Por Francisco Aguilar.
Pauta por Francisca Neira.

Con ocho años de trayectoria musical, 3 EP y un disco de estudio bajo el brazo; este 27 de enero se presentará por primera vez en la Cumbre del Rock Chileno + La Moral Distraída, banda que amalgama diversos ritmos latinos como la salsa, timba y el reguetón.

Para conversar acerca de sus inicios, su propuesta, el gran año que tuvieron en 2017 y su participación en la Cumbre, conversamos con Camilo Zicavo, voz de la agrupación.

Hola Camilo, gracias por concedernos esta entrevista. Para comenzar, es sabido que La Moral Distraída nace después de la participación de varios de ustedes en el montaje teatral “El Gran Bang”. Nos gustaría saber, ¿cómo surge la agrupación y por qué deciden saltar del teatro a la música?

“El Gran Bang” fue una obra de teatro que hizo mi hermano (Abel), en el 2008 y estrenó en el 2009. Era en un formato 360, en que el público estaba de pie y la obra ocurría alrededor de ellos. Tuvo una temporada en enero y dentro de ella había un músico que musicalizaba todas las escenas, Amaru López, nuestro actual baterista. En ese entonces, yo estaba componiendo un par de temas, tenía un proyecto solista que no cuajó nunca y llegamos a la idea de hacer una banda con Abel. La obra no tuvo más temporadas porque era muy complejo el montaje y no había más recursos para hacerla; entonces, al año siguiente, a partir del rollo del final de la obra y de las inquietudes musicales de todos, se armó el grupo. Partimos con Amaru, Abel y fuimos buscando al resto de los músicos, que han ido cambiando hasta la formación que tenemos hace un par de años, que es más estable.

¿A qué se debe el nombre de la banda?

La verdad es que es una compilación de distintas experiencias, por la cual llegamos a este concepto de “Moral Distraída”. Nos interesa el comprender que todos tenemos nuestras moralidades, sean construidas, aprendidas, adquiridas culturalmente, un rollo desarrollado como individuo. Pero lo que hemos encontrado es que ocurre algo muy interesante en el momento en que nuestras morales se caen, se olvidan o separan de este lugar tan estricto. Por ese fenómeno, nos pareció interesante ese nombre para la banda.

Ustedes son una banda numerosa, ¿cómo se organizan para ensayar, acordar fechas de presentación y componer?

Es complejo trabajar en grupo y a nosotros nos gusta eso, hacer un ejercicio en colectivo, porque creemos que muchas cabezas piensan mejor que una. Por lo tanto, lo que hacemos es inventar, cranear, ir cuestionando distintos mecanismos en función de poder armar una forma en que todos podamos opinar, colaborar en las construcciones y esto, al final, se desarrolla en distintas instancias: en la sala de ensayo, en reuniones que tenemos semanalmente y también se da con distintos roles. A pesar de que todos opinamos, hay una división de roles. Hay un director musical, un asistente, un director artístico, un manager, un productor. Todos los roles bien definidos y las responsabilidades también; así es fácil trabajar, ya que se da un producto final muy particular, por el eclecticismo propio.

Recién comentábamos que la banda nace después de la participación de algunos de ustedes en un montaje teatral. En base a eso, ¿cuál es su relación actual con el teatro o con otras manifestaciones artísticas aparte de la música? ¿Hay algún proyecto multidisciplinario en marcha?

Siempre estamos trabajando harto desde lo escénico, es importante cómo se ve la banda porque creemos que la comunicación con el público pasa a través de lo visual. Vivimos en una cultural en que lo visual y lo frontal es muy importante, como la televisión y el teatro. Acá no tenemos tanta cultura de carnaval, que, aunque sea 360, tiene mucho que ver con la experiencia y siempre estamos dialogando sobre eso. En concreto, no tenemos ningún proyecto que se salga de lo musical, estamos trabajando en la idea de armar un segundo disco para finales de este año. Nos interesan mucho los videos, les hemos dado harta cabida y hemos trabajado harto en lo audiovisual de la banda así que vamos a seguir por ese camino, el cual nos ha gustado mucho en cuanto a resultados.

Ustedes son una banda con un discurso ideológico/político claro y del que no reniegan, algo que resulta poco común en la escena chilena. ¿Qué te parece eso? ¿Crees que es parte del rol del músico o del artista hacerse cargo de un discurso social/cultural?

Hay de todo y para todos. Yo soy de la idea de que los artistas, los músicos, los comunicadores que aluden a las masas, ojalá puedan opinar. Yo, personalmente, les exijo una opinión, porque todos los habitantes del planeta tenemos que aportar a la construcción de un mundo mejor, por muy cursi que suene. Desde nuestra pega es lo que intentamos hacer, yo al menos, desde mi rol de músico, de compositor. Hay una cantidad de artistas chilenos, músicos, actores que a veces se pierden en la forma; sin darle tantas vueltas al fondo, siendo gente muy discursiva, muy política, pero que en su arte no lo plasma.

El pasado 2017 fue muy intenso para ustedes en cuanto a presentaciones en vivo, lo que, al parecer, se mantendrá durante todo el verano 2018. ¿Cómo ha sido todo este proceso de masificación de su música? ¿Cómo lo han vivido?

Ha sido loco, algo muy particular, un proceso súper progresivo. Nosotros partimos el 2010, llevamos casi 8 años y han sido muchos años de ponerle el hombro y aguantar, lo que vemos ahora es la cosecha del trabajo. Ha sido un placer, pero ha significado además una gran cantidad de pega, un lugar de exposición al que no nos habíamos enfrentado; pero, como somos muy trabajólicos, lo que nos ha ido sucediendo lo trabajamos muy en equipo, lo dialogamos harto, nos apoyamos entre los compañeros, lo que ha hecho esta experiencia muy agradable. Ha sido bueno, estamos felices que a la banda le esté yendo así.

Esta es la primera vez que se presentarán en la Cumbre del Rock Chileno +, la que, de alguna manera, da cuenta de un canon musical en nuestro país. En ese sentido, ¿cómo ven ustedes la realidad de la escena musical chilena y cómo se ubican ustedes mismos dentro de ella?

Me acordaba el otro día con los recuerdos de los posteos de Facebook, que comenté que la cumbre debería cambiar su nombre, porque de rock no tiene mucho. Hoy me enfrento con que vamos a cerrar uno de los escenarios y nosotros rock puro no tocamos. De partida, creo que debería llamarse la cumbre de la música chilena o algo así. La verdad, creo que la escena musical chilena está a muy mal traer. Hay bandas que están poniéndole el hombro y trabajando, haciendo un ejercicio constante en pos de generar una escena. La cumbia acá en Santiago es un ejemplo a seguir para todo el resto de los estilos, ya que no tenía un nicho, no tenía escenario. Partió en el galpón Víctor Jara y se empezó a generar ruido; se abrieron Las Tejas, La Fonda Permanente y empezaron a aparecer más locales y eventos masivos, hasta que tenemos eventos de 40 a 45 mil personas que van a ver y cantar la música de bandas estrictamente chilenas. Este movimiento se armó a pulso, muy de a poco, todos tocando gratis hasta que, hoy en día, ya las bandas pueden vivir de la música. Nosotros no tocamos cumbia, pero transitamos por ese sector y la verdad es que estamos muy agradecidos de las manos que nos prestó esa escena. Entonces, yo creo que a la escena musical chilena le falta eso; hacerse cargo de los espacios, empezar a moverse y no esperar a que los llamen de los festivales grandes, sino que ir a los locales y tocar y armar público que valide lo que se está haciendo.

¿Qué esperan de su presentación de este 27 de enero en el Club Hípico? ¿Cuáles son sus expectativas?

Estamos ansiosos, ya hemos tocado ahí en el Club Hípico. Le tenemos ganas a este festival, con casi todas las bandas que tocan en el evento ya hemos compartido escena de alguna u otra forma, así que el tras bambalinas va a estar muy bonito. Para nosotros es lindo enfrentarse a un público heterogéneo y ecléctico porque tenemos bandas desde Supernova hasta Los Jaivas, desde La Moral Distraída hasta Ángel Parra; entonces, está bueno este misceláneo. A mí, en lo personal, me gusta mucho, como banda le tenemos muchas ganas y es unos de los eventos que más esperamos del verano.

¿Algún show que recomiendes o que quieras ver de esta versión de la Cumbre?

Quiero ver el show de la Denise (Rosenthal), que está súper bueno. Ha montado algo interesante; está con el disco nuevo, un show brutal, con banda nueva, con crew de baile, promete harto. Hay amor de por medio y quizá, de pronto, soy poco objetivo (risas) pero le tengo hartas ganas. Además, quiero ver a Ángel Parra; si bien no he revisado en detalle el cartel, voy a llegar temprano ese día para disfrutar.

Cambiando un poco de tema, me gustaría que hablásemos del rol de las redes sociales para ustedes como banda. ¿Cuál es la importancia que le han dado a éstas para la difusión del trabajo que realizan?

Las redes sociales han sido trascendentales para nosotros. Entramos a la escena musical en Santiago justo cuando Facebook se había masificado, no había smartphones, pero ya la información de las fechas daba vueltas en esta red. Hoy día no es solo Facebook, sino que también Twitter e Instagram. Son plataformas que usamos harto, ya que es donde se mueve mayor cantidad de información sobre la banda; cualquier tema nuevo sale por ahí, la gente está “más cerca de uno”, accede a la intimidad a través de las historias que sube uno y la banda. Uno puede comunicar por cuál vereda estética o política está construyendo su música. Entonces, es una plataforma muy importante, pero tiene sus pros y sus contras. Hay mucha gente que tira buena onda, pero hay otros que te tiran mala y hay que aprender a lidiar también.

¿Las redes las manejan directamente ustedes o tienen encargados de eso?

Para las redes de la banda tenemos distintos encargados por distintos periodos o según la instancia, a veces, nosotros mismos subimos algunas cosas. Las redes personales, las administra cada uno.

En lo personal, musicalmente ¿qué estas escuchando?

Hoy estuve toda la manaña escuchando Scar Tissue de los Red Hot, pero estoy rayando con Alabama Shakes.

Pareciera que el mejor ejemplo de la popularidad que han alcanzado es que, en la última PSU de lenguaje, apareció una pregunta referida a la banda. ¿Cómo vivieron esa anécdota? ¿Lo sabían antes de la prueba?

La habíamos visto en un ensayo, pero fue muy cómico. Si ya habíamos tenido un buen año, cerrar estando en la PSU fue una medallita muy linda para nosotros. Ahora yo pensaba: si alguien que no le gusta la banda y estaba chato de que saliéramos en todos lados, fuera a dar la PSU y le salíamos, pobrecito (risas).

Para ir cerrando, ¿qué se viene para La Moral Distraída en 2018? ¿podemos esperar un nuevo trabajo de estudio?

Queremos ir a partes de Chile que no hemos ido; del norte, del sur, Temuco, llegar hasta Punta Arenas. La banda nos ha permitido viajar y conocer nuestro país y ha sido maravilloso. Ha habido conversaciones para salir del país, tocar en un par de festivales afuera y trabajar y trabajar en el nuevo disco. Eso es lo que yo, en lo personal, más anhelo. Que podamos sacar una buena camada de canciones que nos satisfagan, que nos gusten y lograr una buena obra que le guste a la gente, que comunique, sea discursiva y que musicalmente sea contundente.

El próximo 27 de enero, Moral Distraída será una de las bandas protagonistas de la Cumbre del Rock Chileno + 2018. A partir de las 23:35 horas, en el escenario Víctor Jara, los presentes podrán disfrutar de toda la energía de la presentación de la banda de los hermanos Zicavo y compañía.

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Las entradas están a la venta a través de la plataforma Ticketek, hoy en preventa 4 hasta el 19 de enero con precios que van desde los $23.500 más recargo. Los niños menores de 11 años no pagan, siempre y cuando estén acompañados por un adulto responsable.

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