Por Paulo Domic.

Las dos primeras semanas de octubre de 2019, antes del estallido social, estuvieron cargadas de ilustres visitas rockeras, las cuales fueron ampliamente cubiertas por nuestra web. Una de ellas fue David Coverdale junto a su Whitesnake, que junto a Scorpions en Movistar Arena, dejaron muy claro que pese al paso de los años, aún pueden rockera y muy bien.

Durante el confinamiento, David Coverdale ha estado bastante activo desde su casa junto a su guitarra, regalándole a sus fans varias interpretaciones de sus canciones y hasta improvisaciones como esta, el “Coronavirus Blues”, donde sin ningún respeto por el virus, le dice que se vaya a la mierda y que ni se le acerque.

Otro de los anuncios que ha hecho durante el último tiempo, es que el 19 de Junio estará disponible The ROCK Album, un recopilatorio de versiones revisitadas, remezcladas y remasterizadas de las mejores canciones rockeras de Whitesnake.

Una de ellas es “Always the Same”, que es la única canción inédita que contendrá este disco, y que se trata de una de las que quedó fuera del último disco que lanzaron el año pasado, Flesh & Blood.

Debo decir que la canción le hace honor a su título, “siempre lo mismo”. Y es que desde su regreso en 2002 con esta encarnación de la banda, Coverdale ha jugado en zona segura. Proponiendo poco en lo creativo, acudiendo a los sonidos que tantos dividendos le reportaron en los últimos años de la década de los 80, donde realmente fue un Dios del rock.

Lo que no quiere decir que no me haya gustado la canción. David Coverdale logra aún buenos registros de su voz en estudio, y su banda con Joel Hoekstra y Reb Beach en las guitarras, Tommy Aldridge en la batería, Michael Devin en el bajo y el gran Michele Luppi (ex voz de Vision Divine) en teclados, es realmente de lujo. Por lo tanto, la interpretación de todos es perfecta. Sin embargo, no deja de ser una canción que recicla muchos de los lugares comunes musicales y líricos de Whitesnake, con un coro muy ganchero y muy buenos solos de guitarra, pero que no aporta cualitativamente a la historia ya grande de David Coverdale.

Si les gusta Whitesnake, no me cabe duda que la canción les gustará, ya que está hecha con el mismo molde con que se parieron obras tan grandes como el 1987 y el Slip of the Tongue. En lo personal, me encantaría escuchar a David Coverdale usando más su voz grave y en canciones mucho más acústicas y pausadas. Su empecinamiento en tratar de ser el mismo que fue hace 30 años, de verdad a estas alturas me parece innecesario. Sin embargo debo sí remarcar que lo hace bien, aún con calidad y dignidad. Y sí me hace feliz eso, ya que de verdad jamás quisiera verlo haciendo el ridículo en el escenario, pretendiendo que el tiempo no pasa. No lo merece un titán como él, dueño de una de las voces más perfectas de la historia del rock de todos los tiempos.

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