Por Johanna Dagnino.

Los Kuervos del Sur hace rato están dando qué hablar. Es que la banda oriunda de Curicó, quienes se aprontan a celebrar 10 años de carrera en un prometedor concierto en el Teatro Teletón este próximo 11 de agosto, lleva tiempo demostrando que el rock nacional tiene algo que decir. La madurez que ha alcanzado su proyecto musical se puede apreciar en su último disco: El vuelo del Pillán, que fue lanzado en agosto del 2016 en un Teatro Cariola lleno y con su sonido que deja claro que llegaron para quedarse. Con la misma fuerza que quedó demostrada en la pasada versión de los Premios Pulsar, noche en la que se llevaron los premios de Mejor artista Rock y Mejor Arte para su última producción.

El disco en su totalidad tiene fuertes ecos de rock clásico, rock alternativo y sonidos propios de nuestro folclore y esta potente unión de sonidos viven en un perfecto maridaje con letras inundadas de lirismo y raíces. A través de doce temas, los Kuervos dejan claro que se puede hablar de la vida, los dolores, miedos, amor y desencantos sin caer en clichés ni lugares comunes, buscando una metáfora propia para fundar una nueva forma de sentir cada experiencia humana.

El primer tema es “Los Cometas”, y demuestra no sólo la madurez que ha alcanzado la banda en términos de letras, sino que, además, muestra con una energía similar a sus primeros versos que se puede innovar en el género sin perder la excelencia musical, tal como un raudal regado por un temporal que desborda el universo. Continúa con “El árbol del desierto”, canción que en su totalidad opera como metáfora potente de lo que es resistir y resurgir, donde el charango y la zampoña se funden con la guitarra eléctrica para crear este sonido traído de los Andes y regalarnos versos como “raíces fui en lenta contorsión, columna vegetal que unió el nido y el embrión; la red, origen, latido constante”.

“Todavía” es otro lujo de la banda que comprueba que la simbiosis que logran entre lo andino y los sonidos clásicos del rock permite explorar nuevas formas de viajar a través de la música: “Todavía estaré buscando el rumbo de otro ajeno lugar, donde poder fundar el mío”. El disco continúa con el que debe ser uno de sus puntos más altos, “Cenizas”, tema que alcanza una intensidad que sólo puede definirse con palabras como virtuoso, catártico, potente; una canción que debe ser escuchada con toda la atención musical y reflexiva posible, donde se problematiza el tema de la herencia en un contexto de olvido de las raíces, una canción esencial.

Saltando a la parte más progresiva de los Kuervos, encontramos “Vagabundo”, mostrando a la banda con un sonido más crudo pero que, a su vez, alcanza uno que los caracteriza, enlazando perfectamente un rock más pesado con su sonido originario. Dando un nuevo quiebre, como si la banda no se cansara de sorpresas, continúa un tema como “Gaviotas”, simplemente bello en todas sus dimensiones, el clímax perfecto para un disco plagado de energías cósmicas que revuelven el estómago. En palabras cortas, “Gaviotas” es un monstruo lírica y musicalmente hablando. Sin dejar esta atmósfera, aparece “La casa del mañana”, la cual pareciera tener vida propia, ya que te hace viajar por distintas emociones con su melodía, y te acompaña con una letra cargada de potencia: “Los que fingen que no saben lo de las revelaciones, el origen del desastre, prefieren vendarse en vez de ver… vivirás en la luz en la casa del mañana”.

Párrafo aparte para “Águila Sideral”. Este tema, original de Los Jaivas, viene a ser la parte de homenaje de los Kuervos del Sur para quienes son uno de sus mayores padres musicales. Punto solemne del disco, que baja desde las “Alturas de Machu Picchu” para brindarnos una versión que te eleva y te lleva lejos: simplemente una versión alucinante y desde el corazón.

Como si fuese necesario probar el rol que tienen los sonidos nacionales para esta banda de rock de raíz, continúa el disco con “Colibrí”, cuyos sonidos indefectiblemente hablan del rol que tienen bandas icónicas como Los Jaivas, o esos guiños claros a Congreso, cuyas fusiones los configuran como un referente para la música nacional y que, sin duda alguna, han marcado parte de la identidad de los Kuervos del Sur. Al terminar éste suena “Aves de mal agüero”, un tema que te invita a mover el cuerpo entero siguiendo los compases resonantes de su fuerza y energía. La canción nuevamente cobra vida y te invita a vivir el caos de un alma que anda buscando un poco de paz, librarse de los pesares, las profecías y el miedo: un tema que te llena de angustia el pecho y te brinda pequeños espacios de distensión donde los vientos le permiten alivianar la carga pesada a quien entona: “Arranca la espina clavada, cúrame este sentimiento”.

La intensidad no cesa, el penúltuimo tema del disco es “El Vuelo”, una amalgama perfecta de cueca y rock, donde aires de metal y rock progresivo se cuelan de nuevo en tu piel y te llevan a cabecear cada compás como “un alma en pena por la eternidad”. Finaliza todo este viaje con “Enredadera”, tema que ya había aparecido en En Vivo en Sala Master y que termina por ser el cierre perfecto para un disco que lleva tu mente a volar si tienes el corazón bien puesto en estos sonidos. Una canción que llega al alma y que te enseña que la metáfora fácil y los lugares típicos no son el terreno de esta tremenda banda: “Sigue ascendiendo hasta alcanzar el sol. Si te desorientan las barreras, yo crezco creciendo tú, en los muros que nos separaban”. Definitivamente los Kuervos del Sur son una banda que busca trascender y dejar su huella en la escena del rock, que no debiese conocer fronteras físicas porque su sonido es transversal, habla de la tierra y la naturaleza del ser humano fusionando lo propio con la vehemencia del rock. Una banda para escuchar, para vibrar, para vivir y sentir en el pecho en la cabeza y en los pies.

Puedes descargar éste y otros discos de los Kuervos del Sur en Portaldisc: http://portaldisc.com/artista.php?artista=KUERVOS%20DEL%20SUR

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