Kendrick Lamar en Lollapalooza 2019: romper esquemas es la consigna
VTR Stage, 29 de marzo 2019.

Por Francisca Neira.
Fotografía por Lotus Producciones.

Cada año Lollapalooza Chile nos ofrece un cartel que, además de variado, está compuesto por artistas consagrados y emergentes de primer nivel. Ni hablar de los números de cierre o “cabezas de cartel” de cada noche. Por los escenarios del festival han pasado músicos de la talla de Jane’s Addiction, Foo Fighters, Pearl Jam, Arcade Fire, Red Hot Chili Peppers, Jack White, Metallica y The Strokes. Como resulta evidente, la balanza se carga hacia las guitarras más o menos pesadas, la presencia del rock o del rock pop es fundamental en la realización y en el espíritu del festival y año tras año son bandas de aquel género las que parecen convocar a un público eminentemente festivalero, aguerrido, masivo y devoto.

Sin embargo, también han pasado por el cierre de Lolla Kanye West (2011) y Eminem (2016), dejando a su paso una cantidad enorme de fanáticos que durante todo el día esperaron la aparición de los músicos, raperos y productores para terminar bailando y cantando al son de dichas propuestas que se alejan de los tradicionales sonidos del rock.

Este 2019, ocurrió algo similar a lo de 2011 y 2016, ya que el cierre de una de las tres noches, la de ayer, estuvo a cargo del rapero californiano Kendrick Lamar, quien en el contexto festivalero realizó su debut en Chile frente a una explanada del Parque O’Higgins repleta de jóvenes ávidos de baile y canto. Cerca de las 10 de la noche, con un retraso de media hora provocado por los problemas técnicos del show de Lenny Kravitz, un video de estética sumamente pop que imitaba el inicio y algunas partes de las películas japonesas de artes marciales dio inició a unos de los shows más esperados del último tiempo. Un escenario prácticamente vacío fue iluminado por un estrambótico juego de luces, llamaradas de fuego y pequeños fuegos artificiales que dieron el pie para la aparición del rapero quien, vestido completamente de negro contrastaba con los tonos rojos y cálidos que le servían de telón de fondo.

La recepción del público fue la esperada: un grito de asombro ante la parafernalia del inicio y luego saltos y baile desenfrenado al ritmo de “D.N.A.”, la canción que abrió el show del estadounidense. Con la conciencia de la diferencia que implica presentarse en un festival de música, Lamar desplegó en Chile un setlist inteligente, colmado de éxitos como “Loyalty” o “All the Stars”, perteneciente a la banda sonora de la película Black Panther, además de realizar un recorrido por su discografía más reciente, incluyendo trabajos de sus álbumes Good Kid, M.A.A.D. City (2012), To Pimp a Butterfly (2015) y DAMN, editado en 2017 y con el que ganó el premio Pulitzer de música en 2018.

Resulta impresionante, en todo caso, que además de un setlist bien armado, Lamar tiene la capacidad indiscutible de convertirse en el centro de atención de la noche sin perder ni por un minuto el interés de los asistentes que disfrutaban del show mirando directamente al escenario, los que estaban más cerca, o las pantallas a los costados de este, los que estábamos más lejos. Un constante movimiento del rapero de un lado a otro del escenario, sus saltos, su postura desafiante, resultaban atractivos como imagen y capturaban las miradas y el foco de los miles de celulares que durante toda la presentación alumbraron el espacio que iba desde la tarima hasta el límite del parque del centro de la capital.

Cabe mencionar, eso sí, que la música de Lamar, pese a ser muy popular en nuestro país, también tiene algunos tintes de ser de nicho en el sentido en que sus canciones no forman parte (probablemente todavía) del cancionero popular, lo que provocó que tras el cierre del show de Lenny Kravitz una cantidad importante de gente saliera del recinto, pasando frente al VTR Stage, donde se presentaba el rapero, sin detenerse a escucharlo ni ver el espectáculo, algo que no sucedió con bandas como Pearl Jam o Red Hot Chili Peppers que parecen estar mucho más arraigadas en el oído popular chileno.

Nada de eso importó, en todo caso, cuando sonaron temas como “LOVE”, “Bitch, Don’t Kill my Vibe” o “Alright”, tocadas al hilo, provocando el delirio de los fanáticos que, como veíamos desde las pantallas, se agolpaban junto a la reja que los separaba del artista con sonrisas en sus caras y coreando las partes de las canciones que la velocidad de la lengua del rapero permitían seguir. Aunque las transiciones entre una canción y otra fueron, en general, un poco toscas o poco trabajadas, la velocidad con la que se sucedían no dejaba mucho tiempo para cuestionamientos de ningún tipo, sino más bien solo para recuperar el aire y continuar la fiesta.

Porque si hay algo de lo que Lamar sabe mucho es de prender el ambiente en cualquier lugar. El ritmo de su trabajo es llamativo y, a ratos, hipnótico, lo que queda en evidencia en el movimiento de la audiencia que parece coreografeado de antemano y que se concreta con una sincronía brutal en el movimiento de cabeza y de brazos. Y lo que el músico también sabe, es que su público le es fiel y que la barrera idiomática no será tal cuando la música imbuya la existencia de cada uno de los presentes. Es por eso que, casi al final de la presentación, el micrófono cambia de dueño y apunta hacia las miles de voces que entonan la letra de “HUMBLE”, exigiendo una vida más real y vanagloriándose de la actitud propia.

En resumidas cuentas, la presentación de Kendrick Lamar rompe (por tercera vez) lo que ya se ha convertido en una tradición de guitarras y sonidos análogos en el cierre de Lollapalooza Chile. Y está bien. Está bien ampliar el espectro musical de quienes frecuentamos el festival y está bien abrir el abanico de público que asiste a eventos de este calibre. Porque más allá de los gustos musicales personales, la música es una y se nutre de las influencias más variadas, por lo que solo queda escuchar, escuchar y escuchar.

Setlist:
D.N.A.
ELEMENT
YAH
King Kunta
Big Shot
Goosebumps
Collard Greens
Swimming Pools (Drank)
Backseat Freestyle
LOYALTY
LUST
Money Trees
XXX
M.A.A.D City
PRIDE
LOVE
Bitch, Don’t Kill my Vibe
Alright
HUMBLE (versión del publico)
HUMBLE (versión original)

Encore:
All The Stars

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