Por Jean Broussaingaray.

Hater es un drama polaco con tintes de thriller estrenado este año por Netflix. Narra la historia de Tomek, un estudiante de origen humilde que estudia en Varsovia gracias al apoyo de una familia de buena situación ligada a la política quienes financian su estadía en la universidad. Dentro de esta familia se encuentra Gabi, interés romántico de Tomek y que, a pesar de recibir notorias señales sobre sus intenciones, parece no tomarlas en cuenta. Es expulsado de la universidad donde estudiaba Derecho y la familia de sus “tíos” descubrirá pronto que nuestro protagonista es en realidad un auténtico manipulador, un trepador y un mentiroso en serie que hará todo lo que esté a su alcance para alcanzar la aprobación de ellos y sobretodo de su hija Gabi. Esto lo hará recalar en un nuevo trabajo donde se mezclan las fake news, las Redes Sociales y la política más sucia y que hará que sus intenciones y obsesiones tomen un rumbo verdaderamente peligroso.

Esta película ganó el premio a la mejor película internacional en el último festival de Tribeca y llegó hace algunos días al top 10 de las películas más vistas en Netflix, todo un logro para una cinta de Polonia.

¿Por qué Hater funciona tan bien? Su director Jan Komasa (director de Corpus Christi cinta nominada al Oscar este 2020 a mejor película extranjera) logra darle un ritmo trepidante a este drama de 135 minutos. Se encarga de dejarnos inmersos en la trama y con ganas de saber qué ocurrirá luego de cada escena, ese ritmo interno donde luego de cada secuencia nos deja una intriga muy parecido al esquema de una serie capítulo tras capítulo.

La maquiavélica frialdad de nuestro “héroe” también es interesante, la evolución desde lo emocional hasta lo físico es notoria (el empalidecimiento progresivo de Tomek es notable).

Nos invita a entrar en esta mente que nunca se detiene, con un tortuoso mundo interno, de una fragilidad emocional abismante y un claro desequilibrio mental que, a medida que pasa el relato y se degrada moralmente, pareciera vampirizarse. Una mezcla extraña entre Travis Bickle (Taxi Driver) y nuestro conocido amigo de Transilvania.

Otro tema importante que toca esta película es el poder de las Redes Sociales en estos tiempos. En la cinta hay dos bandos: una derecha dura y una izquierda progresista que se pelean el poder de la ciudad dando paso a una campaña de desprestigio basada en chantajes, fake news e infiltraciones en el bando contrario con la misión de demoler al adversario por dentro. Lo que nos trae a una realidad no muy lejana y nos recuerda, por ejemplo, el polémico caso de Cambridge Analytica. Mostrando así el lado oscuro de la política cuando la ambición de poder y la tecnología se juntan y esta oscura cara se hace cada vez menos invisible.

En Hater queda claro que existen facciones radicales capaces de crear monstruos solitarios, personajes que con las Redes Sociales y el cinismo amenazante de estas pueden provocar efectos devastadores a partir de falsas supuestas verdades. Obsesiones personales mezcladas con una ambición de figurar y ser aceptado, dejando toda ética de lado, puede llevar a este mundo a lugares terribles donde no queremos estar.

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