Por Jorge Tello.

La vigilia constante que nos tiene por estos días el festival In-edit, de poder asistir al sin número de nombres que el cartel trae en esta edición, nos permitió ayer acudir y apreciar un Cine Arte Alameda prácticamente colmado, en una de las presentaciones que acaparan más atención. Supersonic es el nombre del documental que pretende mostrar la cotidianidad, evolución y crear en el espectador la comprensión de por qué una de las bandas más importantes o tal vez la más importante después de The Beatles en Inglaterra tuvo esa vertiginosa carrera, dónde quizás consiguieron todo lo que cualquier agrupación anhela y de cómo el sueño de un par de adolescentes mal criados estaba destinado a realizarse pero que no pudo en el tiempo sobrellevar el desgaste natural de lo que significa nacer en el mismo hogar, con las mismas carencias, estando un año costeándose un viaje para poder tocar fuera de su ciudad natal y un año después llenar estadios, siendo calificados como la mejor banda del “puto planeta” en ese momento.

Un sin fin de detalles, como el conocer el origen del nombre hasta el por qué se originaron los roses que terminaron separándolos, con peleas que trascendían los conflictos normales, donde tal vez, la genialidad y el ego fue y será la piedra de tope de su relación hasta el fin de los días.

Una banda sonora de sus propias canciones, que acompaña en casi la totalidad de las dos horas de duración, donde los últimos sesenta minutos son prácticamente un suspiro, con sus temas subtitulados que demuestran la genialidad de Noel, y también de los momentos que lograron inspirarlos para crear otras nuevas que, quedaron en la historia de la música.

Un éxito que sobrepasó todas sus expectativas, donde ellos sentían que el destino los haría ser reconocidos, siendo la confianza en lo que realizaban, la mayor virtud para alcanzar todo.

Un viaje que nos transporta más de veinte años atrás, cuando el internet era aún imaginación de unos pocos y sólo la realidad tangible, rebelde, drogada y por sobre todo el amor por la música era lo único que importaba para ellos.

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