Steve Rothery Band en Teatro Nescafe de las Artes: El encantador de seis cuerdas

Steve Rothery Band en Teatro Nescafe de las Artes: El encantador de seis cuerdas
4 de diciembre 2017.

Por Rodrigo Guzmán.
Fotografías por Víctor Santibáñez.

Steve Rothery, guitarrista de la banda de rock progresivo Marillion, se presentó anoche en el teatro Nescafé de las Artes, en una velada donde se sucedieron temas clásicos del conjunto británico, junto a composiciones extraídas del trabajo solista de Rothery, The Ghosts Of Pripyat, publicado el año 2014.

Para los amantes nacionales del rock progresivo, Steve Rothery es ya una cara conocida, pues junto a Marillion ha visitado el país en cuatro ocasiones, desde su debut en 1997, hasta su última presentación por estos lares, denominada como el Marillion Weekend, cuya performance se sucedió durante tres días seguidos.

Todo lo anterior demuestra con claridad que la música del guitarrista tiene amplia aceptación en Chile, recepción que ellos mismos se han encargado de confirmar una y otra vez, y que tras la presentación de Rothery en el Nescafé de las Artes, se logró ratificar nuevamente.

A las 21:00 hrs exactas, con puntualidad británica, Steve Rothery subió al escenario junto a Dave Foster en guitarra rítmica, Leon Parr en batería, Yatim Halimi en el bajo, Ricardo Romano en el teclado y el argentino Gabriel Agudo, como vocalista invitado para las fechas sudamericanas. Afable, cordial y en constante interacción con una audiencia que lo aplaudió a rabiar tras finalizar cada tema, Rothery dio inicio a la velada con la interpretación de “Morpheus”, cuya puesta en escena se sucedió tan sosegada y colmada de texturas provenientes del teclado de Ricardo Romano, como en la versión de estudio se puede oír. De este modo, durante más de siete minutos se pudieron oír notas que nos acercaban tanto a Richard Wright en los teclados, como a David Gilmour en los solos, pero ya bajo el cedazo de Rothery y compañía, quienes le imprimieron un sonido, una presencia y una cercanía entrañables a cada uno de los tracks interpretados. Luego de esto, y siguiendo la línea trazada por The Ghost of Prypiat, vino “Kendris”, cuya beat inicial se dejó oír altísimo en su primer loop. Como consecuencia, no sólo los asistentes experimentaron un escueto, pero intenso sobresalto, pues también Rothery y compañía dieron un pequeño brinco de sorpresa. Una vez rectificado el volumen de la pista, y tras algún chiste del guitarrista, se retomó la interpretación de dicho track, cuyo riff principal saturó a la concurrencia de una nostalgia vívida.

Mención aparte merece “Old Man of the Sea”, cuya interpretación fue altamente destacable. Tras los sonidos submarinos que emanaban del teclado de Romano, incluyendo en estos el sampler de las apacibles olas de la costa, sumado a la guitarra incidental de Rothery que bien simulaba el canto de una ballena, la interpretación de dicho track se vio reforzada por una luminaria teñida de tonos azules y celestes, buscando así generar una experiencia orgánica en el espectador, integrando para ello tanto luz como sonido. Luego de esto, se sucedieron en la misma línea tanto “White Pass” como “Summer’s End”, donde suaves arpegios y un fluido y tenue fill de batería invocaron toda la vocación ambiental de Rothery, hasta incorporar quizás el riff más atronador de la jornada, en conjunción a la presencia notoria y notable de un Hammond que orquestaba todo, dotando así de un carácter clásico a un rock progresivo influenciado esta vez tanto por Hendrix como por Floyd.

Tras una breve pausa, se dio inicio al apartado correspondiente a la discografía de Marillion, espacio altamente esperado por los asistentes. De este modo, Rothery y compañía interpretaron “Slàinte Mhath”, marcando a la vez la entrada de Gabriel Agudo en las vocales. Tras la puesta en escena de “Cinderella Search”, los británicos ejecutaron “Incubus” y “Fugazi”, ambos títulos extraídos del LP del mismo nombre, publicado en 1984. Estos, junto a “Chelsea Monday”, templaron aún más los ánimos y el entusiasmo de los oyentes, quienes a dicha altura mostraban su más absoluta devoción por Rothery y su proyecto madre. La interpretación de dichos tracks, se vio marcada por el factor común de advertirse como baladas progresivas, compuestas por líneas de bajo distintivas, teclados ad-hoc, cargados al ambientalismo sonoro, y guitarras difuminadas, que en ningún momento abandonaron sus remanentes más obvios: David Gilmour y Andy Latimer.

Si bien la melodía y cierta sonoridad etérea fue dominante durante todo el concierto de Rothery, esto no impidió que interpretara títulos con un contenido social y carga humanitaria de proporciones. De esta manera, “White Russian” fue presentado por Gabriel Agudo como un verdadero himno de Marillion, cuya temática se encuentra relacionada con la catastrófica Segunda Guerra Mundial. También, la interpretación de dicho track colmó de emotividad el Nescafé de las Artes, finalizando con una notable, estremecedora y contenida melodía de teclado, cortesía de Ricardo Romano, quien se mostró entusiasmado y solvente a lo largo de todo el show.

Ya casi finalizando la presentación de Rothery y compañía, decidieron interpretar los sencillos más reconocidos de Marillion. En dicha senda, se sucede “Kaleigh”, “Heart of Lothian” y “Sugar Mice”, mientras que los asistentes, tras abandonar sus butacas, se agolpaban a los pies del ilustre guitarrista. A modo de cierre, y como si fuera poco tras los incombustibles sencillos presentados por los británicos, Rothery interpreta junto a su banda una versión impecable de “Wish You Were Here”, confirmando así la profunda admiración que este siente hacia los londinenses.

De esta manera, Steve Rothery clausuró su paso por Santiago, dejando satisfecha a su audiencia y prodigando calidad musical, refinamiento técnico e interacción con el público, demostrando así que las estrellas de rock también pueden ser amables y corteses. Con todo, la presentación de Rothery y compañía, evidencia la cautividad de un público que en su mayoría también asistió al Marillion Weekend, acontecido hace un poco más de seis meses atrás en el Teatro Caupolicán, que no se cansa de escuchar los profundos solos de Rothery. Pero no tienen la culpa ellos de ser fanáticos, pues el orondo guitarrista encanta con la guitarra en las manos y con la palabra en la boca.

Setlist:
Morpheus
Kendris
Old Man of the Sea
White Pass
Summer’s End
Slàinte Mhath
Cinderella Search
Fugazi
Incubus
Chelsea Monday
Afraid of Sunlight
White Russian
Kayleigh
Lavender
Heart of Lothian
Sugar Mice
Wish You Were Here (Cover Pink Floyd)

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Steve Rothery Band en Teatro Nescafe de las Artes: El encantador de seis cuerdas 4 de diciembre 2017. Por Rodrigo Guzmán. Fotografías por Víctor Santibáñez. Steve Rothery, guitarrista de la banda de rock progresivo Marillion, se presentó anoche en el teatro Nescafé de las Artes, en una velada donde se sucedieron temas clásicos del conjunto británico, junto a composiciones extraídas del trabajo solista de Rothery, The Ghosts Of Pripyat, publicado el año 2014. Para los amantes nacionales del rock progresivo, Steve Rothery es ya una cara conocida, pues junto a Marillion ha visitado el país en cuatro ocasiones, desde su debut en 1997, hasta su última presentación por estos lares, denominada como el Marillion Weekend, cuya performance se sucedió durante tres días seguidos. Todo lo anterior demuestra con claridad que la música del guitarrista tiene amplia aceptación en Chile, recepción que ellos mismos se han encargado de confirmar una y otra vez, y que tras la presentación de Rothery en el Nescafé de las Artes, se logró ratificar nuevamente. A las 21:00 hrs exactas, con puntualidad británica, Steve Rothery subió al escenario junto a Dave Foster en guitarra rítmica, Leon Parr en batería, Yatim Halimi en el bajo, Ricardo Romano en el teclado y el argentino Gabriel Agudo, como vocalista invitado para las fechas sudamericanas. Afable, cordial y en constante interacción con una audiencia que lo aplaudió a rabiar tras finalizar cada tema, Rothery dio inicio a la velada con la interpretación de “Morpheus”, cuya puesta en escena se sucedió tan sosegada y colmada de texturas provenientes del teclado de Ricardo Romano, como en la versión de estudio se puede oír. De este modo, durante más de siete minutos se pudieron oír notas que nos acercaban tanto a Richard Wright en los teclados, como a David Gilmour en los solos, pero ya bajo el cedazo de Rothery y compañía, quienes le imprimieron un sonido, una presencia y una cercanía entrañables a cada uno de los tracks interpretados. Luego de esto, y siguiendo la línea trazada por The Ghost of Prypiat, vino “Kendris”, cuya beat inicial se dejó oír altísimo en su primer loop. Como consecuencia, no sólo los asistentes experimentaron un escueto, pero intenso sobresalto, pues también Rothery y compañía dieron un pequeño brinco de sorpresa. Una vez rectificado el volumen de la pista, y tras algún chiste del guitarrista, se retomó la interpretación de dicho track, cuyo riff principal saturó a la concurrencia de una nostalgia vívida. Mención aparte merece “Old Man of the Sea”, cuya interpretación fue altamente destacable. Tras los sonidos submarinos que emanaban del teclado de Romano, incluyendo en estos el sampler de las apacibles olas de la costa, sumado a la guitarra incidental de Rothery que bien simulaba el canto de una ballena, la interpretación de dicho track se vio reforzada por una luminaria teñida de tonos azules y celestes, buscando así generar una experiencia orgánica en el espectador, integrando para ello tanto luz como sonido. Luego de esto, se sucedieron en la misma línea…

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