Por Felipe Tapia.

No importa el estilo musical que te identifique, siempre será algo subjetivo. Una realidad difícil de debatir, ya que suelen ser sesgados y condicionados por el mercado. Ya sea si eres fanático del rock, hip hop o del reggaetón, hay que asumir que nuestros gustos son consecuencia de una promoción masiva de estos estilos, en desmedro de otros que no gozan de tanta popularidad, como la música orquestada, el jazz, el tango o muchos otros.

Algunos músicos buscar reinventar y romper esos moldes. Claro, el término “música de vanguardia” es un poco pretencioso y snob, pero eso no quiere decir que si alguien trata de crear saliéndose de los cánones masivos, necesariamente se trata de una pose. John Cage, Karlhein Stockhausen, Krysztof Penderecki o Terry Riley son músicos difíciles de clasificar y que, a veces, poco tienen en común, pero la gente tiende a agruparlos en un colectivo de raros, incomprendidos o derechamente de elitistas. Pero no estamos aquí para juzgar, sino para hacer una visión general del último de estos, que viene a Chile en unos días.

Combinando elementos de la música clásica, oriental y otros sonidos experimentales y minimalistas, Terry Riley comenzó su carrera en los años 50, experimentando con todo tipo de sonidos, pero, sin duda, el trabajo que lo posicionó en el mundo de la música fue el controversial disco In C.

Sin encajonarse en un solo estilo y procurando reinventarse en cada década, a fines de los 60´s incorporó elementos más electrónicos para su disco A Rainbow in Curved Air.

Con alrededor de 28 discos, que salieron a lo largo de 6 décadas (contando el 2010), Terry Riley es un referente para aquellos que gustan de una música más allá de lo convencional, si me perdonan el cliché. Aunque claro, como todo innovador, no le faltan detractores.

Creo que si te gusta Terry Riley está bien, y si no te gusta también está bien, no pasa nada. No vas a ser más inculto o insensible si no te gusta, y tampoco serás un grupo selecto si lo escuchas. Y creo firmemente que esa misma norma debería aplicarse para toda la música en general, pero es bueno que existan Terry Rileys dispuestos a innovar, experimentar, e incluso a veces provocar. Uno de sus mejores trabajos, sin duda, es Church of Anthrax del año 1971, que compuso con John Cale (Cale, no Cage, no fue error, son dos músicos distintos).

https://www.youtube.com/watch?v=unyEmu2gdV8

Sin duda, algunos de los trabajos de Riley son mejores que otros, pero esa es una de las gracias de la experimentación, porque al aventurarte, creas y eso siempre acarrea un riesgo.

Riley también ha colaborado con todo tipo de músicos y agrupaciones, como Kronos Quartet (colaborador de forma fija), Rova Saxophone Quartet, John Cale, entre muchos otros más. Su último trabajo fue Aleph, en el año 2012, y mantiene un estilo e identidad propio pero, a la vez, se aleja de lo hecho anteriormente.

Terry Riley en compañía de su hijo Gyan Riley, se presentan por primera vez en Chile, este domingo 3 de septiembre en el Teatro Nescafé de las Artes. Un imperdible, para los amantes de la experimentación musical.

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