Por Sebastián Allende.

Si pudiéramos nombrar a una banda que verdaderamente cambió las reglas de lo establecido en la música durante los años 90, esa sería Faith No More (FNM). Los genios de la música alternativa y, sobre todo, artistas de culto para muchos en el mundo, regalones por excelencia de nuestro país, el 8 de junio de 1992 publicarían una verdadera obra maestra.

La cuarta placa de estos músicos, oriundos de San Francisco, sería un verdadero cóctel de estilos. Funk, Punk, Metal, Pop, Hardcore, Noise, entre otros, son algunos de los sonidos que nos presentan en Angel Dust.

El comienzo es estruendoso con “Land of Sunshine”, tema que nos introduce al esquizofrénico mundo del Sr. Patton. Bajo una marcada base rítmica, comandaba por Billy Gould en el bajo y Mike Bordin en la batería, este tema nos presenta un cambio rotundo a lo que fue lo presentado por FNM en su disco antecesor, The Real Thing. Mike explorando con su voz distintos matices y melodías, demostrando una madures e interpretación sublime.

El siguiente gatillazo que nos entregan es “Caffeine”, tema sacado de la veta más dura de la banda, donde las atmósferas creadas por los teclados de Roddy Bottum y la guitarra de Jim Martín, nos llevan por un viaje hacia un tema que es un 1000% del ADN de FNM.

El tercer track, sería nada más y nada menos que el primer single escogido para la difusión del álbum, “Midlife Crisis”. Otra demostración de la facilidad de la banda para crear buenas canciones con estribillos pegajosos. Esta es una de las canciones más populares del disco.

“RV” nos sumerge en un tema elegantemente Pop, de ese que sólo lo consiguen los secuaces de Patton. Destaca en forma sublime la interpretación del piano de Roddy, quien consigue el apoyo perfecto para el compás que se crea en el parafraseo vocal de Mike, logrando una entretenida canción que, difícilmente, pasa desapercibida en la discografía de la banda.

“Smaller and Smaller” sigue la senda establecida por “Caffeine”, presentando sonidos más pesados junto a una voz bien gutural.

La sexta canción del disco es “Everything’s Ruined”, simplemente una de las mejores canciones del catálogo de FNM, que perfectamente puede ser la respuesta para quien nos pregunte cuál es el sonido o cómo describirías en una toma a la banda.

Angel Dust es un disco que no da tregua. Si hay un tema que manifiesta la versión más enfermiza y agresiva de la banda, sin lugar a dudas que esa denominación se la llevaría “Mal Practice”.

“Kindergarten” y “Be Aggresive” son dos canciones en que la banda retoma la senda de la melodía con canciones que son pegajosas, donde se vuelve a resaltar, quizás, una de las grandes cualidades que tiene la banda, su base rítmica.

“A Small Victory” es simplemente uno de los mejores temas del disco. Con una brillante interpretación de Patton, llenando y demostrando todos los matices de su voz en una sola canción. Hay Funk, Pop, Hip Hop y mucho rock en una sola canción.

La enorme “Crack Hitler” es una sacudida de Funk a lo FNM. Posee una línea de bajo que domina todo el tema, secundada por la guitarra de Martín y las teclas de Roddy Buttom son el colchón necesario para que Patton vuelva a hacer de las suyas con su voz, demostrando una vez más porque es uno de los mejores vocalistas de su generación.

Ya finalizando este gran disco, Faith No More nos entrega una de sus mejores (y a la vez más complejas) composiciones de su catálogo. “Jizzlober” es un tema inclasificable, bien cargado a una veta metalera con una atmósfera oscura y majestuosa. Esta canción debe ser una especie de despedida para Jim Martin y se nota. Las guitarras y los teclados dominan toda la canción y te llevan por un ritmo que hipnotiza y tiene su peak con el gran final de Button.

La instrumental “Midnight Cowboy” es un tema que se agradece. Nos lleva a la calma y a un viaje por la majestuosidad de los sonidos de la banda, para así poder finalizar en gran manera este viaje sonoro en la compañía del bonus track de “Easy”, original de The Commodores, mantiene la esencia de su interpretación dándole un toque que se nota y refresca un clásico que como sólo los grandes pueden hacerlo.

Hablar del Angel Dust, es hablar de palabras mayores. Catorce canciones que van desde la noche al día, en una producción llena de capaz y de sensaciones, donde se puede sentir la luz y la oscuridad. Este es un disco brillante, donde se puede apreciar la influencia que ejercía cada uno de los integrantes que formaban Faith No More durante esos años.

Mike Patton en su esplendor como compositor y vocalista de la banda. Una base rítmica compenetrada y con un Groove que difícilmente exista en otra, un tecladista que entregaba elegancia a cada una de sus composiciones y una guitarra que sirve de apoyo y toma protagonismo cuando le corresponde. Un potente disco que definió a una gran banda.

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