raíces

Pablo Milanés e Inti Illimani en el Teatro Teletón: El sabor de nuestras raíces
5 de abril 2018.

Por Nicolás Morán.
Fotografías por Felipe Morales.

Hay veces en las que las leyendas se encuentran en el mismo tiempo y espacio, formando así un evento que vale la pena vivir y recordar. Es por esto que, teniendo la oportunidad de ver a uno de los tres grandes de la trova cubana junto a uno de los grupos de folclore y nueva canción chilena más antiguos y reconocidos de Chile, era inevitable emocionarse. Anoche fue una velada mágica, con mucho sentimiento, que se transmitió desde el primer minuto; cómo no, si no es casualidad que estos titanes de la música latinoamericana se encontraran y desearan armar este concierto. La historia de amistad chileno-cubana partió hace mucho, mucho tiempo.

Cuando el mundo era más idealista, por allá a fines de 1960, y los movimientos antibelicistas le daban al mundo una esperanza frente a la Guerra Fría, la música hacía lo suyo en dos países que compartían una visión similar del mundo. Por un lado, en Cuba nacía la Nueva trova cubana, que mezcló la política y adoptó características del Feeling (movimiento que tomó elementos del jazz y de la música romántica, en el que la interpretación debía ser la protagonista para llegar al público). Mientras tanto, en nuestro país la Nueva canción chilena hacía su parte, con canciones que tomaban un rol político y de acción frente a los sucesos que estaban ocurriendo en Chile y en el otro hemisferio; recuperando, a su vez, las raíces indígenas en armonía con los instrumentos más modernos. Es en este contexto que unos jóvenes Pablo Milanés y Silvio Rodríguez, estando en Chile, allá por Colón Oriente se dedicaron a encumbrar volantines con sus también jóvenes amigos Horacio Durán, Jorge Coulón y Horacio Salinas, mientras hablaban de sus grandes pasiones. La música, la política, el amor y la revolución.

Precisamente, gracias a esta imborrable amistad, es que el fiato que se vio en el Teatro Teletón es impagable. Cuando se prendieron las luces del escenario, estaba el maestro Milanés sentado en su mullida silla y, al alrededor de su figura, los músicos de su banda en conjunto a todo Inti Illimani, como una gran familia que decidió darnos un show inolvidable.

Abrieron con “Comienzo y final de una verde mañana”, en lo que ya se auguraba que sería un espectáculo estupendo, ya que no es solo la potencia vocal de todos o la maestría con la que tocan, es más bien la pasión con la que viven la música. Por eso, cuando bajaron los Inti del escenario, Pablo Milanés se hizo cargo de hacernos vibrar canciones clásicas como “Si ella me faltara”, “Yolanda” y “En saco roto”. También logró este efecto con canciones un tanto más actuales, que reflejan problemas sociales como por ejemplo “Vestida de mar”, que habla sobre la parte alejada de los resorts de La Habana, esa parte que no es turística, de esa La Habana que no sale en la televisión. El show del cubano conmueve porque sabe llegar a la fibra sensible, como cuando tocó “Los momentos”, de Eduardo Gatti, pese a que al principio el público estuvo un tanto tibio ya que no se animaban a cantar. Es por eso que en “Yolanda”, como si fuera un director de orquesta, movió a la gente a cantar los coros, a modo de motivación, dando como resultado que el espacio se llenara de voces emocionadas que llegaron al éxtasis cuando empezó suavemente “El breve espacio en que no estás”, el que debe ser uno de los temas más reconocidos de la cultura del país centroamericano.

Luego de esa presentación en solitario, volvieron a subir los miembros de Inti Illimani y Milanés, quien, con su voz melodiosa, nos dio unas pequeñas palabras: “Recordamos a dos de las mujeres más increíbles que nos ha dado América Latina. Mercedes Sosa, con la voz femenina más hermosa que he escuchado en mi vida. Y la otra es la mejor compositora que nos ha dado el continente, Violeta Parra”. Acto seguido, en conjunto, tocaron “La Jardinera” y “Paloma Ausente”, haciendo que algunas lágrimas recorrieran el rostro de varios asistentes. Con esto, el artista centroamericano se bajó del escenario y comenzó la segunda presentación.

La presentación de Inti Illimani estuvo marcada por un virtuosismo que maravilla desde el inicio. Luego de haber tocado las canciones de Violeta, comenzaron su repertorio con “Tarantella”. Luego, continuarían con “La exiliada del sur”, la cual fue coreada por todos porque es de esas canciones que han sido homenajeadas tantas veces, que se han vuelto parte de nuestra identidad.

Posteriormente, la trilogía que consistió en “Tema de amor”, “El Surco” y “A la caza del Ñandú” fue una presentación instrumental casi en su totalidad, que mantuvo a la audiencia atenta, porque hay que insistir que la precisión con la que tocan te obliga a estar atento, a dejarte llevar por los sonidos y a sentir cierta envidia por su talento.

Mientras más pasaba el tiempo, el carisma de los músicos lograba calar más hondo en la gente, que se dedicaba a seguir con las palmas los ritmos tan primigenios y salvajes, que nos evocan las raíces indígenas y mestizas de las que somos parte. Ese carisma se llevó a otro nivel, cuando al final, para cerrar, todos los músicos se subieron al escenario para entonar “Sobre tu playa”, pero con el condimento especial de contar con la presencia de un cubano entre los músicos de Inti Illimani quien, además, fue compañero de universidad de los músicos de Milanés.

En una presentación extensa, que pese a haber partido un tanto atrasada se extendió por cerca de dos horas, fuimos testigos de un encuentro mágico que nos llevó desde el sabor cubano hasta la majestuosidad de los sonidos nacionales. Además, la noche nos dejó un mensaje claro: la música nos une porque, sin importar la década en la que vivamos, esos mensajes de libertad, de amor y los deseos de construir un futuro que nos pertenezca siguen vivos, sea en una canción, sea en una marcha, sea en la escuela o en la casa. La Nueva Canción sigue viva, en cualquier parte donde se necesite esperanza ante la represión.

Setlist Pablo Milanés:
Comienzo y final de una verde mañana
Matinal
Canción
Ya ves
Nostalgias
Si ella me faltara
Sueños
Los momentos
En saco roto
Vestida de mar
Días de gloria
La felicidad
Para vivir
Yolanda
El breve espacio en que no estás

Setlist Inti Illimani:
Tarantella
Exiliada del sur
Tinku
Canció de amor
El surco
A la caza del ñandú
Lo que más quiero
Dolencias
La calle
Pequeña Lima
Malagueña
El aparecido
Sobre tu playa

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Pablo Milanés e Inti Illimani en el Teatro Teletón: El sabor de nuestras raíces 5 de abril 2018. Por Nicolás Morán. Fotografías por Felipe Morales. Hay veces en las que las leyendas se encuentran en el mismo tiempo y espacio, formando así un evento que vale la pena vivir y recordar. Es por esto que, teniendo la oportunidad de ver a uno de los tres grandes de la trova cubana junto a uno de los grupos de folclore y nueva canción chilena más antiguos y reconocidos de Chile, era inevitable emocionarse. Anoche fue una velada mágica, con mucho sentimiento, que se transmitió desde el primer minuto; cómo no, si no es casualidad que estos titanes de la música latinoamericana se encontraran y desearan armar este concierto. La historia de amistad chileno-cubana partió hace mucho, mucho tiempo. Cuando el mundo era más idealista, por allá a fines de 1960, y los movimientos antibelicistas le daban al mundo una esperanza frente a la Guerra Fría, la música hacía lo suyo en dos países que compartían una visión similar del mundo. Por un lado, en Cuba nacía la Nueva trova cubana, que mezcló la política y adoptó características del Feeling (movimiento que tomó elementos del jazz y de la música romántica, en el que la interpretación debía ser la protagonista para llegar al público). Mientras tanto, en nuestro país la Nueva canción chilena hacía su parte, con canciones que tomaban un rol político y de acción frente a los sucesos que estaban ocurriendo en Chile y en el otro hemisferio; recuperando, a su vez, las raíces indígenas en armonía con los instrumentos más modernos. Es en este contexto que unos jóvenes Pablo Milanés y Silvio Rodríguez, estando en Chile, allá por Colón Oriente se dedicaron a encumbrar volantines con sus también jóvenes amigos Horacio Durán, Jorge Coulón y Horacio Salinas, mientras hablaban de sus grandes pasiones. La música, la política, el amor y la revolución. Precisamente, gracias a esta imborrable amistad, es que el fiato que se vio en el Teatro Teletón es impagable. Cuando se prendieron las luces del escenario, estaba el maestro Milanés sentado en su mullida silla y, al alrededor de su figura, los músicos de su banda en conjunto a todo Inti Illimani, como una gran familia que decidió darnos un show inolvidable. Abrieron con “Comienzo y final de una verde mañana”, en lo que ya se auguraba que sería un espectáculo estupendo, ya que no es solo la potencia vocal de todos o la maestría con la que tocan, es más bien la pasión con la que viven la música. Por eso, cuando bajaron los Inti del escenario, Pablo Milanés se hizo cargo de hacernos vibrar canciones clásicas como “Si ella me faltara”, “Yolanda” y “En saco roto”. También logró este efecto con canciones un tanto más actuales, que reflejan problemas sociales como por ejemplo “Vestida de mar”, que habla sobre la parte alejada de los resorts de La Habana, esa parte que no es turística, de esa…

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Nicolás Morán

Profesor y Fan de los osos panda

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