En el mundo hay muchos músicos, pero pocos tienen la capacidad de desarrollarse bien en variados estilos musicales. Y no es que sea una obligación hacerlo, está muy bien y es muy válido que usen una sola vía de expresión. Sin embargo, hay mentes inquietas que sienten una necesidad imperiosa de expandir sus universos creativos y se embarcan en distintos proyectos que les permiten mostrar distintas facetas. Y entre ese grupo, menos aún son los que logran hacer bien esa camaleónica tarea. Quienes lo consiguen, se acercan a esa categoría de genios a la que tantos anhelan llegar. Mariusz Duda cada día se acerca más a ella.

De regreso en Polonia luego de su glorioso paso por Latinoamérica, Mariusz Duda, líder y motor creativo de Riverside, se enfocó en el lanzamiento de su proyecto solista en formato físico. Un boxset de cuatros CDs titulado The Lockdown Trilogy, que compuso y fue lanzando durante la pandemia, mientras no era posible salir de casa y tocar frente a su público. Una tercera vía de expresión que se suma a Riverside y a Lunatic Soul, en la que se expresa a través de la música electrónica, que fue la que marcó sus inicios musicales a inicios de la década de los noventa.

Tuvimos la oportunidad de conversar con él para conocer desde dónde surgió esta tercera vía artística, sus inspiraciones y deseos. Además, pudimos conocerlo un poco más de cerca y encontrar en él a una persona de profundas ideas y gran sensibilidad, tremendamente inquieto en el arte y que necesita muchísimo de la música para completar su felicidad y equilibrio.

 ¿Qué te motivó a comenzar una carrera musical orientada a la música electrónica e instrumental?

Probablemente sólo quería subrayar el hecho de que Riverside no es mi primera experiencia musical. Tengo una historia que comenzó mucho antes. Cuando formamos Riverside, ya estábamos por los 25 años. Y yo comencé siendo un adolescente y esos inicios estuvieron muy conectados con la música electrónica. A esa edad ya hacía mis propias cintas y les creaba hasta el arte. Mientras algunos andaban paseando con sus novias, yo estaba sentado en mi casa haciendo música. Tuve una “cuarentena” voluntaria entre 1990 y 1992, encerrado creando. Luego, treinta años después, durante la cuarentena forzada por la pandemia, también me mantuve aislado haciendo música electrónica. Pensé que podía hacer un tributo a mis inicios. Y así creé un tercer mundo musical. Tengo a Riverside, que se conecta con el progresivo; tengo a Lunatic Soul, que se relaciona con el ambient y el folk. Pero no tenía una vía de expresión para mi lado electrónico. Crecí con Jean Michele Jarré, Vangelis, Tangerine Dream, mucho antes de comenzar a tocar progresivo.

¿Qué sentimientos buscaste expresar en esa música concebida en medio de la pandemia?

En estos tiempos inquietos e inciertos, creo que sentí la necesidad de volver a visitar momentos de mi vida en los que me sentía seguro y a salvo. Por eso quise regresar a esos momentos de quinceañero, en que grababa mis propios casetes en casa. También quería tomarme un descanso de Riverside y Lunatic Soul. Eso me ayudó mucho a sobrellevar la pandemia. De todas formas, el primer año fue uno de los mejores de mi vida porque finalmente pude parar, ya que antes siempre estaba en movimiento y no tenía tiempo para mí y mi familia. Y, así y todo, aún tuve el tiempo de hacer no sólo uno, sino cuatro álbumes.

¿Y por qué decidiste compilarlo todo en este Boxset?

Quería contar la historia. Me veo a mí mismo como un contador de historias. Y me gusta hacer que cada cosa que hago forme parte de algo más grande. Ya lo he hecho con mis otros proyectos, en que me gusta generar ciclos musicales que tengan conexión. Y con estos cuatro discos, distintos en tiempo y sonido, también puedo contar algo, relatar una historia. Vivimos en un tiempo en que la gente prefiere ver Netflix a ir al cine. Entonces, ver diez episodios de una serie, para muchos es mejor que ver solamente una película. Y creo que yo soy de ese tipo de personas y me gusta contar historias que tengan varios capítulos.

¿Tienes pensado hacer algunos shows en vivo con este proyecto solista?

Por ahora, no. Tal vez en el futuro, pero con Riverside se hace difícil definir tiempos para conciertos solistas. Así que por ahora tengo que enfocarme en ellos y ya veremos lo que pasa más adelante.

Con tres proyectos musicales ya, ¿hay algo más que tengas escondido bajo la manga? ¿Tendremos una cuarta manifestación artística de Mariusz Duda?

Por ahora, estoy feliz con esto. Quiero desarrollas lo mejor que pueda el tránsito por estas tres vías. Ya sabes lo que dice el dicho, “quien mucho abarca, poco aprieta”. Es suficiente ya con tres proyectos.

¿Qué aprendizaje te han dejado estos años tan locos que hemos vivido en el último tiempo?

Me di cuenta de que grabar discos es una terapia para mí. Cuando paso por algún problema, crear y grabar es la mejor cura para mis dolores. No voy al psiquiatra, me meto a grabar discos. No tomo antidepresivos, me meto a grabar discos. No tomo ninguna droga ni nada de ese estilo, ya que mi terapia está ahí en el estudio, creando nueva música. El proceso creativo es lo más importante para mí, incluso más que tocar en vivo. 

 ¿Estás trabajando ya en nuevo material de Riverside?

 Ya compusimos las canciones y esta semana entramos a grabar el nuevo disco de Riverside.

¿Cuándo reactivarás Lunatic Soul?

Luego de terminar este nuevo ciclo creativo con Riverside. Me gusta partir desde páginas en blanco y me doy cuenta de que ese me hace difícil hacer dos o tres cosas simultáneamente. Necesito empezar y terminar, para comenzar otra vez desde cero. Así que cuando terminemos con Riverside, probablemente en agosto, comenzaré a pensar en un nuevo disco de Lunatic Soul.

Piotr Grudziński partió muy temprano. ¿Cómo viviste el proceso de volver a levantarte de ese golpe y continuar con Riverside sin uno de sus miembros fundadores?

 Tuve que dejar de lado Lunatic Soul, lo que me ayudó mucho. Y me puse a componer y grabar Wasteland con Riverside, que tiene muchas referencias a Piotr. Y como te comenté antes, la mejor cura para mi es mantenerme creando cosas. En Riverside yo siempre he sido el compositor principal, así que perdí a Piotr esencialmente como un amigo, él era mi mejor amigo. Eso fue devastador. Pero no significó mucho cambio en la estructura creativa de Riverside, así que seguimos adelante. Afortunadamente, Maciej Meller se nos unió. Somos de la misma edad, también somos amigos, así que hemos podido continuar con todo. Ya han pasado seis años, el tiempo ya ha curado muchas heridas. Pero los primeros dos años fueron difíciles. De hecho, el show que dedicamos a Piotr en 2017, el primer concierto sin él fue probablemente la más dura e intensa experiencia que haya tenido en toda mi vida. Todos estaban llorando. Pero ya está, el tiempo pasó y debemos seguir avanzando.

Ya son 20 años de Riverside. ¿Qué sientes al respecto? ¿Imaginaste que llegarían hasta tan lejos?

Por supuesto que no. Cuando partes, no sabes lo que te depara el futuro. 20 años son mucho tiempo. No me esperaba durar tanto tiempo en este negocio, pero lo logré y estoy feliz por eso. Y ha pasado tan rápido todo, es terrible como vuela el tiempo. Y bueno, creo que tenemos aún unos 10 años más por delante, así que estas dos décadas son el fin de un capítulo más.

Entendemos que el concierto en Chile hace unas semanas, fue una de las audiencias más grandes que han tenido fuera de Polonia. ¿Cómo lo viviste?

Así fue, también fue la más grande de toda esta gira. Cuando regresamos de ella, me di cuenta de lo terrible que fue estar tanto tiempo en un solo lugar. Uno no dimensiona el daño que le puede hacer a tu mente el mantenerse en un mismo lugar. Esta gira fue una recuperación de muchas cosas. No fue fácil tampoco volver. El primer show en Atlanta fue extraño. Me tomó unos tres o cuatro conciertos aclimatarme y recordar como era todo durante una gira. Fue una buena experiencia el volver a estar juntos doce personas en un bus. Me di cuenta de que necesitaba eso. Y de que no solo grabar discos me ayuda a sobrevivir en estos tiempos difíciles que estamos viviendo, sino también el tocar en vivo. Especialmente cuando te tocan conciertos como los de Chile, en el que todos debían estar sentados y usando mascarillas, pero de todas formas estaban cantando todas las canciones. Sentimos el amor en el aire, realmente lo disfruté.

Tu país limita con Ucrania. ¿Cómo te ha afectado este conflicto con Rusia?

Cuando comenzó estábamos aterrorizados ya que no sabíamos cuán lejos iba a escalar. Ahora, las cosas se están calmando, ya que la guerra está lejos, en la frontera del oeste. Pero de todas formas hay incertidumbre en la medida de que este “tipo” (Putin) puede hacer cualquier locura. Peor bueno, los polacos estamos ayudando a muchos ucranianos, más de tres millones están refugiados aquí y los hemos puesto bajo nuestros techos sin quejarnos. Era obvio que debíamos hacerlo.

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