The Jazz Connection, Toronto-Santiago 2016: Origen y pureza con los mejores exponentes
Teatro Nescafé de las artes, 11 de junio 2016.

Por Jorge Tello.
Fotografías por Álvaro Gauna.

Ayer era una noche muy especial, los músicos productores y el público lo sabían, una jornada de orígenes, de pureza musical, de lo esencial, de encuentros, amistad y por sobre todo, calidad. Desde ésta vereda es difícil ahondar en cada estilo musical que me toca presenciar pero cuando escuchamos al corazón y apelamos a nuestros sentidos todo resulta más fácil.

En un teatro con gran afluencia y con uno de los públicos mas transversales que recuerde, se llevó a cabo la fusión Toronto-Santiago, The Jazz Connection. Christian Gálvez (Bajo eléctrico) y Alejandro Espinoza (batería), los anfitriones, junto al canadiense y leyenda viva Dave Young (contrabajo), además de una cantidad importante de invitados.

Después de cuatro años alejado de nuestro país, fuimos testigos de la virtuosidad de uno de los contrabajistas más importante a lo que jazz se refiere, no sólo por los escenarios pisados y agrupaciones que ha conformado, sino simplemente por la calidad que posee y que se ha mantenida intacta hasta nuestros días. Dave Young a sus setenta y tantos años, sin dudas, fue quien se robó la película, siendo el protagonista del evento, lo que sus compañeros de escenario hicieron saber, sin embargo, el talento se reflejó tanto en él como en los demás músicos.

El Jazz es como un corazón que se agita y que vuelve a sus contracciones normales, es como un vaivén, y el contrabajo es uno de los instrumentos importantes y recurrentes. Ver a Young hace pensar sobre el concepto de “tener dedos para el piano” pero acá llevado al contrabajo, ya que observar cómo se mueven sus extremidades al momento de tocar el instrumento me hacen pensar en dedos más extensos y tendones ultra fuertes, a pesar de que el paso de los años pueden reflejar otra cosa en su rostro. Musicalmente hablando siguen siendo un lujo sus interpretaciones; el músico canadiense a lo largo de los años, compartió escenario con un sin número de artistas como Gary Burton, Cedar Walton y James Moody, ampliando cada año la cantidad y nombres de su historia que sigue creciendo.

Anoche fue una jornada de reconocimientos hacia el canadiense por parte de sus pares nacionales, manifestando lo importante que era tenerlo junto a ellos y de lo fascinados que estaban compartiendo e interpretando con él un jazz de primer nivel.

Fueron muchos los nombres que se adicionaron a la escena, donde el talento fue la única característica común en ellos, Oscar Pizarro (piano), Cristián Cuturrufo (trompeta) y Agustín Moya (Saxofón), son parte de los nombres y músicos consagrados del jazz chileno, además de 2 niños (Natalia y Vicente) que nos hablan de la continuidad de estos sonidos en nuestro país, talento hoy en día que esperamos se proyecte en los años.

Con dos horas de show y un verdadero festín para todos los oídos amantes de la música, finalizó una de las jornadas que permanecerán en nuestros recuerdos para siempre.


 

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