Por Tomás Soto.

A tres días de su estreno en Chile el próximo 22 de junio, tuvimos la suerte de poder presenciar este film gracias a los amigos de Fox Warner Chile. Tan solo al ver su trailer, parecía que seriamos deleitados una vez más por una de las tantas producciones argentinas.

Y no fue la excepción, puesto que la cinta estuvo a cargo del director y co-escritor Nicolás Tuozzo, quien se basó en la exitosa novela de thriller psicológico de Gabriel Rolón, este último también colaboró en la producción, agregándole esos toques sutiles y pequeñas frases célebres que se encuentran en el libro.

La película nos sitúa en la oficina del psicoanalista Pablo Rouviot (Benjamín Vicuña) a la cual llega una bella mujer llamada Paula Vanussi (Eugenia «China» Suárez), esta última le comenta que viene por recomendación de un conocido suyo apodado «El gitano» (Pablo Rago), quien, por cierto, es el encargado de poner esa pequeña cuota de humor en la película. Paula al ser admiradora de Rouviot por sus libros y prestigio en su área, le hace una petición muy particular, quiere que firme un acuerdo y la ayude siendo perito de parte para que el asesino de su padre no sea imputado, puesto que este sufría de esquizofrenia, y era nada más ni nada menos que su propio hermano, Javier Vanussi (Nicolás Francella).

Pablo, al no estar completamente convencido de involucrarse en todo esto, comienza por averiguar un poco más sobre la familia en cuestión y el porqué del extraño asesinato de Javier a su progenitor Roberto Vanussi (Luís Machín), descubriendo que el padre de la familia feliz y adinerada no era solo eso, sino todo lo contrario: mafioso, perverso, violador y con un poder gigante dentro de los negocios turbios, como la exportación de prostitutas. Para nada un padre ejemplar.

A medida que el psicoanalista comienza a involucrarse en la historia de la familia, se plantea una serie de interrogantes con respecto a la culpabilidad del imputado ya que, al conocer la versión de Javier, no logra confiar del todo en él, debido a la condición en que se encontraba. Junto con esto comienza a recibir distintas advertencias y amenazas para que se desvincule del caso. Luego de esto aparece una tercera hermana y la menor, llamada Camila (Ángela Torres) quien, al mostrarse amigable y un poco más cercana a Rouviot, logra ser ese vínculo y ayuda que tanto buscaba el psicoanalista para lograr indagar más aún y poder llegar a la verdad en el caso.

El resto de la historia simplemente hay que presenciarla y evidenciarla por uno mismo, y es que, en lo personal, esta es una de esas tramas que te atrapan de principio a fin, dejándote pegado al asiento y sin querer pestañear un solo segundo, puesto que no entrega ningún tiempo muerto para aburrirse ni desconcentrarse y que, además, su música de tensión, drama y suspenso calzan de manera perfecta.

Por otro lado, la calidad de los actores protagonistas es buena, mas no espectacular, esto podría haberle jugado en contra al film, pero no sucede, ya que son los personajes secundarios quienes se roban la película esta vez. Luis Machín no pudo haber representado mejor el papel soberbio e inescrupuloso que le tocó encarnar, tanto así que produce odio y rabia desde el espectador a su personaje.

Ángela Torres no se queda atrás y es que, con su actitud tímida e inocente de niña de 13 años, logra transmitir empatía y simpatía, además de demostrar que tiene un lado oculto difícil de sacar a la luz.

En tercer lugar, pero no por eso menos importante, encontramos a Nicolás Francella, quien consigue interpretar de manera justa, necesaria y no exagerada los problemas y constantes trastornos que sufre un esquizofrénico en su vida diaria.

Debo admitir que esta película vale totalmente la pena a la hora de pagar su entrada al cine. Si eres de aquellos que vibran con el suspenso y los thriller como yo, no puedes dejar de ir a presenciar esta excelente producción.

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