Pedro Aznar en Enjoy Santiago: Un artista que seguirá resonando en la banda sonora de la vida incierta

Pedro Aznar en Enjoy Santiago: Un artista que seguirá resonando en la banda sonora de la vida incierta
12 de octubre 2018.

Por Constanza Paredes.
Fotografías por Javier Martínez.

No cualquiera cumple 35 años de carrera, no cualquiera tiene más de diez discos a su haber en su trayectoria como solista y otros tantos en sus inicios con Serú Girán y un sinfín de colaboraciones con muchos otros (un total de 19 discos desde 1982 hasta el 2016, para ser exactos).

Cuando se habla de Pedro Aznar probablemente es imposible no pensar en alguna de sus canciones o covers de manera instantánea, su inconfundible estilo y voz se hacen presentes irremediablemente en algún punto o tarareo. Por eso fue un gran acierto comenzar la velada con la maravillosa canción “Because” del álbum Abbey Road de The Beatles, compuesta por el gran John Lennon. Aznar no necesitó de nada más que un solitario teclado en medio del escenario, un asiento frente a él y la consecución de los instrumentos que iba agregando a medida que la base que él mismo comenzó seguía resonando en los oídos; tímido en el teclado con voz suave canta las primeras palabras de la tonada, luego agregó la guitarra para terminar con el bajo, uno de sus instrumentos favoritos, dando así como en una especie de canon con la ejecución perfecta que dio un puntapié dotado de hermosura a la noche. Saludó tranquilamente y contó lo que significaba para él hacer esta gira que enmarca sus años como solista, además de explicar un poco de la historia de la canción que, al parecer, para él significó una constante en el viaje que ha hecho y una joya musical que le motiva a usarla en sus presentaciones. La jornada continuó con la canción “La noche sueña el día (contemplación)” y los espectadores se muestran sonrientes en un lleno total.

A medida que avanza la noche también el público se hace más partícipe en el show, el cantautor solicita que juguemos a ser la batería ausente en el escenario, pide que todos se comprometan a llegar al final de “Traición”, que en ningún momento el ritmo se pierda, él hace el resto con la guitarra y las voces de los presentes participan como una especie de coro: una de sus marcas en sus conciertos.

Dentro del recorrido de su historia no podía estar ausente algo de su origen, fue así como con la canción “Buenos Aires” todos pudimos estar por un momento en una especie de recorrido por la ciudad porteña que, con sus toques de tango y en una perfecta interpretación con imágenes de fondo, desde la fundación de la ciudad hasta los días más actuales, pudo evocar sus propias emociones, terminando de espalda al público, en silencio con los brazos abiertos frente al Obelisco mientras los aplausos amenizan el maravilloso momento y él se gira para sonreír y continuar.

La noche continuaba y aparecieron “Muñequitos de Papel”; “Romance de la Luna Tucumana”, mostrando la música argentina en su esplendor; “La Paz” que, como dice la letra, invadió nuestros corazones con los suaves arpegios de la guitarra; “A Cada Hombre, A Cada Mujer”, un clásico de su paso en Serú Girán que explica las razones de su canto como un llamado a la libertad personal que busca trascender a través de las palabras y “Quiero Decirte que Sí”; por nombrar algunas de las más de 20 canciones que hicieron del espectáculo un momento único e inigualable, de una calidad musical inconfundible que probablemente no muchos músicos pueden mostrar en la forma solitaria en que lo hizo el bonaerense que no necesita más que su guitarra y voz para llenar el espacio y dejar a todos atónitos. No hubo puntos bajos en la jornada, cada canción parecía mejor que la otra, ningún error musical, cada nota y acorde aparecía en el momento preciso, acompañando a las profundas y existenciales letras de sus temas, con la inspiración y conexión personal de sus composiciones.

La noche parecía terminar con “Contraluz” y él despidiéndose del público, agradeciendo sinceramente lo especial que es volver a tocar en Chile y en Santiago, específicamente, presentando a su equipo y alzando la mano en señal de partida. Pero evidentemente el público no quedó tranquilo con eso, mientras las palabras de adiós salían de su boca, los aplausos apocaban y mostraban negación, querían secuestrar su música y no dejar que abandonara el escenario, fue así como ante la insistencia de los presentes, que aprovechaban de pedir sus canciones favoritas, volvió al escenario para seguir con uno de sus clásicos “Ella se Perdió” y luego con “Quebrado”, pero no tranquilo con eso, quiso sorprendernos aún más: Manuel García apareció de la nada para acompañarlo en su homenaje personal a Violeta Parra con la canción “Maldigo del Alto Cielo”. Pese a la excelente sorpresa, los presentes no quedaron tranquilos y quisieron más, faltaban tantas, pero la elección de las infaltables para terminar fue lo mejor, no podía irse sin interpretar “A Primera Vista” y dar el espacio y toque romántico a la noche para contrastar, posteriormente, con “Ya No Hay Forma de Pedir Perdón” y, ahora sí, decir hasta pronto de manera definitiva.

Pedro Aznar no necesita de una gran banda o escenografía para dar un gran espectáculo. 35 años son pocos comparado con lo mucho que ha hecho por la música argentina y latinoamericana. Probablemente su historia musical seguirá resonando por mucho tiempo más, al igual que el espectáculo que brindó.

Setlist:
Because
La Noche Sueña el Día
Fotos de Tokio
Los Chicos de la Calle
Barrio Marginal
Traición
Buenos Aires
Soledad
Muñequitos de Papel
Romance de la Luna Tucumana
La Paz
Lina de Luto
A Cada Hombre, a Cada Mujer
Tan Alta que Está la Luna
Quiero Decirte que Sí
Perdón
Contraluz

Encore:
Ella se Perdió
Quebrado
Maldigo del Alto Cielo
A Primera Vista
Ya No Hay Forma de Pedir Perdón

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Pedro Aznar en Enjoy Santiago: Un artista que seguirá resonando en la banda sonora de la vida incierta 12 de octubre 2018. Por Constanza Paredes. Fotografías por Javier Martínez. No cualquiera cumple 35 años de carrera, no cualquiera tiene más de diez discos a su haber en su trayectoria como solista y otros tantos en sus inicios con Serú Girán y un sinfín de colaboraciones con muchos otros (un total de 19 discos desde 1982 hasta el 2016, para ser exactos). Cuando se habla de Pedro Aznar probablemente es imposible no pensar en alguna de sus canciones o covers de manera instantánea, su inconfundible estilo y voz se hacen presentes irremediablemente en algún punto o tarareo. Por eso fue un gran acierto comenzar la velada con la maravillosa canción “Because” del álbum Abbey Road de The Beatles, compuesta por el gran John Lennon. Aznar no necesitó de nada más que un solitario teclado en medio del escenario, un asiento frente a él y la consecución de los instrumentos que iba agregando a medida que la base que él mismo comenzó seguía resonando en los oídos; tímido en el teclado con voz suave canta las primeras palabras de la tonada, luego agregó la guitarra para terminar con el bajo, uno de sus instrumentos favoritos, dando así como en una especie de canon con la ejecución perfecta que dio un puntapié dotado de hermosura a la noche. Saludó tranquilamente y contó lo que significaba para él hacer esta gira que enmarca sus años como solista, además de explicar un poco de la historia de la canción que, al parecer, para él significó una constante en el viaje que ha hecho y una joya musical que le motiva a usarla en sus presentaciones. La jornada continuó con la canción “La noche sueña el día (contemplación)” y los espectadores se muestran sonrientes en un lleno total. A medida que avanza la noche también el público se hace más partícipe en el show, el cantautor solicita que juguemos a ser la batería ausente en el escenario, pide que todos se comprometan a llegar al final de “Traición”, que en ningún momento el ritmo se pierda, él hace el resto con la guitarra y las voces de los presentes participan como una especie de coro: una de sus marcas en sus conciertos. Dentro del recorrido de su historia no podía estar ausente algo de su origen, fue así como con la canción “Buenos Aires” todos pudimos estar por un momento en una especie de recorrido por la ciudad porteña que, con sus toques de tango y en una perfecta interpretación con imágenes de fondo, desde la fundación de la ciudad hasta los días más actuales, pudo evocar sus propias emociones, terminando de espalda al público, en silencio con los brazos abiertos frente al Obelisco mientras los aplausos amenizan el maravilloso momento y él se gira para sonreír y continuar. La noche continuaba y aparecieron “Muñequitos de Papel”; “Romance de la Luna Tucumana”, mostrando la música argentina…

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