Devendra Banhart en el Teatro la Cúpula: Intimidad, sensualidad y fiesta
3 de septiembre 2017.

Por Teany Cortés.
Fotografías por Álvaro Gauna.

Decir que Devendra Banhart ha crecido con su música no es una mala analogía. Si bien, desde muy joven lleva produciendo música de una manera casi obsesiva y cosechando éxitos de la crítica a pesar de, o gracias a, su estilo a veces extraño e insistente, con los años su música se ha vuelto mucho más accesible. Efectivamente, si pensamos en su disco The Charles C. Leary (2002) y en sus sonidos que llevan el folk a un extremo algo terrorífico, podemos decir con toda certeza que, en los últimos tres álbumes, Devendra ha dejado atrás la rebeldía perturbadora de la adolescencia y ha decidido entregarnos música que se puede disfrutar fácilmente, con los ojos cerrados.

Así, la corriente del tiempo ha llevado al joven intérprete de “Michigan State” (The Charles C. Leary, 2002) a experimentar con sus propias raíces latinas en “Quédate luna” y “Santa María da Feira” (Cripple crowd, 2005), y luego con acordes rápidos y bailables en Carmensita (Smokey Rolls Down Thunder Canyon, 2007). Ayer, en el Teatro la Cúpula, nos mostró la madurez del estilo que lo acompaña hace algún tiempo: Ape in pink marble (2016) el disco que trae en esta gira promocional, y que recupera la sensualidad y la suave alegría de los dos discos anteriores.

Ahora bien, si el objetivo primero de este concierto estaba relacionado con la gira de su nuevo disco, no fue este álbum el protagonista absoluto de la escena. Si lo fue en un principio, el concierto empezó de manera sobria y sin más presentación que los acordes de uno de los singles del disco «Saturday Night», a los que se sumaron «Für Hildegard von Bingen» y “Good Time Charlie”. Los saludos vinieron después, el interpreté declaró no gustarle nada el espacio que quedaba entre el lugar ocupado por la banda y el inicio real del escenario, pues lo alejaba del público. “Estaremos juntos de una manera más metafísica”, concluyó en su español perfecto. A pesar de lo que pudiera pensarse, ya que, además de músico Banhart es artista visual, la propuesta de escenario era simple rayando en la pobreza, y el énfasis estaba dado por las luces, que acompañaron, en una primera parte, cada canción con un color bien definido.

Desde ese momento, se hizo patente su voluntad de estar en conexión con el público. Sobre todo porque, después de subir el tono del concierto con “Theme for a taiwanese woman in lime Green” y “Baby”, “Mi negrita” y “Daniel”, la banda salió de escena dejándolo a solas con la audiencia. Fue un instante íntimo y silencioso. Si bien, Banhart estaba solo con su guitarra eléctrica, el público se mantuvo expectante y respetuoso. Tocó “Quédate luna” de una manera sencilla y especial. Esto abrió el momento de la interacción: el músico preguntó a la multitud que quería escuchar, tocó algunos fragmentos de canciones, y terminó eligiendo “Brindo”. Con este tema dio cuenta de un virtuosismo vocal que se perdía de alguna manera entre el sonido de los otros instrumentos. La fase de compenetración con el público se cerró de una manera conmovedora: Devendra Banhart llamó a un chico cualquiera del público “que haya compuesto una canción y nunca haya tocado para más gente” y le dejó, con confianza absoluta, su propia guitarra y el escenario.

La banda volvió con toda la fuerza para terminar el concierto con temas de mucha influencia indie electrónica como “Golden Girls”, «Never Seen Such Good Things” y “Fancy Man”. La ligazón entre canciones era casi inmediata, lo que generaba una sensación de rapidez que apoyaba, en alguna medida, la fuerza de la última parte del concierto. La banda se lucía con tres guitarras, batería, bajo, teclado y sintetizadores sin producir una sobrecarga de sonidos electrónicos, aunque los arreglos de voz y sobre todo las letras, se perdían entre los instrumentos. A pesar de esto, Banhart demostraba que su versatilidad había funcionado con él solo en el escenario y también con su banda. Había logrado generar un ambiente de cierto misticismo, quieto frente al micrófono, y lograba un ambiente mucho más festivo con sus extraños bailes y gritos.

El concierto terminó con la consabida salida de los interpretes y su vuelta al escenario. A pesar de que el vocalista repitió el ejercicio de preguntarle al público qué canción querían escuchar, esta vez fue un ejercicio ilusorio porque el final venía preparado: una versión semi traducida de “Sound and Visión” de David Bowie, “nuestro hombre de las estrellas” en palabras de Banhart, y una mala interpretación de uno de los temas más pedidos por el público, «Carmensita». A pesar de la rapidez con la que liquidó una de sus más populares canciones, el espectáculo terminó con bombos, platillos y luces. Muchas, muchas luces, todas de colores.

Setlist
Saturday Night
Für Hildegard Von Bingen
Good Time Charlie
Theme For A Taiwanese Woman In Lime Green
Jon Lens A Hand
Baby
Mi Negrita
Daniel
Quedate Luna
Bad Girl
Brindo
Golden Girls
Never Seen Such Good Things
Shabop Shalom
Long Haired Child
Fancy Man
Foolin’
Celebration
Sound And Vision (original de David Bowie)
Carmensita

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