Depeche Mode en el Estadio Nacional: El mundo es una pista de baile
21 de marzo 2018.

Por Francisca Neira.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

Hay conciertos que elevan las expectativas a tal nivel que un año antes de su realización ya tienen fanáticos con entrada en mano, contando los días para ubicarse en el mejor puesto y disfrutar en vivo de las canciones que durante toda una vida han escuchado a través de los, ahora casi obsoletos, CDs o por los mucho más recientes portales de música vía streaming. O en cassette, porque la audiencia que acompañó a Depeche Mode ayer, en su tercera presentación en Chile, era más bien treintañera, adulta y claramente, fan de los ingleses.

A eso de las 19.30 horas el frío se dejaba sentir en el Estadio Nacional, propiciando toda clase de “pintas” que parecían sacadas de la escena post punk londinense: mucho negro, chaquetas cruzadas de cuero, botas militares, ojos delineados. En ese contexto, a las 20.00 horas en punto subió al escenario Matías Aguayo & The Desdémonas, trío encargado de telonear al plato principal y que puso en escena el trabajo de su disco Sofarnopolis, un sonido electro rock oscuro, envolvente, con reminiscencias de la electrónica ochentera y con influencias de los sonidos que muchas veces hemos podido escuchar en bandas y DJs alemanes. Aguayo y los suyos, nos recordaron de alguna forma a los beats de Pánico en “Vocal Arranger”, de Joy División en “Nervous” y de los mismos Depeche Mode en “Boogie Drums”.

La presentación del trío nacional duró lo mismo que el caer de la noche y predispuso a las casi 50 mil personas apostadas en el recinto ñuñoíno a disfrutar de una noche bailable e intensa. Puntualmente y tras la reproducción de la muy ad-hoc a la naturaleza de la gira, “Revolution” de The Beatles, aparece en escena, recortando un fondo multicolor, la silueta de Dave Gahan enfundado en su clásica tenida de concierto: pantalón recto y chaqueta de traje. “Going Backwards”, de su último disco de estudio, Spirit (2017), abrió los fuegos de un show que contemplaría 20 canciones y que se extendió por un poco más de dos horas.

Durante las primeras cuatro canciones, entre las que sonaron las enigmáticas “It’s No Good” y “Barrel of a Gun”, cerca del escenario la euforia se vivía sin contemplaciones. La gente celebraba bailando y cantando a viva voz cada uno de los temas y vitoreando cada vez que Dave Gahan giraba desenfrenado con los brazos abiertos o cuando caminaba por la pasarela que se adentraba en el terreno destinado a la cancha vip. Martin Gore, emblemático compositor, guitarrista y tecladista de la banda también llamaba la atención con su guitarra plateada en forma de estrella e imponiéndose en el tablado solo por ser él mismo. Andy Fletcher, por su parte, mantuvo un perfil más bajo encumbrado en una tarima por sobre los demás, formando parte indispensable del sonido que el trío, esta vez en un formato de quinteto con dos músicos de sesión, nos ofrecieron en este Global Spirit Tour.

Cuando sonó “Useless” las gráficas de las tres pantallas gigantes cambiaron por un video en blanco y negro de estética más bien noventera que mostraba algo como las afueras de un pueblo abandonado y cercado, en donde dos personajes sacados de una especie de feria freak mostraban en carteles palabras y frases presentes en la canción y en otras de la banda como “words are very unnecessary” que compone la pegajosa lírica de “Enjoy the Silence”, tema que también sonó durante la noche y que generó una estruendosa ovación seguida de un frenético momento de baile masivo.

Como era de esperar, la performance de Gahan rebosaba actitud y provocación. Consciente, al parecer, de la ubicación de las cámaras que grababan sus pasos sobre el escenario, posaba incluso cuando se secaba el sudor provocado por los giros interminables y el baile que prácticamente no paró durante su presencia en las tablas. Como anécdota, en algún momento de “The World in my Eyes” tomó con sus manos sus genitales que, en ese momento, aparecían en primer plano en las pantallas, tal como más adelante sucedería con su trasero, ambas veces provocando gritos en el público y muecas en su rostro.

Dos de los momentos más emotivos de la noche se vivieron cuando Martin Gore, animado por el público apostado junto a la reja que, al parecer, conocía el setlist preparado (no difiere de lo presentado en otros lugares durante la gira), tomó la posta del protagonismo e interpretó una versión acústica de “Insight” seguida por la lindísima y emotiva “Home”, para volver más tarde, ya en el encore, a deleitarnos nuevamente en formato íntimo, solo con guitarra y piano, con una soberbia “Strangelove” que fue coreada a más no poder por todos los asistentes.

La última canción de esta primera parte fue “Never Let Me Down Again” que dejó la intensidad musical casi al límite, cerrando apoteósicamente un setlist bien armado que recorrió gran parte de la carrera de los ingleses. Desde la pasarela, Gahan con una especie de bazuca repartía poleras entre el público y las luces titilaban extasiadas ante este final.

En el regreso, como era de esperarse, solo sonaron más éxitos: la ya mencionada “Strangelove”, “Walking in My Shoes”, la clásiquísima “A Question of Time” y, cómo no, “Personal Jesus” en una versión extendida que alargó la despedida hasta más no poder, aún así dejando a todos con gusto a poco.

Y no es de extrañar, en casi treinta años de carrera Depeche Mode ha cultivado un sinnúmero de éxitos y ha reclutado a una infinidad de fans alrededor del mundo, quienes cada vez los esperamos con más ansias, con más ganas de seguirlos escuchando, y con más ganas de que el concierto durara siempre el doble o el triple. De todas formas, el trío inglés nunca defrauda. Cumple y supera todas las expectativas y deja feliz a su público, uno fiel que disfrutó y bailó como si el mundo fuera una gran pista de baile, cada segundo y cada canción de esta, su tercera (y esperamos no última) presentación en Chile.

Setlist:
Going Backwards
It’s No Good
Barrel of a Gun
A Pain That I’m Used To
Useless
Precious
Wolrd in My Eyes
Cover Me
Insight
Home
In Your Room
Where’s the Revolution
Everything Counts
Stripped
Enjoy the Silence
Never Let Me Down Again

Encore:
Strangelove
Walking in My Shoes
A Question of Time
Personal Jesus

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