Por Jorge Fernández.

Gretna Van Fleet es una anciana de 88 años que vive en Frankenmuth, pequeña localidad perteneciente al estado de Michigan, Estados Unidos. La particularidad de su vida es que se hizo famosa de la noche a la mañana. En la calle la saludan a diario y le piden fotos y autógrafos.

La octogenaria no es una artista de renombre ni tampoco ha hecho un acto heroico que la haya elevado a tal podio, sino que el asunto es más simple de lo que se cree.

Junto a su casa, vivían tres hermanos con un talento musical heredado de su padre, quien los instaba a escuchar el mejor rock clásico de todos los tiempos. Así fue como los jóvenes Josh, Jake y Sam Kiszka decidieron formar una banda a la que se les sumó en batería Danny Wagner (Kyle Hauck tuvo un breve paso en ese puesto antes de la llegada definitiva de Danny) y decidieron darle vida al conjunto con el nombre de su vecina. Sólo hicieron una leve modificación, quedando como los conocen ahora en todo el mundo: Greta Van Fleet.

El cuartero norteamericano llega a Chile por partida doble, pues no solo subirán al escenario en Lollapalooza 2019 sino que también realizarán un sideshow en el Teatro Caupolicán días antes de su presentación estelar. Para hablar de su ascenso explosivo al estrellato es necesario remontarse de hecho al primer single “Highway Tune”, canción con la cual llegaron rápidamente a los primeros lugares de los rankings.

Greta Van Fleet es aún una banda novel, su carrera se cocina a fuego lento y los críticos tienen ideas dicotómicas de ellos, lo que ha aumentado de sobremanera el morbo por escucharlos. Esto, porque en reiteradas ocasiones se les ha tildado de imitadores de los sonidos de Led Zeppelin. La idea tiene su arista principal en la coincidencia notoria entre las voces de un joven Josh Kiszka con la del legendario Robert Plant.

El parecido es evidente, es verdad. De hecho, los jóvenes de Michigan han reconocido a la mítica banda inglesa como una de sus principales influencias y el mismísimo Robert Plant, con un poco de ironía de por medio, ha hablado de ellos como Led Zeppelin I.

Lo cierto es que no hay nada malo en ello. Es una buena sorpresa darle vida al rock por medio del sonido clásico. En tiempos donde el sello ha sido esconder la mano y tirar la piedra, Greta Van Fleet decidió mostrar los dientes y hacer carrera. Ello no sólo queda demostrado con sus primeros éxitos sino también se refleja en Anthem of the Peaceful Army (2018), su reciente y primer disco donde se han sumado singles potentes como “You´re the One” y “When the Curtain Falls”.

Es seguro que su éxito seguirá creciendo pues han prometido material nuevo para este año, las entradas para su sideshow se agotaron rápidamente y acaban de ganar un premio Grammy como Mejor álbum de Rock.

Si suenan como sonaron otros alguna vez y se les critica por ello se pierde el oído ante la desidia odiosa de quien escucha música para reclamar. La acidez de los comentarios de unos pocos se queda sorda cuando se les da máximo volumen a las canciones de esta tremenda banda y su copia feliz de los Led.

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