Por Guillermo Ziem.

En 1980, la música que se escuchaba en Pittsburg era ruda y filosa. Se oía Steel Dragon, una banda de Heavy Metal y Chris Cole (Mark Wahlberg) era uno de los miles de fanáticos que soñaba con ser una estrella de rock. Chris era, además, el vocalista de Blood Polution, banda tributo a Steel Dragon, una de varias más en la ciudad. De día, era técnico en impresoras y de noche se apoderaba de él el mejor rock que una banda pueda crear. Frustrado por no alcanzar la fama como rockero, da por sentado que su vida seguirá el curso del común de las personas y se abandona a lo cotidiano, hasta que sorpresivamente, recibe el llamado de Kirk Cuddi (Dominic West), fundador y guitarrista de Steel Dragon, quien habiendo visto su material como vocalista, lo invita a audicionar como nueva voz para la banda. Esta oferta surge del quiebre entre el vocalista Bobby Beers (Jason Flemmiyng) y el liderazgo de Cuddi frente a los demás músicos de la banda y que sucede cuando Beers, harto de ser un macho rockero decide abrir su vida, en lo que mediáticamente sería un caos al reconocer públicamente su homosexualidad. Sin ser expulsado de Steel Dragon, él se percibe rechazado por su preferencia y es así como Chris Cole se transforma en el nuevo vocalista bajo el nombre de Izzy.

Acá comienza el periplo de un ídolo que acaba de nacer, con un registro vocal impecable por doblaje y propio por parte de Mark Wahlberg. La banda comienza un tour en el que se muestra y se visualiza el desenfreno de lo que en los 80 suponía ser una estrella de rock. Pero Izzy tenía un cable a tierra, su novia Emily (Jennifer Aniston), quien le advierte sobre su inminente separación por los cambios de hábito en la vida de Izzy. Sin embargo, este, omitiendo su pasado solo disfruta su presente en el estrellato sin ver como él mismo coopera en la pérdida de amor de Emily.

En el desenfreno de su estilo de vida, de a poco va borrando lo que en inicio fue un joven con ansias de hacer música, a ensimismarse e ir transformándose en un ermitaño del rock. Comienzan los roces de egos por parte de Cuddi con Izzy, y se repite la historia, pero en esta oportunidad, el desenfado nace cuando Izzy nota que los demás músicos solo valoran lo que puede hacer como cantante y no lo que puede hacer como compositor. Se entera, por voz de Matt (Timothy Spall) quienes toman las decisiones de la banda, y que claramente él no está considerado en ellas. De esta manera, Izzy comienza a reconsiderar su vida de estrella de la música.

Pero el remate de la película no podía ser otro que cerrar el círculo. Cuando la banda terminaba un concierto, Izzy invita al escenario a un fanático llamado Mike (Miles Kennedy) quien canta con él sobre el escenario terminando el show de Steel Dragon, mientras Chris se retira despidiéndose de Matt y caminando hacia Seattle donde comienza una nueva historia, en la que se reúne con Rob, su ex compañero de banda con el fin de buscar un futuro esplendor. Toda esta historia termina con la reconciliación de Emily con Chris a la salida del bar donde todas las noches él tocaba.

Dato interesante. La historia está basada en el periodo de separación de Rob Halford de la formación de Judas Priest. Se sabe de su homosexualidad y se rumoreó que fue factor de quiebre en la relación de la banda, así como el ingreso de su reemplazo Ripper Owen, quien era vocalista de una banda tributo a Judas.
Una película entretenida y muy recomendable para los fanáticos de este género fílmico.

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