Inti + Quila en el Teatro Caupolicán: Un encuentro con nuestra historia
25 de mayo 2017.

Por Gabriela León.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

El día jueves 25 de mayo tuve el honor de ver a dos grandes bandas chilenas que han sido parte importante de la historia musical de nuestro país, Inti-llimani Histórico y Quilapayún. Ambos conjuntos más allá de ser parte del colectivo musical chileno, son protagonistas de nuestra historia como país, de nuestra identidad y de nuestra cultura. Han sido la voz de muchas personas, parte esencial de generaciones marcadas por fuertes historias y sentimientos. Es por esto que comienzo mi reseña manifestando el respeto y orgullo que tengo por ambas bandas, por el sello y sentido musical que le han dado a nuestro país, a mi familia y a mí.

Luego de haber repletado dos veces el Teatro Municipal (en un mismo día), Inti-llimani Histórico y Quilapayún, en torno a la celebración de los 50 años de carrera de Inti-llimani y los 100 años de Violeta Parra, decidieron agendar un tercer show en Santiago, mucho más popular y masivo, para todos aquellos que nos quedamos afuera el 19 de mayo. El lugar escogido, el histórico, Teatro Caupolicán, sería el escenario para escuchar la interpretación de dos grandes obras del destacado compositor musical, Luis Advis, Cantata Santa María de Iquique (1970) y el Canto para una semilla (1972), esta última basada en las décimas autobiográficas de Violeta Parra.

Siendo las 20:45 entran a escena Quilapayún e Inti-Ilimani Histórico para representarnos la cantata más importante de nuestro país, esa que nos cuenta del exterminio de 3600 obreros bajo las órdenes del general Roberto Silva Renard en la Escuela Santa María de la ciudad de Iquique el 21 de diciembre de 1907.

Es difícil no emocionarse con la representación de este fragmento de la historia de nuestro país. Y si el relato es fuerte, la interpretación que ayer tuvimos el privilegio de presenciar, es emocionante.

El público escuchándolos con un silencio solemne, un silencio tal que nos transporta y nos permite, por un momento, revivir cómo vivían los obreros del salitre junto a sus familias, como eran las condiciones laborales inhumanas a las que estaban destinados a lidiar, como deciden luchar y comenzar una huelga en contra de lo que ellos consideraban que era una forma inmoral de vivir y finalmente, cómo ellos y sus familias fueron asesinados, de forma absurda y cruel, por militares que tenían órdenes de reprimir las protestas.

Creo que he visto un par de veces la Cantata Santa María en videos, he tenido la delicadeza, también, de escucharla en formato rock, pero jamás había tenido el privilegio de poder escucharla en vivo e interpretada por quiénes le dieron vida. Sin duda, la Cantata Santa María es una obra esencial en la historia de la música chilena, y la gente de Quilapayún, en conjunto con Inti-llimani, ayer entregaron un show del nivel que merece.

Ya siendo las 21:20 hrs. se cierra la primera etapa de este show, para poder comenzar, luego de un breve intermedio, con la segunda patita. Canto para una semilla, corresponde a la obra realizada por Luis Advis, quien a partir de las décimas de Violeta Parra logra crear un trabajo el cual fue interpretado en el año 1972, por la hija de Violeta, Isabel Parra, junto a Carmen Bunster e Inti-llimani en un disco que recibió el mismo nombre.

En esta ocasión, la voz femenina encargada de relatar la obra estuvo en mano de la actriz chilena Loreto Aravena, mientras que en el canto lo acompaño la cantante Claudia Acuña.

A diferencia de la Cantata Santa María, Canto para una semilla no había tenido el agrado de poder escucharla, no conocía mucho su historia, por lo que todo lo que ocurrió durante esta etapa del show fue para mi una sorpresa. La forma en que los relatos de Violeta Parra se van mezclando con la interpretación musical es conmovedora. El público tiene la oportunidad de conocer la vida apasionante de Violeta en manos de estas dos grandes agrupaciones, que ayer dejaron sus conjuntos de lado y formaron uno solo que logró cautivar al Caupolicán desde palco a galería.

Luego de ambas cantantas, el show comenzó a finalizar con temas clásicos. Inti-llimani y Quilapayún nos deleitaron con canciones como «Sambalando», «El Mercado Testaccio», «Que lindas son las obreras”, y por último, y con el puño en el aire: “El pueblo unido jamás será vencido”, himno de lucha que ayer se gritó fuerte en el Caupolicán, y que nos recordó por qué seguimos luchando.

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