Elena Roger y Escalandrum presentaron «3001 Proyecto Piazzolla” en el Teatro Nescafé: La vie en Violet
30 de julio 2017.

Por Nicolás Morán.
Fotografías por Victor Santibañez.

Es increíble como muchas veces vemos un espectáculo que quizás no estaba dentro de nuestras preferencias, pero logra sorprendernos y emocionarnos hasta tocar la fibra más sensible de nuestro interior.

Eso es precisamente lo que ocurrió anoche en el Teatro Nescafé de las Artes, que, ubicado a pasos del Metro Manuel Montt, fue el hogar pasajero de la cantante y actriz argentina, Elena Roger, quién, en conjunto a Escalandrum, banda de Jazz bonaerense, hicieron de la noche de domingo, algo incomparable.

Desde el inicio, la gente esperaba ansiosa a la banda, ya que luego de 18 años tocando, es inevitable que la gente tenga altas expectativas de tu grupo, y más si eres Daniel Piazzolla, nieto de Ástor Piazzolla.

El sexteto trasandino se subió, se colocó bajo los reflectores y comenzó con una tonada suave y melódica. Demás está decir que son unos monstruos en los instrumentos. Desde el contrabajo, pasando por los bronces, la batería y el piano de cola, que en conjunto, dan esa magia de banda de jazz underground, esa magia y gusto a café parisino.

Los aplausos eran ensordecedores para el grupo, pero no alcanzan las palabras para describir la fuerza que se sintió sobre el escenario al entrar Elena. Lo podemos decir así, su voz es realmente impresionante, porque además de contar con un carisma y cercanía al público que hizo que quedaramos prendidos de su espectáculo, cuenta con una carrera extensa y exitosa, que dan pie a que nos fascinemos con su show.

El motivo de este concierto era para presentarnos este disco llamado “3001: Proyecto Piazzolla”, en el cual, mezclando milonga, tango y jazz, nos dan una nueva mirada, quizás más fresca, del gran compositor argentino.

Canciones como «Balada para un loco», «Oblivion», «Vuelvo al sur», «Los pájaros perdidos», y una de las favoritas del público “La Milonga de la Anunciación” (con el trabajo conjunto de Piazzolla y del gran Horacio Ferrer) fueron parte del repertorio, pero que en esta ocasión venía con un regalo para la edición en nuestro país.

Luego de darnos una pequeña intro, la cantante nos prepara para cantar un homenaje a Violeta Parra, la canción “Violetas Populares”. Astor escribe este tema en 1974, ya que admiraba bastante a la cantautora nacional. Graba la canción con Amelita Baltar y se transforma en una de las canciones más queridas para recordar a la insigne miembro de la familia Parra.

En cerca de una hora y cuarenta minutos, pudimos degustar de música que te transporta a lugares maravillosos, y en cierto modo, trae un trocito de bohemia porteña a esta ciudad, cosa que para los que disfrutan de la fusión de estilos musicales, es un regalo caído del cielo.

Nada más que decir, solo agregar que esperamos su regreso y la oportunidad de volver a presenciar un espectáculo de semejante calidad.

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