Por Paulo Domic.

Ante la pregunta sobre qué bandas de rock han salido de Suiza, la respuesta no la tenemos en la punta de la lengua. En los ochenta, Krokus fue la banda que llevó el estandarte del rock suizo. Incluso llegaron a presentarse en el Festival de Viña de 1985. En los 90, la antorcha pasó a Gotthard, pero a un nivel mucho más underground en cuanto al éxito masivo, y de la mano de Chris von Rohr, ex miembro de Krokus que los descubrió y produjo.

Jack Slamer no es uno de los miembros, sino el nombre de una joven banda compuesta por Cyrill Vollenweider (guitarra), Hendrik Ruhwinkel (bajo), Florian Ganz (voz), Marco Hostettler (guitarra) y Adrian Broeckli (batería). Quinteto proveniente de la ciudad de Winterthur y que desde 2006 están tocando juntos. Su sonido está claramente influenciado por el hard rock británico de la década de los 70, lo que, en términos actuales, los ponen como artistas similares a Rival Sons, The Temprance Movement, Goodbye June o Greta Van Fleet. La llama del rock suizo ahora está en sus manos.

Desde el 2019 son artistas del sello Nuclear Blast, lo cual les da un respaldo importante pero que no ha podido capitalizarse producto de la contingencia del COVID-19. A fines del año pasado sacaron Keep Your Love Loud, disco que no ha podido ser mostrado ante una audiencia. Por estos días lanzaron un EP de cuatro canciones tocadas en una sesión en vivo, pero sin público, llamado Live at Hardstudios.

Tuvimos la exclusiva de poder entrevistar a Hendrik (H) y Marco (M). Pudimos conocer a ellos y a la banda un poco más, saber cómo han sobrellevado estos tiempos complejos, y comprender qué es lo que les motiva a tocar un estilo musical que, si bien sigue con saludable vida, cada día su mercado se hace más pequeño frente a los estilos musicales que dominan las radios y las plataformas de difusión digital.

¿Cómo vivieron el 2020 y estos primeros meses de 2021 con todo esto de la pandemia?

H: El primer mes, estábamos en el proceso de grabación del disco y logramos completar la última a sesión de grabación el día antes de la primera cuarentana. Y luego ha sido frustrante, porque habíamos planeado conciertos y lanzamientos y todo se canceló. Extrañamos mucho tocar en vivo.

M: Nos hemos estado cuidado, porque ensayar por nada no es tan entretenido y bueno, en lugar de hacer una fiesta de lanzamiento, preferimos hacer una sesión en vivo para el ultimo EP. Y desde ese momento, nada ha cambiado mucho. Estamos escribiendo nuevas canciones y esperando que todo esto cambie pronto.

¿Han hecho streamings?

M: Decidimos no hacer porque nos gusta el contacto directo con la gente. Si la pandemia continua mucho más, tal vez lo hagamos, pero por ahora no. Sólo hemos ensayado y nos hemos visto un poco para componer, pero solo eso.

¡Vimos en sus redes que iban a tocar el 6 de mayo!

M: Sí, pero se canceló.

¡No! ¿Qué pasó?

M: Muchas cosas se juntaron, pero fundamentalmente porque nuestro baterista está en Belgrado y si bien conseguimos un reemplazo, aquí en Suiza aún hay muchas restricciones y no valía la pena hacer el esfuerzo de ensayar con alguien nuevo para un show tan limitado.

En 2016 lanzaron el disco “Jack Slamer”, el cual fue relanzado el 2019 pero bajo el sello Nuclear Blast. ¿Cómo lograron firmar con ellos?

H: Cuando lo lanzamos por primera vez, fue sólo en Suiza. Tuvimos algún éxito local, nos tocaron en las radios nacionales. Y bueno nuestro mánager tenía algunas conexiones con Nuclear Blast y nos dijo que lo intentáramos. Nos enviaron un contrato, tratamos de negociar un poco, pero fue una especie de “tómenlo o déjenlo”. Y bueno, lo firmamos.

M: Nuclear Blast quería que lanzáramos algo tan pronto como fuera posible y como no teníamos nuevas canciones, salió la idea de relanzar este disco con dos nuevas canciones. Pensamos que era una buena idea, en vez de intentar apurarnos por escribir y grabar un nuevo álbum.

Al final del año pasado lazaron su último disco “Keep Your Love Loud”, nuevamente con Nuclear Blast, en medio de este contexto pandémico. ¿Sienten que eso frenó el despegue de la banda?

M: Si, probablemente sí. Hubiera sido genial poder tocar en vivo y llevar las canciones y el disco a la audiencia. Sin conciertos, es difícil. Nuclear Blast hace un gran trabajo, consigue reviews y entrevistas y eso sirve, pero no somos una banda grande para ellos, así que sin la pandemia, nos hubieras ido mucho mejor.

¿Qué tipo de música los influencia?

M: Cuando comencé a tocar guitarra, me gustaba Jimi Hendrix y todas esas bandas de los 70, Black Sabbath, Led Zeppelin. En la banda, cada uno tiene sus propios héroes y bandas favoritas, muchas influencias. Diferentes para cada uno. Y como cada uno tiene un rol en el proceso de composición, eso hace que tengamos muchas influencias en nuestra música.

¿Hay algún metalero en la banda?

H: ¡Yo! Por estos días estoy escuchando a Gojira todo el tiempo.

Las audiencias hard rockeras se hacen cada día más pequeñas. ¿Por qué escogieron el rock and roll y no otra música más popular?

H: ¡El rock and roll nos escogió a nosotros! (Risas)

M: Al inicio teníamos más influencias de blues y de funk en nuestra música. Pero al tocar en vivo nos dimos cuentos que las canciones rockeras eran más entretenidas y que nos gustaba más tocarlas. Así que dejamos el resto de lado y nos enfocamos en ese estilo, no por el mercado, sino por nosotros mismos.

H: El foco siempre lo hemos puesto en pasarlo bien y hacer la música que nos gusta. Todo lo adicional que venga, bienvenido. Nuestro meta principal no es otra que tocar nuestra música.

¿Cuán popular es el hard rock en Suiza y el resto de Europa?

H: Está teniendo un momento difícil. Están las bandas grandes y más antiguas, pero realmente no hay un mercado grande.

M: Esta escena no es muy grande, hay algunos seguidores que son siempre leales. Pero creo que nuestro sonido toca también a varios otros seguidores, no sólo a los rockeros. Así que eso nos hace más fácil llegar a otra gente.

¿Cómo les gustaría que su música evolucione? En el último EP sumaron bronces y un órgano Hammond. ¿Tienen previsto sumar más músicos a la banda?

H: Tendríamos que ver qué canciones estaremos escribiendo en el futuro y evaluar qué tan bien podrían encajar otros elementos en ellas. Si comparamos el primer álbum con el último, hemos agregado nuevas cosas y pienso que ya hay una evolución.

M: Desde que comenzamos los cinco que somos hace 14 años, siempre hemos tocado juntos. No puedo imaginar a un miembro adicional ya que siempre sería el “nuevo”. Pero sí que podríamos considerar músicos adicionales que sean externos. O bien que alguno de los guitarristas se ponga a tocar teclados en algunas partes.

¿Tienen fans en Chile?

M: ¡No lo sabemos, esperamos que sí!

H: Deseamos ir a Sudamérica en el futuro cercano.

M: Así es, después de Europa, nuestra primera prioridad queremos que sea Sudamérica. Sabemos que hay una saludable escena rockera allá.

Por más de 7 décadas la música rock ha estado presente en nuestro musical planeta. Su ciclo fue en aumento hasta hace unos 25 años y desde ahí su masividad ha comenzado a mermar. Sin embargo, las huestes rockeras aún existen y en gran número. Encarnadas en bandas como Jack Slamer, nuevas generaciones continúan flameando su bandera. Porque el rock, a diferencia de otros estilos musicales que hoy prácticamente están extintos, se transformó en una forma distinta de ver el mundo. Su esencia contracultural sigue más viva que nunca, rebelde frente a estilos musicales donde la estética, el hedonismo y la superficialidad predominan por sobre la música.

Y cuando vemos a jóvenes aún haciendo suyo su lenguaje como forma de expresión, pese a la brutal y desigual competencia frente al pop, la música urbana u otros estilos, entendemos que hay algo más que sólo guitarras, cabelleras largas y la señal de los dedos creada por Ronnie James Dio. Hay una magia que continúa encandilando a novatos y novatas que siguen llevando en sus gargantas y dedos ese trueno sonoro que sólo puede expresarse a través del viejo y querido rock and roll.

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