Rawayana y su primera noche en Club Chocolate: De música y hermandades

Rawayana y su primera noche en Club Chocolate: De música y hermandades
30 de noviembre 2017.

Por Francisca Neira.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

Anoche tuvimos la oportunidad de asistir a la primera de dos fechas muy especiales para la música tanto chilena como venezolana. En el contexto de un nuevo Chile que cada día abre sus fronteras para recibir en sus tierras a hermanos de otros países, principalmente de Latinoamérica y El Caribe, queda establecido que la escena musical y el público que asiste a los conciertos también se hace cargo de esta multiculturalidad.

Así quedó demostrado ayer con el debut en Chile de la banda Venezolana Rawayana, quienes fueron teloneados por los chilenos Johnny Olas. A las 21.35, en un Club Chocolate casi lleno, salió a escena el sexteto chileno encargado de abrir los fuegos y preparar los ánimos para una jornada que resultaría de lo más alegre. Inmediatamente cautivaron al público con una gran versión castellanizada de “English man in New York” de Sting en la que coreaban (ayudados por todos los presentes) “soy un venezolano en Santiago”, dejando clara su postura fraternal hacia los migrantes (cuentan con un caraqueño entre sus filas) y también marcando el ritmo que sostendrían durante su presentación.

El reggae, el ska y también el rock fueron los protagonistas de un show que duró 40 minutos en los que Johnny Olas (nombre tomado de un personaje de El Padrino) presentó su trabajo La contradicción y que dejó entrever las influencias que marcan su trabajo tales como Rancid, Madness y Panteón Rococó, entre otros. Cabe destacar que el carisma de Pancho Padilla en las voces y de Matías Silva en el bajo fueron clave para generar una especial conexión con la audiencia quienes, sin ser demasiado efusivos, escucharon respetuosamente y aplaudieron con energía la presentación de la banda.

En los 20 minutos que duró la pausa entre las dos presentaciones, el Club Chocolate terminó de llenarse sin dejar siquiera un espacio para que entrara alguien más. Las selfies parecieron ser la mejor forma de pasar el rato y, de pronto, todas las luces se apagan para que una voz en off anuncie lo tan esperado: Rawayana.

El griterío es intenso y los aplausos inundan el recinto para recibir a los caraqueños que ya suman una década de trayectoria musical y tres producciones discográficas a su haber. Después de una intro súper relajada suena “No significa”, un reggae perteneciente a su segundo disco, Rawayanaland (2013), que pone a todos los presentes a cantar, algo que no cambia en todo lo que resta de noche, ya que la fanaticada coreó completas todas y cada una de las canciones que el octeto presentó en su debut en Chile.

El concierto siguió entre sonidos funk y reggae, de tempos lentos y sensuales que llamaban al relajo y el baile. Para cuando sonó “Hoy” ya podíamos ver la bandera venezolana colgada de uno de los balcones del Chocolate, la que adornó el local durante toda la noche.

Después de tocar “Gatos oliva”, tema extraído de su primer registro en estudio, Licencia para ser libre (2011), la voz de la banda, Beto Montenegro, genera la primera interacción con el público cuando agradece su presencia en el lugar y el ánimo que les brindan ya que vienen de un largo viaje. Y cómo no, si la Trippy Caribbean Tour los ha movido por casi toda Latinoamérica, Estados Unidos e, incluso, Europa, antes de llegar a tierras chilenas.

El baile continúa con la cadencia de “Entre tus sábanas”, lo que da paso a uno de los momentos más emotivos del show en el que Montenegro, con una voz suave y calmada, se refirió por única vez a la situación que se vive en su país de origen, señalando que “dónde vamos somos un montón de venezolanos y es hora de aceptar la condición en la que estamos” lo que provocó una sentida reacción entre los presentes, mayoritariamente coterráneos de la banda, quienes aplaudieron a rabiar la intervención del vocal que terminó con un “cada uno de nosotros somos la verdadera Venezuela. Hay que mirar adelante y que nuestros hechos y nuestras acciones hablen por nosotros”.

Y sigue la fiesta. Por primera vez veo la barra del local completamente vacía. Todos quieren estar frente al escenario. Cuando suena “Sin dormir”, Beto pide que se apaguen todas las luces del local y que la iluminación se haga con los celulares de todos los presentes, lo que genera un ambiente íntimo para escuchar una suave canción que es coreada por todos quienes colman el recinto. Entonces, después del “gracias por la iluminación, muchachos” la energía vuelve a subir para recibir como invitado del cuarteto a Luis Jiménez, vocalista de la banda, también Venezolana, Los Mesoneros quienes se encuentran en Chile para presentarse el sábado 2 de diciembre en Club Subterráneo. De esta forma, interpretaron juntos el suave y elegante funk de “Añejo”.

Con “Volero”, del disco Trippy Caribean editado el año pasado, los caraqueños quiebran la línea de ritmos que venían trabajando para presentar una moderna versión de un ritmo de, como su nombre lo dice, bolero.

Como era de esperar, en el momento en que suena “High”, el último single de la banda, el desmadre es generalizado. Todo se convierte en baile y brazos alzados, voces que corean a todo pulmón y solo sonrisas en las caras de los asistentes. La presentación termina con “Véngase I” y todos quedamos con la sensación de haber asistido a un gran concierto.

La calidad interpretativa del cuarteto y de sus cuatro músicos acompañantes fue sublime y la audiencia respondió a ello de la mejor forma, sin parar de cantar, aplaudiendo a rabiar y bailando cada uno de los temas que sonaron. No nos cabe duda de que esta noche, en el show que tuvieron que abrir ante la venta total de las entradas para la fecha de ayer, repetirá la calidad y el éxito que los nominados al Grammy por Mejor Artista Nuevo, nos permitieron disfrutar.

Setlist:
No significa
Funky fiesta
Hoy
A tu nombre
Gatos Oliva
Entre tus sábanas
Vocabulario básico
Véngase II
La betonada
Sin dormir
Añejo
Volero
Palmera del desierto
Mínimo
Ayayay
Tucacas
High
Véngase I

>>> REVISA NUESTRA RESEÑA FOTOGRÁFICA DE JOHNNY OLAS PINCHANDO EN ESTE TEXTO <<<

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Rawayana y su primera noche en Club Chocolate: De música y hermandades 30 de noviembre 2017. Por Francisca Neira. Fotografías por Francisco Aguilar A. Anoche tuvimos la oportunidad de asistir a la primera de dos fechas muy especiales para la música tanto chilena como venezolana. En el contexto de un nuevo Chile que cada día abre sus fronteras para recibir en sus tierras a hermanos de otros países, principalmente de Latinoamérica y El Caribe, queda establecido que la escena musical y el público que asiste a los conciertos también se hace cargo de esta multiculturalidad. Así quedó demostrado ayer con el debut en Chile de la banda Venezolana Rawayana, quienes fueron teloneados por los chilenos Johnny Olas. A las 21.35, en un Club Chocolate casi lleno, salió a escena el sexteto chileno encargado de abrir los fuegos y preparar los ánimos para una jornada que resultaría de lo más alegre. Inmediatamente cautivaron al público con una gran versión castellanizada de “English man in New York” de Sting en la que coreaban (ayudados por todos los presentes) “soy un venezolano en Santiago”, dejando clara su postura fraternal hacia los migrantes (cuentan con un caraqueño entre sus filas) y también marcando el ritmo que sostendrían durante su presentación. El reggae, el ska y también el rock fueron los protagonistas de un show que duró 40 minutos en los que Johnny Olas (nombre tomado de un personaje de El Padrino) presentó su trabajo La contradicción y que dejó entrever las influencias que marcan su trabajo tales como Rancid, Madness y Panteón Rococó, entre otros. Cabe destacar que el carisma de Pancho Padilla en las voces y de Matías Silva en el bajo fueron clave para generar una especial conexión con la audiencia quienes, sin ser demasiado efusivos, escucharon respetuosamente y aplaudieron con energía la presentación de la banda. En los 20 minutos que duró la pausa entre las dos presentaciones, el Club Chocolate terminó de llenarse sin dejar siquiera un espacio para que entrara alguien más. Las selfies parecieron ser la mejor forma de pasar el rato y, de pronto, todas las luces se apagan para que una voz en off anuncie lo tan esperado: Rawayana. El griterío es intenso y los aplausos inundan el recinto para recibir a los caraqueños que ya suman una década de trayectoria musical y tres producciones discográficas a su haber. Después de una intro súper relajada suena “No significa”, un reggae perteneciente a su segundo disco, Rawayanaland (2013), que pone a todos los presentes a cantar, algo que no cambia en todo lo que resta de noche, ya que la fanaticada coreó completas todas y cada una de las canciones que el octeto presentó en su debut en Chile. El concierto siguió entre sonidos funk y reggae, de tempos lentos y sensuales que llamaban al relajo y el baile. Para cuando sonó “Hoy” ya podíamos ver la bandera venezolana colgada de uno de los balcones del Chocolate, la que adornó el local durante toda la noche. Después…

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