Sepultura en Chile: A prueba de balas
Teatro Cariola, 21 de octubre 2017.

Por Rodrigo Guzmán.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

Asistimos al concierto de Sepultura en Teatro Cariola y quedamos con la sensación de que un huracán brasileño pasó por Santiago. La presentación del conjunto compuesto hoy por Andreas Kisser, Paulo Jr., Derrick Green y Eloy Casagrande fue simplemente arrolladora, demostrando tanto la vigencia del grupo, y su solvencia sonora, como su arrastre dentro del público adepto al metal en Chile.

A eso de las 20:00 hrs., los primeros riffs fueron proporcionados por los porteños Nad Sat, agrupación formada en 1997, cuyo trash metal, recio y veloz, fue el responsable de comenzar a templar el ambiente ante unos cuantos fanáticos que dieron inicio al headbanging de manera temprana. En un intermedio, el guitarrista y vocalista Antonio Ceballos hizo una apreciación certera. La fecha era una fiesta que celebraba el metal de los noventa: Sepultura, Machine Head, Pantera, Fear Factory. Todo ese sonido gordo, cargado a la distorsión, acelerado y sincopado, iba a ser tributado a lo largo de toda la velada.

Luego, Dezaztre Natural hizo lo suyo. Bajo escuetos pero destructivos temas que no superaban los tres minutos, la audiencia comenzó a formar los primeros mosh. Con canciones como “77” y “Rancia Demokracia”, la intensidad del ambiente comenzó a subir, apareciendo incluso una bengala desde el público. Con una baliza sobre uno de los amplificadores, Dezaztre trajo consigo todo un imaginario crossover trash, de carácter urbano y antisistema, que dedicó, al igual que Nad Sat, más de algún verso a la dictadura de Pinochet.

Luego, ya a las 21:44 hrs., fue Andreas Kisser quien, detrás de Eloy Casagrande, asomó al escenario para dar inicio a la primera presentación propia de Sepultura en Chile en más de 14 años. De este modo, fue “I am the Enemy”, extraído de Machine Messiah, la canción que inauguró la presentación de los brasileños en la capital. La elección fue sabia, pues dicha pieza es, quizás, uno de los tracks que mejor rememora el espíritu trash del conjunto de Belo Horizonte, y que tras su acelerado beat se ponía en inmediata sintonía con lo hecho por las bandas nacionales. La performance de Eloy Casagrande en este track, como en todos los siguientes, fue extraordinaria, pues a cada golpe de caja y bombo, el baterista demostraba que no había muchas razones para extrañar a Igor Cavalera. Bajo el potente y demente trash beat se interpretaron también “Biotech is Godzilla”, “Policia” y “Arise”, cuyo ritmo desató la algarabía del público presente, manifestándose así en sendos mosh pit.

A diferencia de lo hecho por Nad Sat y Dezaztre Natural, cuya línea rítmica se mantuvo casi invariable en sus respectivas presentaciones, Sepultura se dio la licencia de interpretar temas donde el tempo varió drásticamente. Esto se materializó en la interpretación de “Dialog”, “Sword Oath” y “Machine Messiah”, track que da el nombre a su última producción, además del tema instrumental “Iceberg Dances”, que incluye, e incluyó, escuetos pasajes de guitarra acústica. Esta sensible baja en los BPM tuvo cierta repercusión en el público, cargado a la escena crossover, trash y hardcore, pues la intensidad del mismo descendió notablemente, hasta el punto incluso de tener Derrick Green que preguntar si estaban pasando un buen rato. De esta manera, se intuye, y se sabe, que los últimos trabajos de Sepultura no son muy del agrado de un público, el metalero, cuyo gusto y espectro musical se caracteriza por su rigidez, alcanzando incluso cotas de sectarismo, en general. Pero Machine Messiah trae de todo, desde el trash más acelerado hasta el break down más groovy, pasando incluso por pasajes de metal alternativo, bajadas de tempo, arreglos de cuerda, solos de guitarra acústica y órgano. Mientras Andreas Kisser intenta desmarcarse, con bastante éxito, del sonido de Roots, los fans en Teatro Cariola esperaban por “Territory”, “Inner Self” “Refuse/Resist” o “Troops of Doom”. Con la mera exclusión de este último, todos ellos fueron interpretados, causando “Territory” un verdadero torbellino, a pesar de ser presentada con una leve baja de tempo.

Ya acercándose al final, el encore trajo consigo dos de los más insignes tracks de la banda do Brasil: “Ratamahatta” y “Roots Bloody Roots”. Tras una presentación que superó los 90 minutos, el público asistente no se dio por aludido, puso escaza atención en el cansancio producido por más de tres horas de metal extremo, y remeció nuevamente el recinto de San Diego 246, finiquitando de dicho modo la presentación de los brasileños en Santiago.

La presentación de Sepultura trajo consigo varias certezas. La primera es que el conjunto de Belo Horizonte es capaz todavía de producir discos de alta factura. La segunda, es que los brasileños están aún más que capacitados para solventar un show con las características que este exigía, con intensidad, destreza técnica y suficiencia física. La tercera, es que Chile, se confirma, es un país cuyas fibras sonoras más profundas vibran al sonido puro y duro del rock y el metal, pues tras un gesto de Derrick Green, similar quizás al de Julio Iglesias el año 1969, donde aseguró que esta era la mejor audiencia del mundo, todas las voces se alzaron en un sonoro y frenético yeah! Como sea, Sepultura vino a llenar expectativas de un público exigente y de seguro que lo seguirá haciendo, pues para Andreas Kisser y los suyos, tras algunos años un tanto erráticos, el presente se observa impetuoso y vehemente, por decir lo menos.

Setlist:
I Am the Enemy
Phantom Self
Kairos
Desperate Cry
Machine Messiah
Inner Self
Sworn Oath
Iceberg Dances
Choke
Dialog
Resistant Parasites
Biotech Is Godzilla / Polícia
Territory
Refuse/Resist
Arise

Encore:
Sepultura Under My Skin
Ratamahatta
Roots Bloody Roots

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