Artista invitado: Leo Saavedra.
28 de agosto 2025.

Por Pablo Álvarez P.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

1995 fue un año de una gran cosecha para la música alternativa británica. Y es que en plena fiebre del britpop, con Oasis y Blur peleándose los primeros lugares de los charts, la crítica y la audiencia también elevaban discos como el Different Class de Pulp o el I Should Coco de Supergrass. Justamente la noche del jueves estos últimos llegaron por primera vez a Chile -30 años después- para revivir íntegramente su bombástico debut discográfico.

La noche la abrió el ex Primavera de Praga, Leo Saavedra. Hijo del sonido inglés noventero, logró entusiasmar al público que terminó cantando de buena gana su «Advertencia». A las 21 horas con 3 minutos, las luces y la música se apagaron, mientras el sonido de una sirena anunciaba la entrada del cuarteto de Oxford. Los hermanos Coombes, junto a Mick Quinn (bajo) y Danny Goffey (batería) tomaron posiciones y con sólo el primer acorde de «I’d Like To Know» desataron de inmediato al público. Saltaron cervezas, volaron polerones, gente gritando, coreando y brincando, como si hubiesen tenido que esperar 3 décadas para escuchar en vivo la canción que abre el I Should Coco.

«Hola, how you doing?», pregunta el frontman Gaz Coombes desde su costado del escenario, acompañado siempre de su guitarra y su boina gris. «Es grandioso estar en Santiago. Es nuestra primera vez aquí. Gracias por la espera. Espero sea una noche especial», dice en inglés antes de volver a la carga con «Caught by the Fuzz». Ese single bien cargado al punk y basado en su propia detención por posesión de marihuana cuando apenas tenía 15 años. El ánimo no decayó para la pícara «Mansize Rooster» y su bien dotado protagonista.

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Haciendo una pausa en la revisión del disco y también para bajar un poco las revoluciones, Supergrass salta al 97 con la acústica balada de coro roquero «Late In The Day» del In It for the Money. Todo se vuelve un poco más oscuro con “Mary” (Supergrass, 1999), que tuvo a los hermanos Gaz (guitarra) y Rob Coombes (teclado y sintetizadores), tocando juntos el solo principal, acompañados por el bajista Mick Quinn y sus impecables coros. Momento de volver al I Should Coco con el rock noventero de “She’s So Loose”, aunque sin olvidar la influencia de Supertramp, para relatar un encuentro sexual de una forma natural y directa, pero sin ser explícito. El público se encendió de nuevo con la enérgica, desenfadada y breve “Lose It”.

Cambio de roles para “We’re Not Supposed To”, donde el baterista Danny Goffey toma el bajo y, tras un pequeño percance que obligó al vocalista a olvidarse de la guitarra acústica, interpretaron ese himno que llama a desafiar las normas y expectativas sociales. “Bueno, gracias. Esto es música en vivo, baby”, espetó Gaz al terminar, lo que provocó el grito de “¡Supergrass, Supergrass!”, por parte del público. El ambiente se torna un poco más blusero para “Time” y su reflexión sobre el amor y el tiempo, con el teclado de Rob robándose el protagonismo hacia el final, para reemplazar el sonido de la armónica. “How you feelin’ folks? ¿Alright?”, pregunta el frontman como clave para desatar la euforia con el himno juvenil “Alright”, quizás el single más radial de los ingleses, que por primera vez en la noche tuvo a una gran cantidad de celulares grabando. Ovación total de la audiencia, que siguió cantando el solo de guitarra por largo rato tras el término de la canción. El éxtasis continuó para esa oda a los bichos raros que es “Strange Ones”, en una mezcla de psicodelia, algo de glam, power pop y –nuevamente- la influencia de Supertramp. El cántico de “oh, dale Supergrass” se escuchó en la sala, siendo seguido por la base rítmica de la banda.

Breve momento de pausa con la introducción del piano melódico de “Sitting Up Straight”, antes de que la canción tome un tono punky para expresar el deseo de salir de la cotidiana y monótona rutina. Los riffs pesados se mantienen para otro clásico en la egocéntrica “Lenny”, que tuvo a un Gaz Coombes tomando el centro del escenario para azuzar al público, como un boxeador que espera por su contrincante. Enérgica, juvenil y pegadiza, puso a todos a saltar en la Blondie. Hora de un matiz armonioso con “Sofa (Of My Lethargy)”, donde un miembro del equipo técnico las hizo de guitarrista rítmico, mientras el frontman se hacía cargo del bajo y el baterista tomaba baquetas tipo mazas, para darle un sonido más suave y reflejar ese letargo adolescente que desea liberarse en busca de algo nuevo. “Hay una cosa más sobre este disco. Espero que hayan disfrutado escuchándolo”, dice el menor de los Coombes antes de entonar la última canción del I Should Coco. Es “Time To Go” y ese sonido britpop más puramente heredero de los Beatles, que tuvo nuevamente a Goffey abandonando las baquetas para colgarse el bajo.

Conmemoración concluída, pero no la fiesta de Supergrass. “Nos gustaría saltar unos pocos años”, asegura Gaz antes de tocar la clásica “St. Petersburg” del Road to Rouen (2005) y ese deseo de un nuevo comienzo y la búsqueda de algo mejor. Con su sonido más folk pero a la vez atmosférico, obligó a una nueva ovación de los presentes. “¿Están teniendo una buena tarde?”, pregunta Coombes siempre de boina. “Let´s go fucking nuts!” lanza antes de desatar la locura con el hard-rock amenazante de “Richard III” (1997), que puso a todos a saltar y mover la cabeza. Nuevamente el cántico de “Supergrass, Supergrass” se escucha en el centro de eventos, el que esta vez es detenido por el cantante para tomar la emotividad necesaria que requiere el comienzo de la bellísima pero desesperanzada “Moving” (1999) y su viaje sin rumbo. Otro momento registrado masivamente con los celulares, para este hit de los de Oxford que se mueve entre la sensibilidad de la estrofa y su coro rítmico, con un piano que te hace querer mover los pies.

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Antes de abandonar el escenario la banda interpreta “Grace” (Life on Other Planets, 2002). Una canción casi improvisada e inspirada en una alcancía con la frase “Save the money for the children”, que siempre traía consigo la hija del productor Chris Difford durante las sesiones de grabación del cuarto larga duración del cuarteto. Ya en el encore todo fue fiesta, con un cambio en el telón de fondo que abandonó la portada del I Should Coco, por el clásico logo de las siluetas de la banda con una bola disco achatada en sus espaldas. Así llegó esa oda a la libertad titulada “Sun Hits the Sky” (In It for the Money, 1997), que puso a la audiencia a bailar y cantar. Cantos que siguieron incluso antes de que la banda empezase a interpretar la última canción del set: “Pumping on Your Stereo” (1999), que dejó a todo el público energizado y entonando el “oh, dale Supergrass” para despedir definitivamente a la banda.

Con un show de poco más de hora y media debutó tardíamente Supergrass en Chile, pero no por eso dieron un show trasnochado. Demostrando un presente rebosante, el cuarteto entregó una performance impecable no sólo con sus instrumentos, sino también en las voces de Gaz Coombes y Mick Quinn, que parecen no haber sido afectadas por sus más de 30 años de carrera. Estreno en vivo de los ingleses en Santiago que además calzó como anillo al dedo en el revival noventero que vivimos, y donde también mostraron su amplia gama sonora que los caracterizó desde sus inicios. Porque Supergrass no sólo tiene actitud como Oasis, humor lírico como Pulp, estridencia como Blur u oscuridad como Suede. A todo eso le añaden otras reminiscencias como un sonido por momentos más punk, pianos rítmicos en otros y hasta alguno que otro riff medio glam. Lo cierto es que la noche de este jueves en Blondie todos nos sentimos jóvenes, libres, y con nuestras dentaduras intactas y limpias para ir a juntarnos con nuestros amigos bichos raros. Es de esperar que no debamos aguardar otras 3 décadas para volver a sentirnos así.

Setlist:
I´d Like To Know
Caught By The Fuzz
Mansize Rooster
Late In The Day
Mary
She Is So Lose
Lose It
We´re not supposed to
Time
Alright
Strange Ones
Sitting Up Straight
Lenny
Sofa Of My Lethargy
Time To Go
St. Petersburg
Richard III
Moving
Grace
Sun Hits The Sky
Pumping On Your Estereo

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