Roja y Negro en El Clan: Y entenderás qué significa un año de amor
1 de octubre 2017.

Por Nicolás Morán.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

Tras un accidentado comienzo, debido al cambio de fecha del concierto, el día domingo por fin cerramos la semana en el Bar El Clan, escuchando a la siempre talentosa e incomparable Anita Tijoux, con su proyecto alternativo que nació hace aproximadamente un año. Roja y Negro, es una mezcla exquisita de sonidos latinoamericanos y europeos, que dan como resultado, una experiencia fantástica, de esas que debes vivir alguna vez en la vida, porque la idea es que el arte siempre logre hacerte retumbar por dentro, en una especie de click interno.

Esta joyita nace de las conversaciones de Ana con Raimundo Santander, para conseguir la amalgama de esa corriente existencialista y romántica de los autores franceses, con los sonidos más criollos de la tonada, del bolero o del tango; es por eso que se llama “Canciones de Amor y Desamor”.

Es, precisamente, esa mezcla tan rica, lo que le da el alma a esta idea. Alejarse del hip hop, de rap o del scratching, debe ser la vuelta de tuerca de una artista que está más que consagrada, porque hay que decirlo, Tijoux es sinónimo de éxito; ya sea cuando estaba con Makiza o cuando se lanzó como solista, es que pudimos ver que su futuro sería auspicioso. Su lírica, que abarca distintas posiciones sociales, y se convierte, de algún modo, en la voz de los sin voz. Es Anita el ejemplo de cómo la dictadura en Chile nos dio algo que no se puede robar, porque no es secreto la postura política que sostiene, y eso lo vimos precisamente anoche, al cantar “Luchín” de Víctor Jara, en una de las versiones más emotivas que hemos tenido la oportunidad de escuchar.

Partiendo a las 20:00 horas, la bellísima canción “Tonada de la Luna Llena”, de Simón Díaz, cantante y compositor venezolano, sonó en la penumbra, mientras éramos iluminados por las luces tenues, para continuar con un tema propio como es “Asaltango”, compuesta en un auto, en plena ruta trasandina, que nace con ese toque argentino del tango porteño que le da un brillo especial, y trata sobre cómo el amor es algo que debe traer una lucha, y que hay que tomarse las licencias necesarias para llevarlo a cabo sin culpas.

No llevaban ni 15 minutos presentándose, pero ya se habían ganado al público. Se nota cuando la gente goza con su trabajo, y la simpatía que irradia Anita es deslumbrante, ideal para el ambiente que crea El Clan con ese formato de conciertos, que apuntan a lo íntimo. Y es que tuvimos la oportunidad de vivir este proyecto, por primera vez, hace un año aproximadamente, en el Teatro Ictus, siendo la presentación de anoche, más madura, completa, cercana y con más soltura.

La incorporación de los bronces y teclado a cargo de Alfredo Tauber, se robó la noche, porque su interpretación del trombón fue estupenda. Le dio consistencia a temas como “Verdad”, “Alma, Corazón y Vida” o “Toc”. Nada que decir, el tipo es un crack, que con tan sólo 21 años, ha formado parte de muchas bandas de jazz, como Conchalí Big Band, o haciendo su aporte dentro de la banda de Swing y Ska, Santiago Downbeat.

Si bien, la banda originalmente estaba promocionada como un trío de cuerdas y voz, conformado por Durán, Santander y Tijoux, esto realmente no es tan así, porque también la búsqueda de una percusión, que dio como resultado la inclusión de Cristián Mancilla, le da ese sabor y ritmo tan pegajosos que está volviendo a Roja y Negro, como una banda sólida.

En conjunto funcionan como un reloj suizo, porque a estas alturas se conocen bien, sumado al trabajo de dirigir y co-produdir de Ramiro Durán, perfilan este proyecto como uno de los nuevos favoritos, tanto en interpretación como en composición. Un ejemplo de esto, es la sorpresa que nos tenían ayer, mostrando su nuevo tema, que por el minuto se llama “Qué Misterio”, pero que se reservan el derecho a cambiarle el nombre si resultase necesario. Continuaron con canciones de Anita como “Shock” y “1977”, para culminar con “Calaveritas”, uno de los temas que fueron coreados con pasión por el público, debido a la letra y esa estética musical mexicana, tan de moda por estos días.

En 90 minutos encantaron, ilusionaron y nos partieron el corazón, como el amor mismo. Sin lugar a dudas, un show buenísimo, que a pesar del cansancio del domingo, nos dio una clase de elegancia.

Escuchar Roja y Negro el día de hoy, es volver a esos bares de los años 40, es viajar en el tiempo y el espacio, para encontrarnos en las tabernas parisinas y fumar mientras una banda de locos, amantes de la música, nos deleitan y nos revolcamos un poco en la miseria propia, típica luego de haber terminado una relación tormentosa, para mirar de reojo a la simpática camarera y creer, tal vez, una vez más en el amor.

Setlist:
Tonada de Luna Llena
Asaltango
Encadenados
Mi verdad
Qué misterio
Alma, Corazón y Vida
Ne me quitte pas
Toc
Sacar la voz
Luchin
Shock
Choque
Antipatriarca
1977
Calaveritas

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