Por Francisco Aguilar A.

Juan Gómez Canca, conocido artísticamente como El Kanka, es un cantautor, compositor y músico español. Desde que empezó su carrera en solitario en 2007 ha conseguido consagrarse como una de las mejores figuras de la nueva generación de cantautores de España. Tiene 4 discos a su haber, siendo el último, El arte de saltar, el que lo trae de regreso a nuestro país.

El Kanka se presentará este próximo 6 de junio a las 21:00 horas en el Teatro Nescafé de las Artes. Pudimos conversar con él en la previa de su venida. Todo el detalle, a continuación:

Juan, te doy las gracias por tu tiempo. Para iniciar esta entrevista nos gustaría saber, ¿Cómo nace tu interés por dedicarte a la música?

De una forma natural y un poco tardía, de hecho. A los 17 o 18 años ofrecieron un cursillo gratis de guitarra flamenca y me apunte, al final de eso no me he dedicado al flamenco, pero si agarré los acordes y que me gusta juguetear con todo aquello, hasta el día de hoy.

Tu carrera se inicia en el grupo T de Trapo, cuéntame un poco sobre los recuerdos que tienes de esa época.

Eran los comienzos, conciertos muy amateurs, sin muchos medios, sin mucho público, sin mucho dinero (risas). Lo recuerdo como un aprendizaje, guerrear, darnos golpes y aprender de todo eso, sobre todo de los errores.

El cambiar el Canca de tu apellido de C a K para tu nombre artístico, ¿a qué se debe?

Era un poco por hacerme el punky, cuando era jovencito (risas). No se si eso ocurre allá, pero acá todo lo punk es con “K” y yo por el postureo de hacerme el punk lo cambie. Visualmente igual es mucho más llamativo y así quedo.

Al hablar de referentes musicales actuales en tu música, ¿tienes alguno?

Tengo muchísimos. Mi música es bastante ecléctica y da muchos saltos de estilo y yo como consumidor de música también soy así, me gusta escuchar muchas cosas. Desde los Beatles a Rubén Blades, soy muy variopinto en mis gustos, incluso, aunque no se note de una forma muy explícita en mi música algo me toca todo lo que escucho.

El año recién pasado lanzas tu última producción “El arte de saltar”, ¿cómo diferencias esta producción de las anteriores?

Hay una evolución, siempre la hay. Aunque uno pretendiera que no, al final uno crece, madura, tiene experiencias nuevas y eso se plasma en las canciones, aunque no quieras. En mi caso, yo no soy un artista que en cada disco piense en cambiar ciertas cosas, en evolucionar a cierto sonido, lo mío es mucho más natural, yo voy haciendo canciones, de hecho, nunca pienso en los discos cuando hago canciones. Hago canciones porque es mi forma de expresarse y es la forma que me conecto conmigo y mi parte creativa, normalmente estoy con alguna canción entre las manos. Si lo veo a posterior, al ver los discos anteriores, si veo diferencias, creo que este es más maduro, aunque sea un cliché, más serio, más poético, quizá menos humorístico, aunque si tiene trazos de humor. Tiene bastantes puntos de críticas, aunque sea un poco irónica y se me nota mucho la influencia del folclor latinoamericano, más que en otros discos, ya que he estado viajando mucho hacia allá y conociendo lo que se está haciendo. Sin darme cuenta, hay un cambio, cosas nuevas, pero de forma natural y sin pretenderlo.

Si tuvieses que definir en pocas palabras los conceptos que engloban todo el disco, ¿cuáles serían estas?

Me cuesta mucho trabajo darle un concepto a un disco, porque las canciones son muy distintas, surgieron en momentos distintos de mi vida, a lo mejor en este caso, en base a los 2 últimos años donde surgieron estas canciones y cuando las agregue al disco, me costó mucho trabajo ponerle un título. En un par de canciones hay un punto común con el atreverse, el no dejarse llevar por el miedo, con tirar hacia delante, con saltar y fue lo que al final le dio el título al disco, lo que tiene ver un poco con el oficio que te da la vida de enfrentarte a estos abismos y dar los saltos que uno quiere, para seguir avanzando.

Me comentabas que has tenido la opción de visitar Latinoamérica en varias oportunidades, ¿cómo ha sido tu relación con el público en los distintos países en los que has estado?

Muy intensa, tengo la suerte de que el público en general me trata bien. Es verdad sí que el público latinoamericano es muy intenso, muy pasional, esa sensación me da. Habré ido unas 5 veces y me ha dado esa sensación, de un público muy entregado, muy agradecido, no sé si porque uno viaja desde muy lejos (risas). He notado una cierta euforia, que es en lo que más pienso cuando voy, al final son viajes relativamente cortos, donde se incluye mucho trabajo, muchos conciertos, mucha promoción, grabaciones y no puedo disfrutar mucho de los países. El contacto con el público ha sido siempre bueno, desde las primeras veces, mis primeros conciertos en cada país, siendo algo difícil al uno ser alternativo, underground, que no suena en la radio, que no tiene una discográfica detrás y de repente encontrarme con un quórum de gente, cantando mis canciones y gritando, llorando, riéndose es una de las cosas que más me llena cuando voy a Latinoamérica.

Hablando de tus visitas a Chile, la próxima será la segunda, ¿tienes algún recuerdo de tu primera venida?

Me acuerdo mucho del vino, ¿por qué será? (risas). Estuve como 3 días, hicimos un show gratuito en el Hard Rock Café, que estaba llenísimo y se correspondía con Chile lo que te decía antes, un público súper entregado. Lo del vino es porque en España hay mucha tradición también, entonces me paraba a tomar un vino en Chile y lo encontraba buenísimo, no sabía que había tanta tradición allá y lo descubrí cuando fui y fue una gran alegría.

¿Has podido conocer algo de música chilena? ¿Algo que te llame la atención?

Muy poquito, la verdad. Me gusta mucho Víctor Jara, mi padre es fanático y yo lo escuchaba de muy chico en casa, pero aparte de eso, como fui por muy pocos días, no tuve la oportunidad de conocer nada más, solamente me quedé con un proyecto que me gustó mucho y de hecho un disco me estuvo acompañando, por un año más o menos, y es el de Pascuala Ilabaca, me lo enseñaron cuando estuve allá y me gustó muchísimo.

¿Cómo ves el rol del músico en la sociedad a la hora de tener un discurso? ¿Es algo obligatorio o más bien opcional?

A mí no me gusta pensar en algo como una obligación. Encuentro propuestas muy interesantes a nivel musical y que quizá el discurso no sea tan reivindicativo o no tenga tanto contenido en sus palabras. Hay artistas que prefieren en sus canciones hablar de amor o frivolidades y yo creo que eso es respetable. Habrá que ver después si esas personas se mojan y están sensibilizadas por mejorar el mundo, a mí me resulta más atractivo un artista que dice cosas y que de alguna manera remueve la conciencia, pero no debe de ser obligado, si no una opción. Es verdad que tenemos mucha fuerza los músicos, los cantautores, ya que la música es un arte muy popular, ya que quizá hay mucha gente que no lee muchos libros, no va a muchos museos, no va mucho al teatro, pero hay poca gente que no escucha música todos los días, entonces si es verdad que la música es una plataforma muy bonita para decir cosas, pero debe de salir de adentro, de la inquietud de cada uno y si un artista no le seduce esa manera de componer hay que respetarlo.

Hablemos del uso de la tecnología en la creación musical, ¿qué te parece esa forma de crear a través de máquinas?

Yo intento ser muy respetuoso. A mi particularmente me seduce mucho más e intento hacer algo más orgánico y acústico, rarísima vez hemos usado una guitarra eléctrica, que es algo que ocupa todo el mundo. Si fuera por mí, todo sería acústico, por cuestiones técnicas por ejemplo el bajo no es posible, ya que da muchos problemas. Si dependiera de mí, yo haría toco acústico, haría conciertos incluso sin microfonear, que se escuche todo lo más natural posible. Eso es lo que a mí me gusta, pero hay que saber que se hacen cosas sublimes utilizando la tecnología, hay un músico de Jazz que me encanta, que se llama Pat Metheny, que me vuelve loco y tiene un concepto muy abierto e iba directamente con robots en el escenario, yo no lo he podido ver, pero me lo contaron hace poco y flipé. Son cosas curiosas, al final la tecnología nos acompaña y está en continuo crecimiento, pero hay que tener un poco de cuidado porque esta crece más rápido que la ideología y la ética y a veces el ser humano se ve abrumado por eso, pero creo que todo lo que pueda usarse para hacer arte, está bien.

Sobre el uso de las redes sociales, ¿Cómo manejas la relación que se da ahora entre el fan y el artista a través de ellas?

Tiene sus cosas buenas y malas, a mí me ha costado un poco adaptarme, ya que soy más bien un romántico en el fondo. Es un poco una esclavitud el tema de las pantallas, en general. Estamos todos un poco atrapados en nuestros teléfonos y eso me da un poco de miedo. A mi particularmente me ha costado, pero las he tratado añadir a las distintas herramientas que nosotros usamos y una de ellas son las redes sociales. Hay un punto que me gusta mucho, que es que se está dejando de ver al artista como una especie de ente inalcanzable, una persona endiosada, que está a mucha distancia de los demás, las redes sociales están haciendo un poco que se conozca más a la persona. El artista que quiera tener esta vía de comunicación abierta para su público de alguna forma tiene que mostrarse como persona y eso esta guay, ya que se está humanizando mucho al artista, que es muy importante.

Hablando ya directamente de tu visita a nuestro país, este 6 de junio te presentas en el Teatro Nescafé de las Artes, cuéntame un poco con que nos vamos a encontrar ese día.

Nosotros estamos haciendo sobre todo las canciones del disco nuevo El Arte de Saltar. Tocamos unos 8 temas y luego hacemos un repasito por el resto de mis discos, con las canciones que consideramos que la gente le tiene más cariño y alguna que nosotros queramos tocar por alguna razón. Es una mezcla bastante equilibrada de los 4 discos. Yo creo haré algún temita de un EP que lanzamos hace poquito, que tiene 3 canciones. Sera un show de un poco menos de 2 horas en el que intentamos que la gente esté involucrada, eso lo aprendí un poco por la fuerza, ya que mi proyecto ha ido creciendo lentamente y al principio no era como ahora donde la gente se sabe las canciones y las canta y solo con eso ya es suficiente. Yo cuando empecé tenía que convencer a la gente con canciones que no se sabían y tenía que hacerles pasar un buen rato con ese hándicap. Tenemos aun ese vicio, de pensar que la gente no se sabe los temas y hacer un concierto para alguien que no viene remando a tu favor. Intentamos que el público se meta, que participe, hacemos también una que otra tontería, somos bastante payasos (risas). Está bonito, es un concierto en el que si va alguien que no me conoce va a pasar un buen rato.

Para cerrar y dándote las gracias por tu tiempo, ¿cuáles son los planes de El Kanka para lo que queda de este año?

Aparte de la gira latinoamericana, que son 6 países en total, cerramos en Colombia a finales de junio. En verano descansaremos un poco, me recuperaré del jetlag para luego en septiembre comenzar una gira en España, bastante ambiciosa, de recintos grandes, toda una apuesta. Es un reto de alguna forma, ya que no hemos hecho antes recintos tan grandes y vamos a darle una vuelta al repertorio y al show e intentar acabar el año en alto. Son unos 17 conciertos y terminaremos en el Palacio de Deportes de Madrid, que es el monstruo final al que nos enfrentamos.

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Las entradas para el show de El Kanka, de este jueves 6 de junio en el Teatro Nescafé de las Artes a las 21 horas, están a la venta en el mismo teatro, en la Comunidad de las Artes y por Ticketek. Sus previos oscilan entre los 20.000 a 38.000 pesos.

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