Por Sebastián Allende.

Johnny Cash debe ser una de las figuras más icónicas de la historia del rock and roll. El hombre de negro fue considerado una de las figuras más influyentes del country, con una historia de excesos, de mucha música y amor con quien se transformaría en su segunda esposa, June Carter, quienes contarían una gran historia que incluso fue retratada en la película Walk the line.

A más de alguno que haya visto esa película le llamaría la atención la breve y simplista descripción de quien fue la primera esposa de Cash, Vivian Liberto, a quien se muestra en una figura caricaturesca y que fácilmente desaparece de la historia.

Son las cuatro hijas de Johnny Cash y Vivian Liberto quienes cuentan su historia, y la de su familia, como una forma de darle un cierto grado de justicia a la figura de su madre con el documental Johnny Cash: My darling Vivian, el que forma parte de una nueva versión de In-Edit, 16° Festival Internacional de Cine y Documental Musical. Es a través de los testimonios de Rossane, Kathy, Cindy y Tiara, del uso de fotografías de archivo, de videos caseros y de las cartas en donde se gráfica ese primero amor, que es que conocemos una versión diferente de Vivian Liberto a la mostrada en la biopic de Cash.

Vivian Liberto, fue una hija de una devota familia católica siciliano-estadounidense que nació en San Antonio y que tenía 17 años cuando conoció a Cash, quien por entonces era un cadete de la Fuerza Aérea, en una pista de patinaje. Se enamoraron antes de que lo enviaran a Alemania, y fue en esos años que la relación continuó a pesar de la distancia a través del intercambio de cientos de cartas de amor que se escribían a diario. Son estas partes del relato de las hijas en las que uno como espectador puede palpar la ternura y la pasión que generaba ese noviazgo que resistió la distancia y que sería la llama para un matrimonio que tuvo la duración de 13 años.

Con diversas historias que se van contando en forma cronológica, a través del relato de las 4 hijas, se deconstruye la figura de Vivian a través de los años mostrando una mujer sensible, fuerte, imperfecta (como todos), pero que merecía un cierto grado de reconocimiento. Es cosa de ver lo que fue los recuerdos del tributo estelar de Nashville a Johnny Cash, realizado poco después de su muerte. En él se ve la presencia de Vivian casi silente y estoica mientras pasaban diferentes artistas homenajeando no sólo a Cash, sino que también reconociendo la figura de June Carter, una situación que debió haber sido incomodísima para Vivian, y fue solo el ex yerno de Vivian, Rodney Crowell, quien durante la velada la menciona y entrega algunos comentarios para su figura, los que lamentablemente fueron eliminados de la versión retransmitida del evento, lo que se transforma en una muestra del nivel de ninguneo que recibía a su persona en forma constante.

“Johnny Cash: My darling Vivian” de Matt Riddlehoover, es la oportunidad para dar voz a una mujer silenciada, que vivió bajo las sombras y el mito de Johnny Cash, y gracias a los recuerdos de sus hijas en base de anécdotas agudas, algunas tristes y otras tiernas, dan solidez a su propia historia, una que nace con el amor juvenil y que se transforma en una carta de amor a una madre, sin caer en descalificaciones, que logra capturar las contradicciones, sufrimientos y alegrías de Vivian Liberto.

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