27 de julio 2025.
Artista invitado: Raimundo Santander.

Por Pablo Álvarez P.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

El reloj recién pasaba las 8 de la noche cuando Raimundo Santander salió a escena en el Nescafé de las Artes. Sólo acompañado de sus guitarras electroacústicas y algunos pedales, el instrumentista y compositor se paseó por una variada gama de estilos. Desde lo más etéreo y cinematográfico, pasando por alguna versión bien sui generis de Coldplay, mostrando todo su virtuosismo en el jazz y -cómo no- revisitando el folklore local con guitarrón chileno incluído. Si bien estuvo solo en todo momento sobre el escenario, gracias al buen uso de su loop pedal, a ratos parecía que había más gente tocando con el guitarrista.

Ya con la sala prácticamente repleta, llegó el show principal de la noche. Tras desmontar y montar en tiempo récord la parte delantera del escenario, con 2 monitores para Samara Joy y el aperrado e infalible Shure SM58 en el centro de la tarima, la sala estaba lista para recibir a la reina centennial del jazz. Aunque antes que ella, y casi sin previo aviso, los 7 instrumentistas salieron a escena vestidos de impecable traje negro (a excepción del saxo tenor, quien optó por un traje beige). Entonaron una breve cortina musical, para que apareciera en escena la cantante neoyorquina. Ataviada con un vestido midi, color rojo intenso, saluda y agrega: «Estoy muy feliz de estar aquí… Es todo lo que sé en español», dice entre risas.

De inmediato introduce «Beware My Heart», una emocional canción popularizada por Betty Carter a mediados de los 60s. Con agudos potentes, melismas y juegos vocales, además de solos de alto saxofón y trompeta, Joy y su banda dejan en claro de inmediato en qué aguas nos estábamos moviendo y el nivel de instrumentistas y vocalista que acababan de tomarse en el escenario. Los aplausos no se hicieron esperar.

Para “Day by Day”, estándar que cierra su más reciente disco Portrait (2024), Samara luce toda su potencia vocal, ante un Nescafé de las Artes perplejo. Y es que además de su voz, la naturalidad interpretativa de la jazzista era como si estuviese en el living de su casa, aunque usando un vestido de noche. Tiempo además para el lucimiento del trombón de Donovan Austin y el walking bass de Félix Moseholm en el contrabajo.

Momento de cambiar de mood con la balada “I Got It Bad”, que tal vez ha escuchado en voz de Frank Sinatra. Sin embargo, Samara hizo una versión extendida donde transitó de una balada melancólica, a un ritmo más oscuro, sin olvidar al jazz estándar como hilo conductor. La pieza que tuvo como protagonistas al alto saxofón de David Mason, el piano seguro de Connor Rohrer, pero sobre todo a los agudos brutales de Samara, desataron la muy merecida primera ovación de la noche. «Estoy tan emocionada de estar aquí. Nunca pensé llegar a hacer esto», dice Joy en inglés sobre su debut en Chile, antes de dedicar «You Stepped Out of a Dream» a su audiencia. Ese estándar con mucho swing que abre Portrait (2024).

Así llegaba una de las secciones más destacadas de la noche, con una doble dosis de Thelonius Monk. Primero fue el turno de “Worry Later”, con una interpretación que comenzó con un acogedor canto a capela, para que luego de un agudo intenso y un breve zapateo de Joy, la banda entrase para desatar una suerte de vocalese de Samara, el que más bien parecía un trabalenguas por la rapidez con que hilaba las sílabas y palabras. Fue el momento además para que se luciera la batería de Evan Sherman y -cómo no si hablamos de Thelonius- el piano de Connor Rohrer. Ambos músicos incluso se batieron en algo así como un duelo de virtuosismo hacia el final de la canción, donde tocaba uno y respondía el otro. Mientras que para “Ugly Beauty”, la vocalista hizo gala de sus bajos, en contraste con el solo del alto saxo. Una larga versión que pasó por muchos estados, hasta aterrizar en el vals, ritmo original de la canción y la única pieza que Monk hizo en esa clave.

Heredera de las grandes voces del jazz de mitad del siglo pasado, la neoyorquina se da el tiempo de tocar otra tecla con la optimista “It’s The Little Things That Mean So Much To Me”, popularizada por Carmen McRae. Quizás por eso Joy se da un breve espacio para mostrar un poco de scat, que tan reconocida hizo a la denominada “cantante de cantantes” en los años 50. “Vamos a tocar una canción nuestra”, anuncia la norteamericana para introducir “Five Stages of Love”, escrita por su saxo tenor Kendrick McAllister. Una composición sin letra, donde Samara Joy se sentó en el tabutere al centro del escenario para ser un instrumento más y acompañar sólo con vocalizaciones su interpretación.

Para el final, la originaria del Bronx y su banda se quedaron en Sudamérica con “No More Blues”, versión en inglés de “Chega de Saudade” de los brasileños Vinicius de Moraes y Antonio Carlos Jobim. Para dejar en claro que el ritmo es lo que manda en el gigante sudamericano, el contrabajo y la batería tomaron el protagonismo para guiar la canción con una larga sección instrumental de la base rítmica, donde brilló el contrabajo de Félix Moseholm. Hacia el final entraron al juego los bronces, principalmente el trombón y la trompeta, mientras Joy se largó con largos y reiterados scat, para darle al ritmo una sobredosis de jazz, que puso al público a aplaudir al son y sin que nadie quisiera irse del teatro, pese a que los músicos ya abandonaban el escenario.

Fuera de toda programación, la banda y la vocalista vuelven para interpretar una especie de Medley de blues, donde incluso se dieron maña para hacer cantar al público. Todo el teatro de pie aplaudiendo, y desde el público aparece un ramo de flores para la cantante, en un cierre de fiesta perfecto.

En cerca de una hora y media de show, Samara Joy se paseó por nombres fundamentales del jazz, citó directa o indirectamente a las grandes cantantes que marcaron el género, permitió el constante lucimiento de sus 7 compañeros de banda -literalmente corriéndose a un costado del escenario cada vez que venía una sección instrumental- y por supuesto deslumbró a todos los presentes con su impactante e impecable voz, dejando claro por qué ya tiene 5 Grammys a sus cortos 25 años y con sólo 3 álbumes de estudio. Y es que lo de la noche del domingo fue un derroche de talento y virtuosismo con el jazz como protagonista, a cargo de una voz que pese a ser sub-30, ya es fundamental en la historia del género.

Setlist:
Beware My Heart
Day by Day
I Got It Bad
You Stepped Out of A Dream
Worry Later
Ugly Beauty
It’s the Little Things that Mean So Much To Me
5 Stages of Love
No More Blues (Chega de Saudade)
Medley