Por Manuela Beltrán.

Trompe, Scacciapensieri, Khomuz, Jew’s harp, harpa de boca. Mucho nombres para un sólo instrumento y un sonido que está presente tanto en la cultura mapuche, en Italia, y en la estepa Siberiana. El periplo de Diego Pascal Panarello para descubrir el origen del trompe comenzó en un sueño, le apareció como una revelación de otra dimensión y lo llevó a realizar un trabajo de investigación de varios años. Después de encontrar en Europa a muchos músicos de harpa de boca, resultó que todos los relatos que encontró tenían un mismo hilo conductor, la Yakutia. Una remota región de Siberia que según Pascal Panarello es la Meca del Trompe. The Strange Sound of Happiness es un documental mágico, una aventura personal del realizador para ir al encuentro de ese sonido metálico que pareciera venir del espacio sideral. Una especie de peregrinación desde Sicilia hasta la Yakutia, en los confines de Siberia, para buscar aquel trompe especial, aquella llave maestra del sonido.

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Es interesante como la película pasa desde las playas sicilianas, claras y cálidas, a la Siberia blanca de menos de 50° grados bajo cero. El documental tiene hermosas secuencias donde vemos las gotas de agua congelarse en un trompe. Acercamientos al bigote congelado del protagonista y su voz en off describiéndonos cómo necesita colirio anticongelante para sus ojos, porque el líquido que los humecta se está cristalizando. Según la cultura siberiana, se dice que el sonido del trompe derrite el hielo porque su sonido asemeja el sonido de las gotas de agua. De esta forma llama la primavera, al verano y por lo tanto a la felicidad.

Con mucha simpatía, sensibilidad y sentido del humor, Diego Pascal Panarello nos introduce a este mundo lejano, donde la gente comunica en alfabeto cirílico su cultura oriental de riquísimas tradiciones. Lo vemos compartir una profunda relación con el encargado del museo del trompe de la Yakutia, un hombre lleno de amor por el instrumento. Con un maestro alquimista, el “señor Miyagui” del trompe, que según cuenta el documental sus instrumentos, que allá se llaman Khomus, llegan hasta el espacio sideral donde hasta los cosmonautas rusos los han alcanzado. También con Spiridon Shishigin, uno de los músicos más prodigiosos del trompe de Yakutia.

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Nadie sabe realmente el origen de este misterioso instrumento. Al parecer ha estado presente desde el origen en diversas culturas ancestrales en todos los continentes. Probablemente habrá migrado desde entonces, en el principio de los tiempos de la humanidad. Y de hecho su sonido es ancestral, como parte de un ritual chamánico, como un trance que conecta con otras dimensiones. Según el realizador de este documental mágico, él se imagina a una persona prehistórica comiendo con las manos un pedazo de carne, saboreando los huesos con mucho entusiasmo y encontrando un sonido en la tensión de alguno de esos huesecillos. La demás refinación de su forma ovalada cruzada por una lanceta oscilante, derivaría en sofisticación tecnológica y la alquimia de los metales a lo largo del tiempo. Dando un sonido misterioso y mágico, una vibración extraña que nos aporta felicidad y que nos une como especie humana.

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