El músico retoma su trabajo en solitario con este relato cercano, musicalizado por lo mejor de sus raíces recitadas y toda la experiencia en el pop; bajo a la producción de Cristián Heyne.

Tras una década de exploración, que este año suma una nueva etapa en miras al quinto disco de estudio, el artista sigue destacando por su prolífica carrera en la historia reciente de la música chilena, y ahora nos adentra en un relato donde el hip hop y el pop dan luces de su enriquecedora particularidad.

“Amar en Silencio” llega como el primer adelanto del sucesor de “Ocho”, con data de 2016. “Un collage, entre vivencias reales y fantasías adolescentes, cosas que vi o creí ver, mezcladas con recuerdos borrosos, pero potentes, de mis primeros enamoramientos”, proceso al que llega gracias al intensivo paso de estudio junto al productor Cristián Heyne (Gepe, Javiera Mena, Fármacos).

“Es casi una contradicción que esta canción suponga un cambio radical en la estética sonora; sin embargo, siento que hace tiempo no hacía un tema que sonara tanto a mí mismo. Me siento muy cómodo con el feeling de la canción, y por cierto, muy cómodo con el rap”, asegura Pedropiedra, que con versatilidad fusiona populares corrientes como la religión y los sonidos más urbanos.

Recuerdos de misa, el amor juvenil, la ilusión de ver a alguien y las contradicciones de un domingo cualquiera, en una canción importante para el compositor, quien logra reconocerse en su propia obra, dejándolo lleno de “buenas y reales sensaciones”. La prueba empírica de su relevancia en la internacionalización de una escena independiente, que recalca por qué Pedropiedra es uno de los nombres fundamentales de las frescas aptitudes que tiene Chile a su haber.

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