Por Omar Saldías.

Fernando Milagros siempre ha sido un cantautor que me ha inquietado, alguna vez lo vi a altas horas haciendo fila para entrar a un concierto experimental electrónico, pensé este tipo es del pueblo. Si bien es algo menos que una anécdota, la imagen de esa noche ha sido indeleble a un tipo con los pies en la tierra, de mirada sincera y alguien en búsqueda, al igual que yo, de nuevos sonidos.

La figura de un cantautor en Fernando Milagros es gigante y con valentía nos entrega “Milagros”. Su folclore no se puede detener, así como la lluvia o el amanecer, “Todo lo que sé, es lo que aprendí del hambre”, canta Fernando. Esa hambre insaciable con la que se sincera en una gran álbum de 12 temas y 38 minutos, para poner atención, escuchar con el corazón y adentrarse en su fuego.

Sentir esas texturas terrenales, la percusión presente en casi todos sus temas y esa presencia andina que en él es un hermoso tatuaje. El disco es un mensaje, Milagros se nos pone al frente a contarnos su cosmovisión, aunque el término puede sonar un poco grande creo que es correcto.

Fiel a su estilo en “Marcha de cadenas” nos entrega un tántrico himno, no podrán apagar el fuego. Creo que Fernando mantiene ese fuego en su sureña cabaña, lo atesora bajo mil estrellas y le da rienda suelta a sus sueños, “En la piel llevo este fuego y no se va a apagar”.

En este disco se escucha a un Fernando Milagros desenfrenado, sin miedos, si es que los ha tenido alguna vez. Podemos danzar junto a él con tranquilidad alrededor del fuego.

El álbum, producido por Fernando y el productor musical, Pablo Stipicic, será presentado el 30 de mayo en Matucana 100, donde estará disponible en formato físico. Mientras lo puedes escuchar en todas las plataformas digitales.

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