Por Constanza Paredes.

En medio de todos los acontecimientos recientes ocurridos en nuestro país, la visita de Patti Smith llega como un bálsamo de revolución pues su música, su trayectoria, su historia y su arte la convierten en una de las voces de tantas cosas no dichas, pero que al parecer los chilenos y el mundo en general están comenzando a vociferar. Como una invitación a la rebeldía y la igualdad llega teniéndonos, como nación, más presente de lo que creemos, dedicándonos palabras que incluso terminaron por convencer a más de algún indeciso para comprar su entrada y asistir el próximo día lunes 18 de noviembre al Teatro Caupolicán: “Este es el reino del coraje / el reino de la convicción / el reino de la unidad / Un millón de personas/ Exigiendo igualdad/ Exigiendo responsabilidad al gobierno./ Exigiendo un Chile / tan unido como ellos, / tomándose las calles. / Este es el reino / de los ciudadanos activistas, / que están siendo vistos / y oídos por el mundo. /Mostrándonos cómo / el pueblo tiene el poder”. Mujeres así son las que inspiran a generaciones como las que hoy están buscando igualdad y despertando de todo el pesado sueño del aprovechamiento de los poderosos por lo que, definitivamente, todo encaja como si la revolución se hubiera hecho esperar solo para ella, solo para tenerla como parte del movimiento, aunque sea por unos días.

Patti Smith saltó a la fama en los años 70 en Estados Unidos, en pleno apogeo del punk y de los rebeldes del rock, lo que le permitió indagar en su arte y música de maneras muy diversas. De orígenes cristianos, su historia personal se ve reflejada en las letras de muchas de sus canciones lo que ha transformado en literatura y arte a la vez, convirtiéndola en un referente del periodo y posicionándola como una de las primeras mujeres en llevar el feminismo como bandera de lucha, algo que evidentemente llamó la atención de los músicos de la época y que la alzaron como una voz valiosa.

Nacida en Chicago de una madre cantante de Jazz, era evidente que su camino estaría relacionado con la música. Siendo muy joven se traslada a Nueva York, donde conocería al fotógrafo Robert Mapplethorpe, quien tomaría las icónicas fotografías que son parte de la historia de sus portadas y de la cultura popular. Indagando en diferentes áreas y buscando un rumbo, se mudó a París por un tiempo y aquel sería el lugar donde se abriría camino en el arte experimental, cosa que incluye en sus propias producciones discográficas, mezclando la lírica y los sonidos de una manera trascendental para el rock y, desde ese punto, posicionándola no solo como una cantante, sino que como una mujer con un talento único.

El repertorio de Smith es variado, al igual que su vida profesional y artística. Durante su juventud no solo estuvo ligada a la música y las artes escénicas sino que también en algún momento se dedicó al periodismo de espectáculos, principalmente en Creem, una revista musical que se especializaba en el rock and roll y que estaría vigente hasta finales de los años 80. En ese sentido, la escritura siempre ha sido su gran aliada, pudiendo transformar en elementos reales y preciosos los ideales con los que se siente identificada tal como hemos podido leer en los varios libros de poemas que ha escrito así como en su indagación en la literatura autobiográfica en “Éramos unos niños”, obra indispensable para cualquiera que se haga llamar fan de Patti, ya que se trata de un texto íntimo que narra en contraposición su vida y la de Robert, su gran amigo y amor, mostrando una comparación y contraste tierno y sincero entre ambos, como la coincidencia de haber nacido un día lunes y la diferencia de opiniones respecto a la hierba.

Muchos podrían pensar que por su apariencia es una mujer ruda y tosca y quizá lo es un poco, pero es también un alma amorosa y luchadora, fiel a sus ideales, desconfiada de lo mal impuesto, atenta a los gestos humanitarios. Y, precisamente, eso es lo que hace con su música y sus poemas: humaniza a este grupo de personas que pueblan el pequeño planeta en un universo infinito que pareciera cada vez más se quiere empequeñecer.

Desierto

¿Los animales emiten un chillido humano
cuando su amado se tambalea
abatido como un pájaro arrastrado
por la corriente de un río veteado de azul?

¿La hembra solloza
imitando el sufrimiento del lobo?

¿Los lirios gritan a los cuatro vientos cuando al cachorro
lo despellejan para cuero y madejas?

¿Los animales gritan como los humanos
como yo cuando te perdí
aullé desfallecí
me enrollé como un ovillo?

Así es como
vagamos por el campo helado
descalzos y con las manos vacías
apenas humanos
Sorteando un desierto
que aún no conocemos
aquí es donde el tiempo se detiene
y no tenemos adónde ir

Fue así como en la música se hizo camino a través de su arte personalizado, mezclando canciones propias con covers y colaboraciones con artistas que buscaban la innovación por sobre todo, pero también un llamado de atención generalizado. “Gimme Shelter” apareció como un himno en contra de la violencia, la guerra y las violaciones; un canto que perfectamente podría representarnos en estos días porque “la guerra y los niños están a solo un disparo de distancia”. Una canción, suponemos, que no faltará este lunes 18 de noviembre en el Caupolicán pues es un grito de piedad a la sociedad y su sistema doloroso, pero real.

La visita de esta artista a nuestro país ha sido esperada por años, y es una de las cosas que hay que hacer imperativamente antes de morir: tener el privilegio de ver a Patti Smith en vivo, gritar, vibrar y rabiar con su impronta; amar la diversidad y ambigüedad como ella lo hace; presentarse ojalá con camisa y corbata para traer a la remembranza los días de rock and roll y agradecer el haber dado paso a las mujeres sin importar el qué dirán por su apariencia o por rodearse solo de hombres.

Patti Smith nos enseña que ser joven no es algo que tenga que ver con la edad (con 72 años en el cuerpo su proyección pareciera más joven que muchos), sino que es algo en directa relación al espíritu y a las verdades personales, esas que nos hacen permanecer en este camino llamado vida y que es algo que tiene que ver con la pasión que se imprime en todo lo que se experimenta. Patti Smith es un llamado a la rebeldía bien fundada, esa que se genera a través del conocimiento, la lectura y la mirada del entorno. Ella es la viva invitación a seguir rodeándonos del cambio y la lucha por ideales de igualdad, una invitación a seguir y no parar en una lucha en la que algunos nos quieren ver caer.

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