Por Tomás Soto.

2 horas y 30 minutos en que veremos múltiples explosiones, combates épicos, personajes icónicos y otros un poco más nuevos, todos ellos se verán enfrentados a grandes decisiones tales como salvar la Resistencia y elegir el camino del bien o el mal.

Es casi imposible escuchar a alguien decir que no conoce la saga de Star Wars, ya que con el paso del tiempo se ha convertido en un film que casi es cultura general. Sí, y se nota puesto que estas (ahora) 8 películas que comenzaron a estrenarse en 1977 con Una Nueva Esperanza, nos mostraron un nuevo mundo, uno que se podrá imitar y plagiar un millón de veces, pero nunca igualar.

Millones de especies, planetas, culturas inagotables dentro de la galaxia, personajes y héroes entrañables son lo que por 40 años nos han regalado George Lucas, y ahora último, J. J Abrams (The Force Awakens) y Rian Johnson (The last Jedi). Es por esto y muchísimo más, que la última entrega es una cinta imperdible que rescata y no olvida a todas aquellas criaturas, colores, ambientes, producción audiovisual y, por supuesto, banda sonora que tanto nos gusta y que nos pone los pelos de punta cada vez que la escuchamos mientras leemos esa popular frase: En una galaxia muy, muy lejana.

Es difícil decir que el film tiene una sola historia y trama mediante la cual se desarrolla ya que, si bien existe un hilo conductor principal que es la lucha entre la Primera Orden y la Resistencia, constante y paralelamente podremos disfrutar, deleitarnos y alucinar con las aventuras que protagonizarán al mismo tiempo otros personajes, nunca dejando de lado a ninguno, pero en las que los protagonistas más icónicos y veteranos terminarán por robarse nuestros corazones debido a la nostalgia que embargará a todo aquel que haya visto las primeras entregas.

The Last Jedi es una cinta en la que veremos una mezcla, excelente, por cierto, de todo lo que ha sido la saga de La Guerra de las Galaxias, y que ni siquiera compite con la anterior entrega, ya que la supera por lejos.

Por una parte, tenemos a Poe Dameron (Oscar Isaac) quien, fiel al estilo con el que se mostró en El Despertar de la Fuerza, pero esta vez más con más carácter y determinación aún, piloteará y hará explotar lo que se interponga en su paso en cada batalla espacial que se le presente. Muy de cerca también veremos a Finn (John Boyega) quien, junto a Rose Tico (Kelly Marie Tran), se embarcará en una aventura en la lucharán por encontrar algo así como un técnico de la galaxia que sepa desactivar una de las armas con mayor poder del lado oscuro.

Esto último y todo lo que queda por el lado de la Resistencia, claro está, no se maneja solo y es obviamente comandado por alguien. Ese alguien, es nada más ni nada menos que uno de los personajes más queridos y ahora recordados por lo mucho que le entregó a la saga: hablo de Leia Organa (Carrie Fisher), quien debido a su fallecimiento hace poco menos de un año, hizo su última aparición en la pantalla grande, precisamente, en esta cinta. Es por esto que cada instante y aparición que tiene en el film es motivo de emoción y nostalgia.

Nostalgia que se nos presenta realmente en bastantes momentos de la película, y es que los populares C-3PO, R2D2 o el gigante y peludo Chewbacca nos hacen recordar las primeras entregas, pero esta vez sin uno de sus principales compañeros, Han Solo.

Este último, como todos los que vieron la anterior entrega saben, murió a manos de Kylo Ren (Adam Driver), su propio hijo, quien tomó la decisión de entrar al lado oscuro y de convertirse en el nuevo Darth Vader. A raíz de esto, es que en este film lo vemos enojado, confundido y con algo de furia hacia su líder supremo Snoke (Andy Serkis).

Como si fuera poco todo este cuento y otras múltiples historias, aún nos faltan dos grandes personajes: Luke Skywalker (Mark Hamill) y la nueva, pero ya querida Rey (Daisy Ridley), esta última se ve con el desafío de convencer al “retirado” Luke para volver al lado de su hermana y de la Resistencia para así poder derrotar al lado oscuro y conservar la rebelión. Skywalker, se rehúsa a esto y sólo aceptará entrenar a Rey quien, por lo demás, cada vez sentirá con más fuerza una tremenda conexión con Kylo Ren y el lado oscuro.

Más allá de las épicas batallas y combates que se formarán en la galaxia y entre un planeta u otro, existe un par de momentos que, para mi gusto, se roban la película, y no necesariamente por lo estrafalarios que puedan ser, sino por la importancia que puedan tener para algunos futuros filmes. La relación que se forma entre el viejo Luke y Rey es mágica y nos da a entender que aquí no se acaba todo y que hay esperanza aún para unas cuantas entregas más. Existen ciertas escenas o representaciones que son casi calcadas a cintas anteriores, pero que no caen en la copia, sino que solo en guiños y complicidad con los fanáticos. A propósito, uno de los personajes más sabios y respetados de la galaxia tiene, también, su aparición.

Criaturas como los Lobos de cristal y los Porg, nuevos escenarios, ambientes y planetas como el de Sal o, simplemente, bares que llaman a la comparación con la cantina de Mos Eisley, son algunos elementos extras que te cautivarán y, a la vez agradecerás.

La octava parte de esta querida saga de Star Wars llega hoy jueves 14 de diciembre a los principales cines de nuestro país y realmente promete emocionar a los más nostálgicos.

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