Ernesto Holman Etnojazz Trio en Tocatas Mil: Música desde el corazón de la tierra
Centro Cultural GAM, 20 de enero 2017.

Por Juan Pablo Droguett.
Fotografías por Gabriel Padilla.

Ciertamente ayer no fue el día más lindo en Santiago, a medida que pasaban las horas se hacía más evidente una densa nube de humo cubriendo la ciudad, mientras los termómetros se alzaban hasta alcanzar cifras históricas, se cumulaban las horas en el reloj esperando por la presentación de uno de los bajistas más reconocidos de nuestro país, Ernesto Holman Etnojazz Trio en la sala A1 del Centro Gabriela Mistral (GAM), sala que ha recibido gran parte del ciclo de conciertos Santiago a mil.

Para comenzar siento que debo confesar mi adición por las frecuencias graves que forman parte de la música, es por esto que disfruto el golpe de un bombo, un solo de trombón o el increíble trabajo que realiza el bajo eléctrico en cualquier composición de música popular. Pese a esto, sé que muchas veces nuestros amigos bajistas se ven contestando preguntas como el por qué tocan una guitarra con solo cuatro cuerdas, solo evidenciando la misión incógnita que realiza este instrumento. Precisamente de esto se hace cargo impecablemente el maestro Ernesto Holman, quien lleva la interpretación del bajo eléctrico fuera de los estándares tradicionales. El rango extendido y la ausencia de trastes son las características más evidentes en el instrumento del bajista viñamarino, quien sin duda, pertenece al “salón de la fama” de bajistas chilenos tomando por derecho propio la vanguardia en los lugares en los que coincide el jazz y la expresión tierra a través del bajo eléctrico.

Mientras pasaban los minutos y se formaba un vendaval de sonidos emitidos solo por el trío de instrumentistas que en ciertos momentos mostraban su faceta más rockera, acompañada a cada instante, por algún elemento que nos recordaba por qué se denomina Etnojazz. Como bien lo explicó Ernesto Holman durante el concierto, cuando pensamos en la propuesta musical que significa Etnojazz, pensamos también en la continuidad de la obra de Violeta Parra, ambos intentando construir un puente entre lo ancestral y la modernidad occidental. Cada uno enfrentando el desafío con las herramientas que parecerían ser su segunda voz, tanto el inconfundible sonido de la guitarra que acompañaba el canto de Violeta, como la monstruosa capacidad instrumental que posee este talentoso bajista.

Si bien el protagonismo de la noche se lo lleva el maestro de ceremonia, la otra parte del trío nacional aporta una solidez que impresiona. Entendemos que dentro del lenguaje que manejan los músicos de Jazz, sin duda alguna la improvisación es el elemento más destacado, en ciertos momentos se hace evidente que los músicos están intentando generar un diálogo sobre el escenario, un trabajo sin dudas difícil de hacer, pero lo que logra Gustavo Cerqueiras (teclado) y Josué Villalobos (Batería) sosteniendo la base por sobre la cual flota el sonido a estas alturas inolvidable del ex bajista de congreso. Lo que solo da cuenta de un trabajo sólido e interminables horas de ensayo que permite a los músicos entregar el máximo de sus capacidades y así culminar en un aplauso fulminante y ensordecedor del público que reconoce y agradece una intervención tan singular como lo es Ernesto Holman Etnojazz Trio.

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