Por Guillermo Ziem.
Fotografías DG Medios.

Una cálida tarde hacia el fin del verano fue la fecha escogida para el reencuentro de los británicos con el público fiel de Chile.

Iron Maiden se presentó la noche del Viernes 11 de Marzo en el marco de The Book of Souls World Tour, siendo teloneados por The Raven Age, banda británica en la que también participa como guitarrista el hijo de Steve Harris, George, en la guitarra junto a Dan Wright en la segunda guitarra, el bajista Matt Cox, el baterista Jai Pattel y el vocalista Michael Borrough. Con un estilo muy particular que nos permite recordar un poco a Gojira o Mastodon, sin perder el calibre de la música británica y las herencias del New Wave of British Heavy Metal.

Luego del debut de The Raven Age se desato el Mosh Pit a la orden de Joe Belladonna y sus maniáticos de Anthrax. Si bien la banda es reconocida como parte de The Big Four (junto a Metallica, Megadeth y Slayer) Anthrax no se queda corto solo por telonear, tienen cuerda y locura para mucho rato más, Charlie Benante en la batería, Scott Ian en la guitarra liderando en conjunto con Jonathan Donais y Frank Bello en el bajo dan la alineación actual de la banda de Trash que ya con 35 años de carrera en el cuerpo demuestran que ni el pelo, ni la ropa, ni las canas y arrugas los hacen perder energía, esa energía tan propia del trash. Los NewYorkinos aprovecharon el marco del The Book of Souls World Tour para promocionar su último álbum For All Kings, mostrando un par de temas en el show de casi una hora en el coliseo nacional.

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Sin embargo, una dama no puede hacer esperar a sus fanáticos. La cita con la doncella tenia hora 21:20 hrs, fue en Ñuñoa, en nuestro coliseo Nacional que ha visto tantas alegrías y por qué no decirlo también, tragedias entre chilenos. Existe una promesa desde 2001 por parte del Capitan Dickinson, que es que Mientras Iron Maiden tenga un nuevo disco, habrá un concierto de ellos en Chile, y lo prometido por los caballeros de la Doncella de Hierro es ley.

En agosto de 2015 se gestó el lanzamiento del nuevo disco de estos Británicos y se prometió un tour mundial que ya visualizaba pisar suelo Chileno por octava vez, y es así que tras una pausa de casi dos años por el cuidado de la salud de Bruce Dickinson, quien vio en riesgo la posibilidad de seguir cantando a costo de un cáncer a la laringe, que ya fue tratado satisfactoriamente. La banda retomo sus armas para embarcarse en este nuevo proyecto, The Book of Souls, que muestra de manera muy al estilo de Maiden algunos pasajes de leyendas y tópicos de las invasiones europeas a tierras Americanas y sus raíces, específicamente la cultura maya.

Todos los fans de Iron maiden saben que cuando en la música ambiental suena Doctor Doctor de UFO, El show va a comenzar, y así fue, con la proyección de un video que muestra de forma digital un bosque selvático y claramente centro americano, con ruinas de templos dibujos y pinturas alusivas al tema, se oye durante la proyección un ruido gutural y no es más que Eddie, la mascota de la banda que se muestra gigantesco y toma en sus manos al Ed-force One, Nave piloteada por Dickinson en los tours de la banda y el zombie la lanza por el aire, haciéndonos entender que él es quien nos envía a la banda para que nos visite, y se lo agradecemos.

El Espectáculo comienza con «If Eternity Should fall» y «Speed of Light», ambos del último disco que nos muestran la potencia reinventada de la banda, luego presentan «Children of the Damned» del disco Number of the Beast, una canción que no tocaban hace ya muchos años en sus tours, continúan con «Tears of a Clown», «The red and the black» haciendo alusión a las diferentes etnias que hay en la especie humana, continúan con los clásicos que energizan y desgarran gargantas y cuerdas vocales a destajo, «The Trooper» y «Powerslave», con contenidos tan transversales que cuesta entender que lo que hace 30 años cantaban como leyenda de hace 100 años aun es actual. El concierto vuelve a la presentación del álbum Death and Glory y «The Book of Souls» para demostrar, de acuerdo a las palabras del maestro de ceremonias, el Capitán Dickinson, que todas las culturas que tuvieron un imperio que las domino, persisten, sin embargo todos esos imperios no, durante la canción aparece un Eddie grande de a lo menos 4 metros sobre el escenario que trata de impedir que la banda siga tocando, hasta que Bruce Dickinson lo golpea en la cabeza y le arranca el corazón que luego de exprimir lanza al público, claro que Eddie aún sigue vivo, es un zombie.

Comienza la última parte del show con «Hallowed be thy Name», «Fear of the Dark» y la banda, en esta última, además del coro desbordante de las 60.000 personas en el coliseo aparece por detrás del escenario un Eddie de a lo menos 10 metros de alto, solo se ve su torso y cabeza con ojos rojos, que mira fijamente al público para desaparecer al término de la canción con una bomba de humo.

La banda quiere y merece respirar, se toman algunos minutos para volver luego del relato clásico de la voz en off que alerta que viene el «Número de la Bestia», y no podía ser de otra manera, sobre el escenario coronado de llamas en el telón de fondo aparece un ser antropomórfico con características de macho cabrío, es la bestia, lucifer y todos sus apelativos disminuidos frente a la maquinaria inagotable de la doncella.

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La banda y específicamente Bruce Dickinson hace un breve relato para presentar el tema «Blood Brothers», y con mucha cultura hablo sobre que el estadio nacional ha cobijado muchas alegrías, como los conciertos, pero también tristezas y horrores que se gestaron entre chilenos, y en un acto de humildad reconoce al pueblo chileno, a sus fans de este lado del mundo como sus hermanos de sangre. Claramente se ganó una gran ovación del público asistente. Más aun cuando durante el tema desde el público en cancha le lanzaron una bandera del Pueblo Mapuche que el reconoció y la alzo mientras cantaba viéndose por las pantallas gigantes, doble ovación para él.

El término no podía ser de otra forma y con un mejor mensaje que «Wasted Years», para darnos cuenta que hay que levantar la cara, porque estás viviendo tus años dorados. La banda liderada por el vocalista Bruce Dickinson, el bajista Steve Harris, los guitarristas Adrian Smith, Janick Gers, Dave Murray y el baterista Nicko McBrain ya se han presentado en ocho oportunidades en nuestro país, 7 con Bruce, 1 con Blaze Bayley en la época de la separación y el disco X-FACTOR, y queda fuera la vez que se vendieron ticket y el cura Medina de Valparaíso movilizo gente para que no se realizara el show y otra en 1998 cuando se promociono y vendió el show de Iron Maiden en el tercer Monsters of Rock en Chile, en el velódromo del estadio nacional, pero a una semana del concierto la banda anunció su no presentación por presión del consulado Británico en chile ya que estaba el dictador Agusto Pinochet preso en Londres, en su reemplazo vino Helloween.

Iron Maiden es una banda absolutamente transgeneracional, transcultural y transversal en todo sentido, solo hay que saber un poco de inglés para entender que sus letras nos hablan de las relaciones humanas, del amor por la vida, cual Camilo Sesto, estos británicos tienen su lado amable, es una caricatura la banda que nos mostraban a principios de los noventa como satánica, ya que esos mismos temas están plasmados en clásicos como Hallowed be thy name, que habla sobre los últimos minutos de un condenado a muerte. Reflexivo. Apague la tele, lea y escuche a Iron Maiden.