Por Tomás Soto.

Tuvimos la oportunidad de presenciar la última creación del destacado director James Gray, de películas como Blood Ties o El sueño de Ellis y que además en el reparto de este filme cuenta con actores que se han hecho bastante populares en el último tiempo, como lo son Robert Pattinson, protagonista de la saga Crepúsculo o el joven y más reciente actor de Spiderman: Homecoming, Tom Holland.

La película nos remonta al año 1906 en Inglaterra, lugar en el cual se encuentra el mayor Percy Fawcett (Charlie Hunnam), quien es uno de los mejores militares dentro de su círculo pero que, sin embargo, tiene la sensación de como si algo le faltase para ser un verdadero triunfador. Junto con esto, se le presenta la oportunidad de comandar una expedición topográfica de la Royal Society y que tiene como destino la inexplorada Bolivia. Al llevar a cabo esta gran aventura, el protagonista junto con sus acompañantes, dentro de ellos Henry Costin (Robert Pattinson), descubren que los dichos de uno de los nativos del río Amazonas y que en este caso hacía de guía, no mentía y existía una isla realmente plagada de oro, debido a la prehistórica existencia de antiguas civilizaciones indígenas.

Unos años más tarde, Percy, decide embarcarse en una nueva expedición, pero esta vez sería hacia la selva amazónica brasileña, esto luego de haber quedado por completo maravillado no tan solo con lo que les había mostrado con anterioridad el nativo, si no con todo lo que creía, podían esconder estas rutas nunca antes exploradas, y que, además, veía en este proyecto, esa tan deseada oportunidad para lograr hacer historia. El protagonista, posterior a un par de expediciones, pero que lamentablemente, en ninguna de ellas pudo realizar por completo su cometido debido a las adversas situaciones que se le presentan en la selva, comienza a abandonar aquella idea que por años lo mantuvo luchando y sacrificando el no poder estar con su esposa Nina (Sienna Miller) y perderse el crecimiento de sus 3 hijos. Paradójicamente, en 1924, será el mayor de sus primogénitos, Jack (Tom Holland), quien lo motive ha no renunciar a la expedición que le quita el sueño a Fawcett y que, además, armado de valor y sin aceptar un no como respuesta, decide proponerle a su padre el intentar una vez más lo que por mucho tiempo buscó.

El filme, en un comienzo y a simple vista, puede parecer una película más del montón, cuyas historias, solo nos entregan acción, diversas explosiones y héroes de todo tipo, dispuestos a dar la vida por su país teniendo la bandera de los Estados Unidos de Norte América de fondo. Afortunadamente, este no es el caso.

En sus 2 horas y 21 minutos, podemos ver como el director cumple con la función de reflejar aquello que en la mayoría de las veces no se muestra. El dolor del personaje y su familia al tener que cumplir con el deber de servir a su país como miembro militar británico, momentos tan importantes como son el crecimiento de sus hijos y que se ven interrumpidos por las constantes guerras y confrontaciones llevadas a cabo lejos de casa, emocionalidad en su más puro estado.

Sin embargo, lo que más sale a flote en el largometraje, es que demuestra lo universal que son las civilizaciones a lo largo del planeta, y que no importa el sitio de donde vengas ni el prestigio que pueda traer consigo para ti esto, en territorio enemigo siempre serás forastero y por consecuencia los obstáculos y adversidades que se te presenten en el camino serán siempre una barrera que te recordará el porqué de lo que estás realizando y luego una razón más para tener orgullo por lo obtenido y lo dejado atrás.

La cinta, está basada en el libro publicado por el periodista estadounidense David Grann en 2009 y esta en cartelera en la mayoría de los cines de nuestro país

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